El fentanilo, un potente opioide sintético, entra en las cárceles
Los funcionarios penitenciarios, miembros de los sindicatos ACAIP y CSIF, han detectado un aumento de ketamina y fentanilo en las prisiones españolas. Se introduce a través de las cartas. Infunden drogas como el fentanilo, 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más potente que la heroína, en páginas de cartas y fotografías. Estas sustancias se mezclan con otros productos, que también pueden ser tóxicos, como el aceite de motor. Luego rompen las páginas en pedacitos diminutos, lo que en el argot carcelario llamamos “pequeños papeles”, los mezclan con tabaco y lo fuman. Estos “papelitos” se venden entre los propios presos. El problema de este fármaco es que es indetectable. Los perros, encargados de la seguridad y de controlar el correo y los paquetes de los presos, no detectan el olor de estas drogas, porque no huelen y porque aún no han sido entrenados para ello.
VARIOS CASOS MORTALES
La sustancia se detecta dentro del penal, cuando ya es tarde durante las autopsias o cuando hay varios casos en un mismo penal con los mismos síntomas. Inicialmente, el fentanilo y la ketamina producen un efecto “zoomie” de relajación total, es inmunosupresor, pero cuando el efecto desaparece, quienes lo toman pueden tener episodios de agresividad. Al consumo de estas drogas hay que sumar los medicamentos, que se prescriben a muchos reclusos en prisión. La mezcla se convierte entonces en un cóctel explosivo. Ya ha habido varios casos en Estremera, Puerto III y en Algeciras, Cádiz. Esto es muy peligroso para los funcionarios y para los propios detenidos. El consumo de fentanilo fue detectado en un interno de la prisión de Valdemoro porque sufría un ataque psicótico que le provocaba morderse.
Las autoridades exigen soluciones rápidas, de lo contrario el problema empeorará
Es por esto que el personal penitenciario solicita que los isótopos pasen a través de las sábanas, para poder saber también quién introdujo la droga. Otra opción es fotocopiar las cartas y tirar los originales. Ambos métodos en presencia de reclusos, por supuesto. En octubre de 2025 se incautaron en el Centro Penitenciario de Villabona (Asturias) 29 parches de fentanilo escondidos en la ropa interior de un interno, cuando un interno intentaba introducir la sustancia tras su autorización. Las manchas fueron detectadas durante un cacheo realizado al recluso cuando se le notó nervioso y sudando después de un permiso. Pero detectarlos no es lo habitual. Además de estos casos en Andalucía, Castilla-La Mancha y Asturias, también se han producido casos en Galicia. Los funcionarios penitenciarios de Lugo ya han advertido contra la entrada de drogas sintéticas que no sólo pueden provocar la muerte de los presos, sino también poner en peligro la vida de los trabajadores.
Síguenos en nuestro canal whatsapp y no te pierdas las últimas novedades y todas las novedades de nuestra perfil de google.
Puedes ver todas las novedades del fin de semana en Atresplayer.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí