Prueba del Kia Sportage GT-Line 1.6 HEV 4×4 AT 239 CV. La vida sigue (casi) igual
Hay vehículos que necesitan reinventarse para seguir dando que hablar y otros, como el Kia Sportage, que simplemente se afinan para seguir en primera línea. A simple vista parece otro. Pero no lo es. Esta actualización de mitad de ciclo de la quinta generación –la misma que debutó en 2022 y se convirtió en un éxito comercial global– introduce los retoques justos, pero atinados, para volver a situarse en el escaparate sin traicionar su esencia.
Cambio de imagen
La nueva ‘mirada’ es lo primero que capta la atención al acercarse. Los faros verticales LED Star Map redefinen el frontal y le aportan una firma luminosa más tecnológica y reconocible. El paragolpes es nuevo, la parrilla matiza sus formas y las llantas –de 19 pulgadas en nuestra unidad GT-Line– estrenan diseño.
El conjunto transmite mayor empaque visual, ayudado por un ligero crecimiento en longitud de apenas 25 milímetros. En la zaga, los cambios son más sutiles; hay que fijarse para advertirlos.
Interior del Kia Sportage también renovado

Puertas adentro sucede algo similar. No hay revolución, pero sí una evolución inteligente. El volante, ahora de doble radio y base achatada, moderniza el puesto de conducción. El salpicadero recibe ajustes puntuales y se mantiene la apuesta por las dos pantallas panorámicas curvas de 12,3 pulgadas cada una, con gráficos renovados y mejor resolución. Se suma un Head-up Display de 10 pulgadas más avanzado, elemento de serie como lo son el techo panorámico, las butacas eléctricas, ventiladas y calefactadas, la llave digital, el control del ángulo muerto con imágenes reflejadas en el cuadro…
Los asientos incorporan tapizados con un elevado porcentaje de materiales reciclados, un guiño a la sostenibilidad que no penaliza la calidad percibida. Y desaparece el omnipresente negro piano, tan atractivo en el concesionario como ingrato en el día a día. Una decisión práctica que se agradece.
La ergonomía sigue siendo una de sus fortalezas. Todo queda a mano, la posición de conducción es natural y la sensación de espacio continúa siendo sobresaliente tanto delante como detrás. El maletero mantiene su generosa capacidad, con 587 litros, consolidando al Sportage como una opción familiar de pleno derecho.
Conectividad mejorada

El salto cualitativo en conectividad es notable. Ahora cuenta con Android Auto y Apple CarPlay sin cables, actualizaciones remotas OTA y conexión wifi para hasta cuatro dispositivos. Incorpora además una tienda de aplicaciones con servicios como YouTube, ampliando el ecosistema digital a bordo.
La gama mecánica se ha reorganizado: gasolina de 150 y 180 CV, diésel mild hybrid de 136 CV, híbrido enchufable de 252 CV y el protagonista de nuestra prueba, el híbrido autorrecargable HEV de 239 CV, la alternativa más equilibrada por precio, eficiencia y rendimiento (aquí más información de la primera toma de contacto).
Así va el nuevo Kia Sportage HEV

Bajo el capó encontramos el conocido bloque 1.6 T-GDi de 180 CV, asociado a un motor eléctrico de 65 CV alimentado por una batería de 1,49 kWh. La potencia combinada alcanza los 239 CV, gestionados por un cambio automático de seis velocidades. En nuestra unidad, la tracción es 4×4, aunque existe opción con tracción delantera.
| Motor | 1.6 |
| Disposición | Delantero transversal |
| Nº de cilindros/válvulas | 4, en línea |
| Cilindrada (c.c.) | 1.598 |
| Alimentación | Inyección directa de gasolina, turbo e intercooler |
| Potencia máxima/rpm | 179 CV / 5.500 |
| Par máximo/rpm | 265 Nm/ 1.500 – 4.500 |
| Motor eléctrico | |
| Potencia máxima | 48 kW (65 CV) |
| Par máximo | 250 Nm |
| Autonomía máxima modo eléctrico | n.d. |
| Batería | |
| Tipo – Capacidad | Iones de litio- 1,49 kWh |
| Sistema híbrido | |
| Potencia conjunta / Par máximo | 239 CV / 380 Nm |
| Transmisión | |
| Tracción | A las cuatro ruedas |
| Caja de cambios | Automática, 6 vel. |
| Dirección y frenos | |
| Dirección | De cremallera, asistencia eléctrica |
| Vueltas de volante (entre topes) | 2,4 |
| Diámetro de giro (m) | 10,9 |
| Frenos. Sistema (Del./Tras.) | Discos vent. /Discos |
| Suspensión | |
| Delantera: | Independiente. |
| Trasera: | Independiente. |
| Ruedas | |
| Neumáticos – Llantas | 235/50 R19 – 7,5 x19’’ |
| Marca | MIchelin Primacy 4 |
| Dimensiones y capacidades | |
| Peso en orden de marcha (kg) | 1.733 |
| Largo/Ancho/Alto (mm) | 4.540 / 1.865 / 1.645 |
| Capacidad del maletero (l) | 587 / 1.776 |
| Capacidad del depósito (l) | 52 |
Lo cierto es que el rendimiento no se percibe tan contundente como su cifra sugiere. No hay explosividad, pero sí solvencia y progresividad constante. El sistema híbrido destaca por su suavidad: transiciones muy suaves entre el modo eléctrico y el térmico, inicios de marcha silenciosos y una respuesta lineal.
El conductor no necesita intervenir en la gestión energética, aunque puede seleccionar los modos Sport y ECO. Aquí entra en juego una curiosidad interesante: las levas del volante tienen doble función. En modo Sport permiten actuar de forma secuencial sobre la caja automática con convertidor de par de 6 velocidades. En ECO, regulan la regeneración de energía en tres niveles distintos, una herramienta útil para modular retenciones en tráfico urbano o descensos prolongados.
Prestaciones realizadas por Motor 16

| Velocidad máxima | 196 km/h |
| Aceleración (en segundos) | |
| 400 metros salida parada | 16,04 |
| 1.000 metros salida parada | 28,76 |
| De 0 a 50 km/h | 3,41 |
| De 0 a 100 km/h (oficial) | 8,21 (8,1) |
| Recorriendo (metros) | 128,93 |
| Recuperación (en segundos) | |
| 400 metros desde 40 km/h en D | 13,25 |
| 1.000 metros desde 40 km/h en D | 25,58 |
| De 80 a 120 km/h en D | 4,21 |
| Recorriendo (metros) | 117,88 |
| Error de velocímetro a 100 km/h | + 2% |
| Frenadas (en metros) | |
| Desde 60 / 100 / 120 km/h | 13,7 / 37,8 / 53,4 |
| Sonoridad (en decibelios) | |
| A 60 km/h / A 100 km/h / A 120 km/h | 57,8 / 60,4 / 65,4 |
Dinámicamente no hay cambios respecto al modelo anterior. Y eso es una buena noticia. El equilibrio entre confort y agilidad del Kia Sportage sigue siendo su mayor virtud. La suspensión filtra con eficacia sin resultar blanda, la dirección transmite sin lagunas y los frenos son eficaces. Nuestra unidad, con tracción total, añade un plus dinámico y off road. Son 3.700 euros extra sobre el 4×2. Esta variante HEV 4×4 añade el asistente Terrain Mode con los perfiles Snow, Mud y Send, además de un control de descensos.
Consumos durante la prueba

| CONSUMOS DURANTE LA PRUEBA | l/100 km |
| Ciudad A 23 km/h de promedio | 5,2 |
| Carretera A 90 km/h de crucero | 6,1 |
| Autopista A 120 km/h de crucero | 7,3 |
| Consumo medio (Porcentaje de uso 30% urbano; 50% autovía; 20% carretera) | 6,4 |
| Autonomía media | |
| Kilómetros recorridos | 812 |
| Consumos oficiales | |
| Ciclo combinado | 6,4 |
Durante nuestra prueba, el consumo osciló entre 4,9 litros en ciudad y 7,1 litros en autovía. Registros francamente buenos para un SUV de 1.773 kilos. La batería se recarga con rapidez en fases de retención y frenada, permitiendo frecuentes circulaciones en modo EV en entornos urbanos.
El acabado GT-Line no se anda con medias tintas a nivel de equipamiento de serie. Solo la pintura queda como opcional.
En definitiva, una renovación obligada en la marca coreana, casi más visual que otra cosa, aunque con mejoras también tecnológicas. Sin tocar la esencia, el Sportage sigue siendo una de las opciones más equilibradas del segmento. Esta versión híbrida es eficiente en el ámbito urbano y más resolutiva gracias a la tracción total.
Fotos: Iván Santamaría / Motor 16.



































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