Invertir en tiempos de Trump y compañía
Niall Ferguson, uno de los mejores historiadores actuales, catedrático por la Universidad de Harvard, autor de obras como Civilización, La guerra del mundo y El final del dinero, también sabe especular. Esta semana aventuraba en la red social X tres escenarios de futuro a propósito de cómo los mercados pueden seguir reaccionando a la volátil situación geopolítica:
[–>[–>[–>1. «El sr. Mercado es capaz de ver más allá del ruido diario y contempla que la guerra (en Oriente Próximo y Medio) se acabará antes de fin de mayo» Léase: hay que tener paciencia.
[–> [–>[–>2. «El sr. Mercado ama a la Inteligencia Artificial más de lo que odia al estrecho de Ormuz.» Léase: progreso eterno.
[–>[–>[–>
3. «El sr. Mercado no tiene ni idea de lo que ocurrirá».
[–>[–>[–>Ferguson expone varias fechas históricas que inciden en este último punto: en julio de 1914, antes del estallido de la Primera Guerra Mundial; en septiembre de 1929, antes del crash de octubre que fue el preludio de la Gran Depresión; en diciembre de 1972, antes del estallido de la guerra de Yom Kippur que originaría la primera gran crisis petrolífera e inflacionaria; en agosto de 2000, antes del estallido de la burbuja puntocom y de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001; en octubre de 2007, antes de que empezaran a surgir los primeros indicios de los excesos de las hipotecas subprime que arrastraron a la crisis financiera y económica posterior; y en febrero de 2020, antes de que la pandemia obligara a cerrar el mundo.
[–>[–>[–>
Las bolsas de valores son el barómetro, con sus imperfecciones, que define las expectativas de crecimiento de la economía, de las empresas y de la riqueza gracias a este ente abstracto llamado mercado. Un ente que es la suma de voluntades y decisiones de millones de inversores en cuya vanguardia están las grandes gestoras de fondos privados y soberanos. Todos con una misma promesa a su cliente: rentabilizar adecuadamente las inversiones según el nivel de riesgo y un periodo de tiempo sugerido. Hay familias de fondos de inversión de todos los colores y tipologías. El inversor/gestor más listo o mejor informado es aquel que vende cuando el resto piensa que sigue de fiesta sin saber que ya está de resaca; y el que compra, lo decide cuando cunde la depresión y el desespero en (casi) todos los ámbitos.
[–>[–>
[–>Para seguir refrescando la memoria, un breve repaso al índice bursátil más seguido del mundo, el Dow Jones 30. Desde el crash del 29 hasta que tocó suelo en 41,22 puntos en julio de 1932, cayó el 89%. No volvió a recuperar los valores previos al crash hasta noviembre de 1954: 25 años y dos meses después.
[–>[–>[–>
Ejemplos más cercanos. Para superar la caída producida por la primera crisis petrolífera (1973), el Dow tardó en recuperarse nueve años y diez meses. Tardó seis años y nueve meses en superar el pinchazo puntocom de principios de siglo. Fueron cinco años y cinco meses los que pasaron para recuperar los valores previos a la crisis financiera de 2008 y solo nueve meses para recuperar el 37% que había perdido una vez confirmada la seriedad de la pandemia. La invasión rusa de Ucrania y la amenaza inflacionista generaron una caída del 22% en unos meses que se recuperaron a los dos años.
[–>[–>[–>Desde entonces, salvo ligeras correcciones, los mercados han ido hacia arriba. Los impulsores de esta bonanza bursátil han sido los gigantes tecnológicos. A su vera, los inversores también han atendido los múltiples bandazos de todo tipo de activos: desde uno tradicional, como el oro, hasta las criptomonedas. Como seguro de cambio: las inversiones en renta fija de países y empresas.
[–>[–>[–>
Y la nave, sin embargo, sigue moviéndose. Vivimos en un mundo a golpe de Donald Trump. Ahora mismo, desconocemos si habrá suficiente carburante para que los aviones vuelen dentro de unos meses. Y quien dice aviones, que el resto del transporte se ponga en la lista. Un escenario que, de cumplirse, generará una impredecible recesión mundial en la que -a diferencia de la pandemia- no parece que haya vacuna a la vista.
[–>[–>[–>
Esta semana, desde ‘activos’ hemos querido preguntarnos cómo debe actuar un inversor/ahorrador. Es una pregunta que surge en conversaciones, más o menos privadas. ¿La IA seguirá transformando el mundo de los negocios tal como lo conocemos y, por tanto, hay que seguir apostando por las empresas que lideran ese sector? ¿Energía, defensa, materias primas, infraestructuras básicas seguirán al alza? ¿Y qué puede ocurrir con los sectores relacionados con el ocio, incluso el lujo? Por zonas geográficas, ¿existe algún país que brille por encima del resto? ¿O es mejor aumentar el dinero en efectivo/caja? Como siempre, todo depende del nivel de riesgo que quiera asumir cada persona y del tiempo esperado de las inversiones. No hay fórmulas mágicas ni profetas que siempre aseguren ganancias.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí