El análisis de Josu Uribe sobre el futuro del Sporting tras el batacazo en Córdoba: Camino equivocado
El domingo, una vez acabado el partido y visto el comportamiento del equipo fuera de casa durante estos dos últimos meses, no me apetecía demasiado hablar sobre lo sucedido en el césped de El Arcángel, con una nueva derrota rojiblanca y una segunda parte muy floja en fútbol y en actitud.
[–>[–>[–>Hablamos muchas veces en estas líneas de la palabra causalidad para referirnos a muchas cosas que suceden en nuestras vidas, y el fútbol no puede escapar de ella. Aunque, en demasiadas ocasiones, se apela a la mala suerte para explicar los rendimientos de los equipos, lo que viene siendo la famosa casualidad.
[–> [–>[–>En el fútbol hay muchos equipos con los mismos objetivos, con buenos presupuestos y excelentes plantillas. Está claro que, aun haciendo muchas cosas bien, puede que los resultados no acompañen. Pero lo que es seguro es que, haciéndolas mal, el fracaso está cerca.
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Es cierto que en esta Liga Hypermotion la igualdad es máxima, para lo bueno y para lo malo. Eso puede hacer que convivas con el riesgo del descenso, pero también que, con cuatro cosas bien hechas, puedas permitirte soñar con el ascenso. Cosas del fútbol.
[–>[–>[–>Hoy en día la propiedad manda en el fútbol. Sus responsables asumen riesgos con su dinero y toman las decisiones de la sociedad, algo loable y respetable dentro de las reglas del fútbol profesional actual.
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Los clubes hace mucho que dejaron de ser de los socios, pero no olvidemos que este negocio lo sostienen las aficiones. Sin ellas no sería lo mismo, y por eso nunca se las debe dejar de lado.
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[–>Hay clubes en los que no se puede vivir alejado de los sentimientos de los aficionados ni de la filosofía y la historia de la entidad. Tanto el Sporting como el Oviedo son dos de esos clubes.
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Lo más importante de una SAD de fútbol debe estar en el césped, y a veces nos olvidamos de ello. Lo esencial es la toma de decisiones deportivas correctas en el primer equipo, decisiones que le permitan competir de verdad al máximo nivel. Todo lo demás es secundario.
[–>[–>[–>El Real Sporting, por desgracia, ha dejado de ser un equipo de Primera División. Aquel equipo de cuando éramos guajes, que año tras año competía con los grandes de nuestro fútbol, ya no existe. Hoy se ha convertido en un club histórico del fútbol español, pero instalado en la Liga Hypermotion.
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Sobre todo, con todos los vaivenes deportivos de las dos últimas propiedades, ha dejado de ser un equipo con identidad propia, con criterios claros y profesionales.
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Recuerdo el último ascenso con Abelardo, conseguido con un montón de chavales formados en casa y con un sentimiento de club brutal. Un director deportivo asturiano modificó por completo aquella idea, en contra del criterio del técnico, para incorporar jugadores que no tendrían cabida en muchos equipos de Segunda División. Eso es falta de identidad como club.
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El Real Sporting debe olvidarse de los ascensos a corto plazo y poner las primeras piedras de una estructura de club con dos pilares básicos: Mareo y una dirección deportiva que marque líneas de trabajo claras para competir en el fútbol español.
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Volver a ser un club reconocido por su buena gestión deportiva será la llave de un futuro éxito.
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Mareo debe ser la llave del éxito, pero a día de hoy no se cree en ello como parte fundamental del proceso deportivo, ni su funcionamiento es el correcto.
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Mareo necesita recuperar el concepto de centro deportivo de alto rendimiento, con los mejores profesionales posibles tanto en el campo como en los despachos.
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Necesita recuperar conceptos como la captación y la formación, que tan buen resultado le dieron durante muchos años.
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El club necesita a los mejores profesionales para acercar a los chicos, mediante una metodología de trabajo intensa y correcta, a los ritmos propios del fútbol profesional. Hay que contratar a los mejores profesionales y los resultados llegarán. A veces, lo barato y los amiguismos salen caros en los negocios.
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También necesita profesionales en la captación, capaces de peinar todos los mercados en los que el club pueda encontrar talento acorde a su capacidad económica.
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Siempre se funcionó con pocas incorporaciones, pero de muy alto nivel, junto a una estructura propia de club. Es cierto que el fútbol ha cambiado mucho, pero hay muchos clubes que nos siguen demostrando que esos pilares continúan funcionando.
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Mareo, a día de hoy, carece de los dos pilares básicos en un club profesional: la formación y la competición. Ni forma jugadores con nivel competitivo para el primer equipo ni es capaz de competir, con los chicos ya en edades cercanas al fútbol profesional, al nivel que se debe exigir.
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Es muy triste ver el nivel competitivo de todo un Sporting Atlético, a 25 puntos del primer clasificado en la quinta categoría del fútbol español. Y eso que os puedo asegurar que Samuel y su staff están haciendo un buen trabajo.
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Traer un staff de fuera de Asturias para entrenar a un equipo filial en Tercera División es otro disparate. Hay muy buenos técnicos en Asturias que conocen la filosofía del club y el mercado de futbolistas.
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Crear una estructura deportiva a largo plazo, con buenos profesionales, es la necesidad urgente de este centenario club.
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Una estructura en la que se priorice a los jugadores de la casa y se tenga claro el salto de calidad que deben aportar futbolistas como Otero, Corredera o Gelabert, que además pueden hacer mejores a los más jóvenes.
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Una estructura con profesionales que conozcan y recorran los mercados para tener un conocimiento detallado de ligas menores, donde hay enormes jugadores a precios asumibles para el club.
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Profesionales que peinen y conozcan todas las categorías más bajas del fútbol español para incorporar futbolistas: algunos con rendimiento inmediato y otros con un trabajo formativo que algún día puede dar el éxito.
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Los más jóvenes desconocen que jugadores que hicieron muchos años en Primera, como Luis Sierra, Felipe, Tomás, Óscar Celada, etcétera, venían de clubes muy modestos y de categorías bajas. A los futbolistas hay que saber descubrirlos y, como dice el bueno de Lavandera: «Algunos necesitan gafas para verlos».
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El esfuerzo y el desembolso económico que ha hecho la propiedad con las compras de Gelabert y Dubasin es digno de reconocimiento, y ha supuesto un salto enorme en lo deportivo.
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Pero detrás de eso hay muchas carencias deportivas que han impedido al equipo rendir a un nivel más alto. Hay muchas facetas que han quedado mal ubicadas por falta, a mi modo de ver, de criterio profesional.
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Muchos entrenadores y jugadores en pocas temporadas, con perfiles muy diferentes, no han dado el éxito esperado. Quizá haya que poner primero las bases del proyecto.
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Insisto: las bases de la sociedad las pone la propiedad, pero las bases deportivas deben ponerlas profesionales del fútbol con el nivel que requiere el fútbol profesional.
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Hay muy buenos profesionales en Asturias que conocen el funcionamiento de un club profesional, con la experiencia suficiente para hacer crecer al club, y que además conocen su filosofía y su identidad.
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El Real Sporting debe volver a encontrar una línea de actuación basada en el alto rendimiento de Mareo y en una dirección deportiva de club de mucho más nivel, con el objetivo de buscar rendimiento a largo plazo. Así, el éxito deportivo e institucional llegará seguro.
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Debe reconducir muchos aspectos deportivos que no están funcionando para formar un club con una línea clara de trabajo y recuperar su identidad.
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Todo lo institucional y las mejoras de las instalaciones deportivas son fantásticas para el club, pero no debemos olvidar que lo importante debe estar en el verde. Como decía el bueno de Montes: «Si gana el primer equipo, todo está bien». Pero, para ello, hay que crear las bases correctas y huir del camino equivocado, amigos.
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