ESTUDIAR EN EL EXTRANJERO | Un trimestre en el extranjero: la apuesta al alza entre las familias para que sus hijos dominen el inglés
Según las estadísticas de la asociación que reúne a los promotores de cursos en el extranjero (Aseproce), entre 16.000 y 18.000 estudiantes españoles no universitarios desembarcan cada año en un país extranjero para afianzar el aprendizaje de los idiomas. Básicamente, el inglés, una de las asignaturas pendientes del sistema educativo. A pesar de que los escolares lo estudian durante 10 años, el alumnado lo suspende a final de la ESO, según expone un informe de la fundación Equitat.org titulado ‘Por qué nos cuesta tanto el inglés’ y publicado este miércoles.
[–>[–>[–>Más allá de clases particulares, la inmersión es la mejor vía para que el inglés se deje de atragantar. Entre las familias que se lo pueden permitir, la opción mayoritaria es contratar una estancia de un mes durante el verano. Sin embargo, desde hace unos seis años la tendencia ha cambiado. Cada vez es más frecuente que hijos e hijas pasen todo un trimestre durante el curso en un país anglosajón. Da fe de este cambio de tendencia Montse Guardiola, fundadora de KBLanguage, empresa catalana especializada en la organización de estancias en el extranjero para niños y jóvenes. El año entero para afianzar definitivamente el idioma también está en auge, pero no tanto como el trimestre por el desembolso que implica.
[–> [–>[–>«Si te vas un trimestre no vuelves bilingüe pero consigues un progreso espectacular y es más rentable que hacerlo durante solo un mes en verano»
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«No hablamos de un gasto sino de una inversión en la educación de tu hijo. El empujón al inglés se consigue con academias y profesores, pero, al final, la inmersión es la mejor vía. Si te vas un año, vuelves bilingüe. Si te vas un trimestre no, pero consigues un progreso espectacular y, además, es más rentable económicamente que hacerlo un mes en verano”, insiste la responsable de la empresa catalana.
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Lo más frecuente es realizar la estancia durante 4º de ESO, pero cada vez es más frecuente en 3º de ESO y 1º de bachillerato
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Las opciones son muy variadas, aunque, de media, las estancias trimestrales suelen rodar los 9.000 euros en el caso de Irlanda, la opción más económica. Otro destino demandado es Canadá, que se sitúa en torno a los 10.000 euros o Reino Unido, que se dispara hasta los 18.000 euros. Pese a la inestable situación internacional, EEUU resiste como destino estudiantil especialmente para las estancias más largas. El año pasado, según la estadística de Aseproce, alrededor de 3.800 alumnos de ESO y bachillerato realizaron un intercambio en EEUU.
[–>[–>[–>Pedir un crédito
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Tanto Guardiola como la patronal Aseproce destacan que mandar a los hijos al extranjero para reforzar el inglés no es patrimonio exclusivo de los hogares con alto poder adquisitivo sino de familias de clase media y trabajadora que hacen un esfuerzo con vistas al futuro laboral de sus hijos. En algunos casos, apunta la responsable de KB, piden un crédito.
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Entre las familias que se decantan por la inmersión, lo más frecuente es realizar la estancia durante 4º de ESO, el último curso de la educación obligatoria. Sin embargo, cada vez es más frecuente hacerlo en 3º de ESO y 1º de bachillerato.
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[–>Al estar fuera de casa no durante el verano sino en periodo lectivo, uno de los miedos de las familias es si sus hijos ‘perderán el tren’ educativo en su colegio. Es decir, si el hecho de estar tres meses fuera pasará factura cuando vuelvan en el resto de asignaturas. Guardiola entiende este temor de madres y padres, pero le resta importancia. Por su larga experiencia sabe que el 90% de los chavales y chavalas que viajan a otro país para dar un empujón al inglés gozan de unas calificaciones escolares bastante altas mientras que apenas un 10% van más justos en las notas.
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Uno de los miedos de las familias es si el trimestre en el extranjero durante el año escolar pasará factura en el resto de asignatura una vez que el estudiante regrese a su colegio
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Los expertos dejan claro que abandonar el nido materno unos meses y buscarse la vida (a pesar de que todo está bastante organizado y los estudiantes están bajo control) no solo es una experiencia académica sino personal. «Ellos y ellas crecen y se espabilan», destaca Guardiola.
[–>[–>[–>Ante el aumento de la demanda y la cada vez mayor presencia de empresas que se dedican a organizar estos viajes escolares, los responsables de Aseproce (con más de 100 asociados) destacan el especial cuidado que hay que tener escogiendo una compañía u otra. “Hay muchas agencias haciendo lo mismo y no todas lo hacen bien. Hay que informarse, leer mucho y escoger una opción enmarcada en Aseproce porque da seguridad a las familias», concluye Guardiola.
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Competencia de la IA
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Aseproce reconoce que las estancias en el extranjero para dominar los idiomas van a seguir aumentado a pesar de la inteligencia artificial. Las herramientas basadas en la IA han transformado la forma de aprender idiomas y facilitan la práctica diaria desde cualquier lugar, pero la experiencia de inmersión lingüística y cultural «sigue siendo insustituible», destacan.
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La inmersión es, efectivamente, la mejor vía para dominar un idioma que no es el tuyo. El inglés es una asignatura tan compleja que la comunidad escolar es consciente de que, salvo excepciones, con el horario lectivo no es suficiente. De ahí, que muchas familias contraten academias o profesores privados desde que sus hijos e hijas son pequeños, reconoce Paco Benítez, profesor de inglés en un instituto de Castellón, que insiste en que hablar fluidamente exige un contacto directo y diario con el idioma. No es el caso de España, donde apenas existe la cultura de la versión original para películas o libros. «La inmersión es lo único que marca la diferencia», insiste Niccolo del Monte, director general de Education First España (EF), empresa privada de educación internacional.
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El inglés, además, va por clases. El informe de Equitat.org subraya que el nivel de los alumnos de colegios e institutos de alta complejidad (centros donde mayoritariamente el alumnado tiene malas condiciones socioeconómicas) es bastante más bajo que en el resto.
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