el gran bulevar de 500 metros con vistas a edificios históricos que se asentará sobre el «kilómetro cero» del inicio de la industrialización de Asturias
Los felguerinos podrán pasear por sus orígenes, en sentido literal, a finales de este año. Esa es la fecha en la que está previsto que concluya la obra de urbanización de los terrenos liberados por el soterramiento de las vías en Langreo. Uno de los elementos principales de esa urbanización será su gran bulevar: un paseo central, de uso exclusivamente peatonal, de 500 metros de largo con una anchura variable entre los 12,5 y 14,5 metros
[–>[–>[–>[–>[–>[–>La «fachada» de ese espacio urbano será el frente de edificios históricos de la calle Pepita Fernández Duro, con sus vistosos ladrillos rojos, de lo que queda de la antigua fábrica de Duro, hoy reconvertidos en oficinas empresariales y equipamientos docentes integrados en la ciudad tecnológica del Valnalón. Son edificaciones que se fueron reconstruyendo a partir de lo que era la primitiva factoría, puesta en marcha a mediados del siglo XIX, y que supuso el origen de La Felguera y de la industrialización en Asturias.
[–> [–>[–>Algunos de esos edificios, que siguen la senda de lo que será el futuro bulevar, son centenarios y siguen el patrón arquitectónico que Duro empleaba en sus instalaciones, una suerte de imagen corporativa de la empresa, con inmuebles en ladrillo rojo de «estilo manchesteriano», decorados con elementos como cornisas, flechas, pilastras o cuerpos almenados. El proyecto para hacer un nuevo acceso peatonal a Valnalon incluye también la limpieza de esos edificios históricos.
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Francisco Palacios, historiador langreano y experto en la figura de Pedro Duro, destaca que el hecho de que se haya mantenido todo ese frente de edificios (junto a otros elementos como la torre de refrigeración que aloja el Museo de la Siderurgia) «es importante simbólicamente». «Lo que ahora es Valnalón» -un espacio asentado sobre los terrenos de la antigua factoría que incluye dos centros de emprendimiento, empresas y centros de FP- «da cierta continuidad, con otros fines, a lo que fue la fábrica. No hay que olvidar que el núcleo del desarrollo de Langreo y de parte de Asturias fue la fábrica de Duro». «Son edificios centenarios, algunos más incluso, y pueden considerarse una especie de historia viva material del pasado de Langreo».
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Mónica García Cuetos, historiadora y experta en patrimonio industrial, resaltó el gran valor histórico del frente de edificios de la antigua fábrica, «donde en su momento estuvo la casa de Pedro Duro. Ese frente tiene mucha historia porque ahí, aunque se derribaron en los años cincuenta, estuvieron las primeras casas de obreros que tuvo Duro y la escuelina. La cara vista de ladrillo es lo que se veía de la fábrica, siempre fue la imagen bonita que se daba al exterior y dentro ya quedaba, escondida, la parte más productiva: hornos altos, almacenes… Esos edificios están hechos con estilo muy manchesteriano, muy británico, de ladrillo macizo».
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Obras de urbanización en los terrenos liberados por el metro del ferrocarril, con la fachada de los edificios a la izquierda. desde Langreo a Valnalón / LNE
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«Fue el ‘kilómetro cero’ de La Felguera, a partir de ahí arrancó La Felguera como población. No existía antes de la fábrica», indica García para añadir que «ahí estaba la fábrica, el tercer ferrocarril de España y la carretera carbonera, un cogollo muy interesante que explica lo que fue el inicio de la industrialización en Asturias»: «Integrar la fábrica en la ciudad era una deuda histórica porque siempre el ferrocarril separó la Felguera de la factoría y ahora ganamos ese espacio para comunicarlas».
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[–>Sobre los edificios, apunta la experta, que durante cinco años se ocupó de la gestión del Museo de la Siderurgia, que «los más antiguos, son de mitad del siglo XIX, aunque fueron reconstruidos y el edificio de oficinas es más reciente (imitando la imagen de los originales), pero hablamos en buena parte de edificios centenarios» que siguen un sello muy característico. «Es arquitectura Duro. Se puede ver en el pozo María Luisa, en el pozo Sotón o en el pozo Fondón porque cada empresa tenía su imagen. Lo que pasa es que, como después cayó todo en manos de Hunosa, parace que estaba todo unificado, pero no. Duro tenía su propio estilo, muy centroeuropeo y muy británico, con este ladrillo macizo con el que construyó casi todo. Es el sello Duro».
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Conservación
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También destaca la experta el papel jugado por el geógrafo Aladino Fernández, cuando a principios de los ochenta fue alcalde de Langreo: «La fábrica de Moreda en Gijón desapareció del mapa y Fábrica de Mieres también, conservar este patrimonio en Langreo se lo debemos a Aladino, que decidió que se mantuviera parte de la fábrica. Y, además, se tomó una decisión muy inteligente, que fue dotarla de uso. Si se hubiera dejado sin actividad se hubiera venido abajo más tarde o más temprano. Fue una decisión muy valiente en su momento porque ni Gijón ni Mieres lo hicieron y lo hizo Langreo»
[–>[–>[–>«De las tres grandes fábricas siderúrgicas de Asturias la única que se conservó fue la de Duro», añade García, «y la gente de La Felguera te lo cuenta, cómo vivieron con desasosiego el derribo de las chimeneas y hornos altos. Conservar algo de la factoría fue importante para los vecinos, mantener parte de sus raíces».
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