Para los alumnos es importante mostrar su trabajo
La Casa de Cultura de Cangas de Onís abrió este jueves las puertas a la XXII edición de Exposible, una cita ya asentada en el calendario del IES Rey Pelayo y también en la vida cultural de la localidad. La muestra reunió el trabajo de 22 alumnos de Bachillerato de Artes Plásticas, 11 de 1º y 11 de 2º, en una selección de piezas que no fueron creadas para la ocasión, sino que nacieron en el aula a lo largo de todo el curso y acabaron convertidas en el mejor cierre posible del año. Vanesa Gusano, una de las profesoras del área, resumía así el sentido de la exposición: «La exposición es superimportante, es el colofón para el final de curso». Y añadía otra de las claves de la muestra: «Para ellos es importante mostrar su trabajo». Ese paso del aula a la pared, del ejercicio al espacio público, es precisamente lo que da a Exposible un valor especial.
[–>[–>[–>Mirar, crear, compartir
[–>[–>[–>
Para Mónica Hevia, también profesora del área de Artes Plásticas, la importancia de esta enseñanza va mucho más allá de la destreza técnica. «Ahora mismo hay una gran cultura de la imagen y es muy importante saber leer las imágenes», explicaba. Y lo enlazaba con otra idea de fondo: «El conocimiento en artes plásticas, fomenta la creatividad. Todo lo que se hace nace de la imaginación y está creado con las manos».
[–> [–>[–>Hevia incidía además en el carácter abierto de la muestra: «La exposición es una manera de cerrar el año, y compartir el trabajo con las familias y con nuestros propios compañeros de otros departamentos». También sirve, decía, para proyectar hacia fuera una modalidad que no siempre ocupa el lugar que merece: «La exposición enseña al resto de la localidad, que existe un Bachillerato de Artes Plásticas a través del trabajo que realiza el alumnado».
[–>[–>[–>
Sorpresa y selección
[–>[–>[–>
La exposición mezcla trabajos individuales y otros realizados en común. Las profesoras fueron eligiendo las piezas desde el principio de curso. «Desde el comienzo del curso, vamos seleccionando los que más nos gustan», señalaba Hevia. Esa decisión no siempre deja indiferente al alumnado, porque la elección final se convierte en una sorpresa hasta el momento de la presentación. «Alguno se queja por haber colgado uno u otro trabajo, pero normalmente están satisfechos», reconocía la docente.
[–>[–>[–>Entre las obras que esperaban ver expuestas estaba un proyecto hecho en común con motivo del 8M. «Hicimos un proyecto, en común, para el 8M, que son muchos ojos mirando y creemos que ese estará expuesto», esperaba Vega Morante, alumna de 1º. Elia Vicente resumía la variedad técnica que hay detrás de la muestra: «Durante todo el curso, hacemos trabajos con diferentes técnicas y las profesoras deciden cuáles se exponen, hay lápiz, acrílico, pastel, cera…».
[–>[–>[–>
En primero, explicaba Yurika García, «es casi todo dibujo, algo de carboncillo también», aunque ya mira al próximo curso con ganas: «El año que viene trabajaremos el color, que es más motivante».
[–>[–>
[–>La escalera como imagen
[–>[–>[–>
Una de las intervenciones más visibles volvió a estar fuera de la sala. Por segundo año, la escalera de la Casa de Cultura se convirtió en soporte artístico. «Este año el diseño se basa en un bote de pintura que se desparrama», explicaba Hevia. «La idea era abordar la escalera completa, trabajando en grupo cada escalón de los que se compone».
[–>[–>[–>
Víctor Alonso, alumno de 2º, relataba cómo se levantó la propuesta: «Este año lo hemos hecho desde el principio. Es un trabajo en común, sobre una idea que Mónica tenía, hemos aportado nuestras ideas y lo modificamos». Y también su lectura del resultado: «Supongo que representa nuestro trabajo. Al subir las escaleras vemos cómo la pintura va cayendo. Al final lo dispusimos al revés de como teníamos pensado. Tienes que mirar al final de la escalera para darte cuenta de lo que es y construir la imagen completa. Es un poco como el proceso creativo».
[–>[–>[–>El valor de verse expuestos
[–>[–>[–>
En los alumnos, la exposición deja algo más que nervios o ilusión. Deja también una validación que les ayuda a crecer. «Te enorgullece tener una obra tuya expuesta, es algo que has hecho y que han considerado que tiene calidad para estar ahí, está valorado por alguien más», afirmaba Carla Corredera.
[–>[–>[–>
Víctor Alonso incidía en esa misma idea de mirada externa: «Hay gente que valora obras que yo creo que podría haber hecho mejor, pero cuando ves que los demás lo aprecian, sirve para reconsiderar tu proceso. Pienso que quizás no lo estoy haciendo tan mal». En el grupo se repetía esa sensación. La opinión de alguien de fuera les da otra perspectiva, otra visión del trabajo.
[–>[–>[–>
Las vocaciones que asoman entre estos estudiantes son muy distintas: idiomas, refugios de montaña, tatuaje, diseño de interiores, moda, videojuegos, cine, periodismo o docencia artística. Algunos aún dudan. Otros lo tienen claro. «El arte es algo que me gusta, de verdad», decía Víctor. Y, aunque no todos seguirán ese camino, casi todos coinciden en que la experiencia merece la pena.
[–>[–>[–>
Exposible podrá visitarse hasta el 31 de mayo. Queda como una muestra del trabajo de un curso entero, pero también como una forma de recordarle a Cangas de Onís que, dentro del Rey Pelayo, hay una cantera de creatividad que lleva 22 años pidiendo paso.
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí