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En busca de la mariposa graellsia, la reina alada de España, en la sierra de Guadarrama | Escapadas por España | El Viajero

En busca de la mariposa graellsia, la reina alada de España, en la sierra de Guadarrama | Escapadas por España | El Viajero
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  • Publishedmayo 8, 2026



Federico de Madrazo representó a Isabel II en 28 ocasiones, pero en ninguna de ellas aparece la reina con una copia de la mariposa. Graellsia Isabelae engastado con esmeraldas, como la que lució en una recepción poco después de su descubrimiento en 1849. La Reina de España, la alada, había sido encontrada en los Pinares Llanos de Peguerinos (Ávila) por Mariano de la Paz Graells, catedrático de zoología del Museo de Ciencias Naturales y director del Jardín Botánico de Madrid, quien inmediatamente la dedicó a la otra, la coronó añadiendo a su nombre el apellido. Isabel. Isabel II se encontró en el exilio. La mariposa isabelina, sin embargo, sigue siendo la más bella de España y de toda Europa, la reina indiscutible de las noches primaverales, cuando aparece en busca de novia en los pinares de pino silvestre de la Sierra de Guadarrama, a caballo entre las comunidades de Madrid y Castilla y León, y otros cuatro sistemas montañosos.

Para la ocasión, lleva un vestido que ya agradaría a muchas reinas en persona: ocho centímetros de largo – como el de ocho metros de sus homólogos humanos -, con cuatro alas oceladas de color pistacho, venas de las alas con gruesas líneas marrones y largas colas curvas que rematan las de la espalda. Antes nadie sabía que existía. Ahora todo el mundo quiere verlo y fotografiarlo. Mayo y junio son los meses en los que podemos observarlo en su fase adulta, voladora, imago. Julio y agosto, con esta otra larva que, para los que no lo sepan, da yuyu. Hay que ser un entomólogo experto, ¿no? Novedades: todos pueden verlo. Aquí te explicamos cómo.

Encuentro nocturno en la Sierra de Guadarrama

Para ver a la reina basta con realizar una de las salidas nocturnas que organiza el naturalista Pedro Velasco, una de las personas que mejor conoce a la reina. Graellsia Isabelae y las mariposas en general, porque lleva 40 años viajando por España y el mundo que hay detrás de ellas. El es el autor de Nuestras mariposas, tesoros de la diversidad (Lundwerg, 2006), libro Ilustrado con magníficas macrofotografías donde habla de las numerosas especies que existen en nuestro país -260 diurnas y 5.227 nocturnas- y sugiere itinerarios para observarlas. En mayo y junio, Velasco alterna salidas de investigación con otras salidas divulgativas, durante las cuales lleva a pequeños grupos de aficionados a los pinares donde reina lo isabelino.. Fechas, precios y formulario de inscripción están disponibles en insectpark.es.

Los participantes se registran con mucha antelación ya que las plazas son limitadas (24 máximo), pero hasta unas horas antes de recibir un WhatsApp confirmando la salida y el lugar donde se realizará la observación. Esta tarde tendrá lugar en el Valle de La Barranca, en Navacerrada (Madrid). Otra jornada tendrá lugar en Fuenfría, en el vecino municipio de Cercedilla. Otro, en El Paular, cerca de Rascafría. Y muchos, la mayoría, en Boca del Asno, en el municipio de La Granja, ya en la vertiente segoviana de la sierra de Guadarrama. Depende de la fecha, los meteoros, las fases lunares y el olfato de Velasco, que lo sigue desde hace tanto tiempo. graellsias que ya huele mejor que ellos el aire de la montaña.

Un grupo diverso asiste a la reunión. Hay familias con niños. Jóvenes de pelo teñido que no parecen haber puesto un pie en la montaña en su corta vida. Un alemán sorprendido por sus amigos españoles y que nunca había oído hablar del Graellsia. Un periodista intrigado por el tema. Un matrimonio abulense que está encantado de reencontrarse con su compatriota, porque fue en un pinar abulense donde la descubrieron hace 177 años. Sólo hay un participante que alguna vez ha visto a la reina alada, porque participó en otra actividad similar hace 10 años, o tal vez hace 12 años, no lo recuerda. Y otro que aparece con una pierna rota y con muletas, señal de que no habrá mucho camino.

La cópula puede durar hasta cuatro horas.

De hecho, sólo necesitas dar 70 pasos. A 50 metros del último estacionamiento de La Barranca, entre los primeros árboles del pinar, Jorge Hernández, ayudante del naturalista, da una conferencia introductoria con las últimas luces del día -son las 21.15-. – empezando por la curiosa historia del descubrimiento de esta escurridiza mariposa, a la que se apuntó Graells, pero que en realidad fue creada por su perrito. Curico. Así lo reconoce el entomólogo en un texto de 1877: “Fue en los pinares de la Sierra de Guadarrama, cerca de Madrid, donde, avisado por mi perro, que se puso en alerta al ver una mariposa pegada al tronco de un pino que yacía en el suelo, capturé por primera vez” un ejemplar de Graellsia.

Hernández también informa al grupo que, en su fase adulta, esta mariposa no come: su trompa espiritual está atrofiada y sólo sobrevive gracias a las reservas acumuladas como oruga el tiempo suficiente –seis días para los machos y ocho días para las hembras– para encontrar con quién perpetuar su extraordinaria especie, manteniendo la cópula hasta cuatro horas cuando la encuentran. “¿Sólo cuatro?”, interrumpe un gracioso y la consiguiente risa del presentador, que pasa a comentar el peligro de extinción en el que se encontraba hace años a causa de los pesticidas utilizados para combatir a su odiado primo. Thaumetopoea pityocampa, la procesional del pino. Y el buen estado en el que parece encontrarse hoy, ya que los expertos lo detectan cada vez más en todas partes: en el Sistema Central, el Sistema Ibérico, las Montañas Béticas, los Pirineos e incluso los Alpes franceses.

Mientras el grupo se ilumina y el cielo se oscurece, Velasco prepara los llamados a unos metros de distancia para la caza incruenta que se avecina: una jaula con dos hembras de Graellsia levantado por él colgado de la rama más baja de un pino, que en ese momento difunde feromonas que atraen a cualquier macho en un radio de tres kilómetros, y cuatro sábanas blancas extendidas en el suelo alrededor de una lámpara de vapor de mercurio para activar, cuando oscurece por la noche, el fototropismo, la atracción que sienten las polillas y todos los insectos por la luz artificial.

Esperando a los machos bajo la luna llena

La primera acusación, de carácter sexual, no produce el efecto deseado. Las últimas luces del cielo se apagan sin que ninguno de los observadores haya visto a un macho acercarse al harén suspendido. Pero la segunda afirmación es devastadora. Tan pronto como se enciende la lámpara, a las diez de la noche, una mariposa se posa vulgar sobre el yeso del patiquebrado. Inmediatamente después, un Graellsia sobre las sábanas, luego otra, y otra, y otra, cuatro en total, y todos los observadores se agolpan con sus móviles y cámaras, retratando a las reinas de España como Madrazos ágiles e hiperrealistas. En realidad, a reyes, porque los cuatro son varones. Las hembras, las enjauladas y las libres en el pinar, permanecen allí emitiendo feromonas y esperando a los amantes.. Además, es obvio que son machos debido a sus largas colas; y no dudan en pisar las manos, brazos y hombros de sus observadores.

Una hora y mil fotos después, alguien mira el reloj, los niños bostezan, el pobre se va, varios lo acompañan hasta el estacionamiento, otros aprovechan la situación para irse, finalmente todos se van y las cuatro mariposas, que Velasco ha colocado a salvo en los pinos circundantes, se encuentran solas en la oscuridad, esperando una nueva oportunidad para encontrar pareja y consumir. Tienen una semana. Nada más.

Paseo por los pinares de Llanos de Peguerinos

Mañana o pasado, y cada uno por su cuenta, los observadores podrán completar la experiencia acercándose al lugar donde se descubrió la mariposa «el segundo día de la Pascua de 1849», según recoge el diario de Graells. A seis kilómetros de Peguerinos, siguiendo la carretera que conduce a la Casa Cueva, veremos un camino de tierra que gira a la derecha y conduce -siguiéndolo 300 metros, ya que está cerrado al tráfico con una barrera- hasta el Monumento a la Graellsiaun mural en bronce de 1973 en el que aparece la mariposa más bella de España, desplegando todos sus encantos –excepto el color, claro– en los llamados Pinares Llanos, el alto, llano y hermoso pinar silvestre donde se ubican Ávila, Segovia y Madrid.

Más divertido que llegar en coche es hacerlo a pie desde Peguerinos, siguiendo la carretera de Graellsia Isabelae entre el pinar, un sencillo camino circular, de unas tres horas y media de duración, que no te puedes perder si tienes el mapa, las fotos y la pista que se proporcionan en Wikiloc. En este camino no suelen faltar otros excursionistas con los que unirse a la fila. Uno de ellos os contará que una mañana, corriendo temprano por el pinar, se quedó asombrado al ver cuánto Graellsia en la manga de su camisa. Otro, que una vez encontró decenas de alas de esta especie esparcidas en el suelo de una cueva, quizás un cementerio isabelino. Y otro, el más entendido, te explicará que es muy probable que esta cueva fuera utilizada por los murciélagos como percha para alimentarse, porque no eran capaces de devorar presas tan grandes en el aire, y que esa oruga de ocho centímetros y colores intimidantes -verde brillante, rojo, blanco y amarillo- que saltaba hacia ti mientras descansabas apoyado en un árbol es la misma mariposa.

La opción de los peluches: observarlos en cautiverio

Si no queremos trasnochar ni pasear por la montaña, ya sea de noche o de día, existe una tercera opción para observar esta mariposa: acudir al Insectparque de San Lorenzo de El Escorial. En este centro natural ubicado en un antiguo hospital de la guerra civil, a los pies de Abantos, a pocos kilómetros de donde Graellsia, Estos son algunos de los 90.000 insectos recolectados por Velasco y su esposa, la naturalista Paloma Delgado, durante cuatro décadas de expediciones científicas por todo el mundo.

La mayoría están disecados, pero otros están muy vivos: insectos palo tropicales, tarántulas, ciempiés gigantes… Y también mariposas isabelinas., levantado por ellos y expuesto en una sala acristalada. Quien no visita a la reina alada de España, con tantas opciones, es porque no quiere.



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