“En el Narcea no tendría ni la mitad de valor”
Hay capturas que se recuerdan por su tamaño y otras por el lugar donde aparecen. La del cangués Marcos Vede Arbas reúne ambas cosas. Este joven aficionado a la pesca deportiva logró sacar del río Coto, a la altura del pueblo de Agüera del Coto, en Cangas del Narcea, una trucha de 1.116 gramos y 47 centímetros, un ejemplar poco habitual en un afluente pequeño y casi de alta montaña, donde peces de ese porte son excepcionales.
[–>[–>[–>«El valor de esta trucha es que la pesqué en el río Coto, si fuera pescada en el Narcea no sería ni la mitad de exclusiva», asegura Vede Arbas, que explica que el Coto es un afluente del Narcea, con lo que «es mucho más pequeño y tiene mucha menos cantidad de agua», por lo que encontrar allí una trucha de más de un kilo «es algo totalmente excepcional». En el Narcea, añade, «hay más truchas de ese porte, de ese peso y de esa medida».
[–> [–>[–>La trucha a escala. / Cedida a LNE
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La captura llegó casi cuando daba la jornada por terminada el pasado domingo. Había probado suerte en otras zonas sin éxito. «Estuve en Cibuyo y ahí no me picó ni una», recuerda. Ya de regreso, decidió acercarse al río Coto y le bastó el primer lance para notar actividad. «Nada más echar ya empezaron a picar, las truchas estaban voraces», relata.
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Lo que vino después todavía lo revive con asombro. «Es una pena no tener una cámara de vídeo porque fue impresionante cómo me atacó la lombriz hasta cinco veces». La pelea no fue sencilla, sobre todo porque Marcos Vede pesca con caña telescópica sin anillas y sin carrete, por lo que una vez que pican tiene que sacarlas «a pulso». Una técnica mucho más directa y exigente, especialmente con una pieza de ese tamaño.
[–>[–>[–>Asegura que la trucha luchó durante casi 10 minutos hasta que logró sacarla y en la pelea reconoce que casi le hace perder el equilibrio y caer en el río.
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Medición de las truchas capturadas por Marcos Vede Arbas en el río Coto. / Cedida a LNE
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No es la mayor trucha que ha pescado, pero sí una de las más especiales. El año pasado sacó otra cercana al kilo en el Narcea, en la zona de La Pescal, y en el embalse llegó a capturar una de dos kilos y medio. Sin embargo, para él el valor no es comparable. «Tiene mucho más valor una de un kilo y pico en el río Coto que una del embalse», afirma.
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[–>La relación de Marcos Vede, de 25 años, con la pesca viene de su infancia. «Desde muy pequeño iba con mi abuelo a ver cómo pescaba», cuenta. Primero acompañándolo sin caña, observando cómo ataba los aparejos o dónde lanzaba. Su primera trucha llegó con nueve años, en Limés. Después la afición fue creciendo hasta convertirse en una pasión: «Cada vez que puedo estoy en el río».
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La modalidad de caña sin carrete se la enseñó su tío Matías y desde entonces quedó enganchado a una forma de pesca mucho más activa. «Andas río, exploras mucho más, cubres las dos riberas y también es más riesgosa porque si una trucha de este tamaño no la trabajas bien, se va», explica.
[–>[–>[–>Reconoce que para aficionarse a la pesca «te tiene que iniciar alguien, si no es muy difícil interesarse, para la mayoría de la gente pescar es aburrido, piensan que es estar parado con una caña en un pozo, y para nada. El río hay que andarlo, hay que leerlo, saber dónde están las truchas o intuirlo, analizar el día que hace y si están dispuestas a comer». Además, para él salir a pescar es estar «en la intimidad absoluta, en plena naturaleza, no hay nada más que tú, la caña, el río y la trucha, es algo precioso».
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Ahora, la captura acabará en una comida familiar. «Las truchas que pesco son para hacer una truitada«, dice utilizando el término tradicional de Cangas del Narcea. Ya piensa en reunir a la familia el próximo fin de semana y tiene claro que para esta trucha la elaboración será especial: «La haremos al horno con patatinas».
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