¿Cuántas bases de Estados Unidos en los países árabes ha atacado Irán durante la guerra?
Cuando comenzó la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán el pasado 28 de febrero, Donald Trump asumió que sería una ofensiva corta. Irán no tenía prácticamente defensas antiaéreas y los vuelos de los bombarderos estadounidenses se presentaban como un paseo triunfal por el cielo iraní. Según las crónicas de los medios estadounidenses, el presidente de Estados Unidos tomó la decisión de comenzar la guerra tras escuchar al primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, que le aseguró que habría un cambio de régimen, el pueblo se alzaría contra los ayatolás y la minoría kurda se lanzaría al ataque contra los ayatolás.
[–>[–>[–>Sería cuestión de días. No fue así.
[–> [–>[–>La respuesta iraní ha superado todas las expectativas. Según fuentes de inteligencia estadounidenses, la Guardia Revolucionaria aún conserva aproximadamente la mitad de la capacidad misilística y de drones, el grueso de su uranio enriquecido y el control del rumbo del país. Ha derribado aviones de combate o los ha inutilizado en sus aeródromos.
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Ahora se empieza a revelar, también, que ha atacado de forma sistemática y muy efectiva el grueso de las bases militares de Estados Unidos en suelo de sus aliados de la región: Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Jordania… Algunas han dejado de ser utilizadas por el momento.
[–>[–>[–>Así lo demuestran sendas investigaciones de CNN y The Washington Post. Usando imágenes por satélite, y otras de medios oficiales iraníes pertinentemente verificadas y testimonios de oficiales del Pentágono, CNN ha concluido que Irán ha dañado al menos 16 instalaciones militares estadounidenses en ocho países del Golfo y Oriente Próximo. Los ataques se habrían centrado en activos de alto valor estratégico: radares, sistemas de comunicaciones y aviones AWACS.
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La base de Al Udeid, en Qatar, uno de los centros neurálgicos del mando aéreo de EEUU en la región, habría sufrido daños importantes. En la base de Prince Sultán de Arabia Saudí, destruyeron un avión E-3 Sentry, considerado una de las joyas de la corona de los sistemas de vigilancia y valorado en cerca de 500 millones de dólares. En Irak, la base de Ain al-Asad sufrió daños en hangares y sistemas de radar tras el impacto de misiles balísticos iraníes. En Kuwait, Ali Al-Salem fue alcanzada en un ataque coordinado que dañó depósitos de combustible dentro de la base aérea. En Baréin, la base naval NSA Bahrain, donde opera la Quinta Flota de Estados Unidos, fue objetivo de drones marítimos y aéreos en un ataque combinado. Y en Jordania, Torre 22, enclave logístico clave cerca de la frontera siria, registró daños críticos en sus sistemas de comunicación tras un bombardeo.
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[–>El diario The Washington Post también ha recopilado los daños recibidos por Estados Unidos, en base a fotos verificadas publicadas por medios iraníes. Este es el aspecto de los daños:
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De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Actividad de Apoyo Naval de Bahréin, Base Aérea de Isa, Base Aérea de Riffa, Aeropuerto Internacional de Erbil, Base Aérea de Harir, Base Aérea de Ali al-Salem, Campamento Arifjan, Campamento Buehring, Puerto de Shuaiba, Base Aérea de Al-Udeid, Base Aérea Príncipe Sultán, Base Aérea de Al-Dhafra / The Washington Post / Medios iraníes
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«Existe un amplio reconocimiento, incluso por parte de responsables estadounidenses, de que los ataques iraníes han provocado degradaciones reales y localizadas en determinadas instalaciones«, apunta a EL PERIÓDICO Pierre Pahlavi, profesor y subdirector del Departamento de Estudios de Defensa del Canadian Forces College y del Royal Military College of Canada, perteneciente al Departamento de Defensa Nacional del Gobierno de Canadá. Pone la salvedad de que la información no ha sido confirmada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos o del Mando Central estadounidense (CENTCOM). «Dicho esto, el fenómeno de fondo es real y merece atención. Los daños tienen menos que ver con una destrucción catastrófica que con una degradación operativa: pistas de aterrizaje inutilizadas por impactos, radares degradados y tensiones logísticas. Esto refleja un enfoque iraní deliberado: ataques de precisión diseñados no para aniquilar, sino para neutralizar temporalmente nodos clave a un coste relativamente bajo».
[–>[–>[–>Satélites chinos
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El golpe geoestratégico para Estados Unidos es importante. Los aliados árabes del Golfo podrían replantearse su dependencia exclusiva de Washington en materia de seguridad. Irán ha demostrado capacidad para degradar infraestructuras críticas estadounidenses de forma coordinada y relativamente barata.
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La eficacia de estos ataques puede explicarse por una combinación de factores, argumenta el experto Pierre Pahlavi. En primer lugar, Irán ha logrado avances graduales, pero significativos, en la precisión de sus misiles y en la coordinación de ataques, especialmente mediante el uso combinado de misiles balísticos, drones y señuelos. En segundo lugar, las limitaciones de los sistemas de defensa antimisiles deben entenderse en términos estructurales: sistemas estadounidenses como el THAAD (sistema de defensa antimisiles de gran altitud) son muy capaces, pero no impenetrables. Son vulnerables a dinámicas de saturación (el envío de enjambres de drones por ejemplo), dependen de inventarios limitados de interceptores y están distribuidos de forma desigual en un despliegue regional muy amplio.
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También se ha producido una mejora en los ataques de precisión iraníes respecto a la guerra de junio del año pasado. CNN afirma que Teherán adquirió un satélite chino que le permite una observación precisa de los objetivos. El Financial Times asegura que la capacidad iraní de selección de objetivos pudo haberse visto reforzada por apoyo satelital chino. No existe, sin embargo, ninguna prueba confirmada de asistencia directa en tiempo real para la selección de objetivos ni de integración operativa directa.
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«Que algunos proyectiles logren atravesar las defensas no constituye un fallo absoluto de Estados Unidos: es una inevitabilidad matemática», argumenta Pahlavi. «En términos de impacto estratégico, estos ataques no parecen suficientes para provocar una retirada estratégica estadounidense de la región. Estados Unidos mantiene una capacidad abrumadora y es estructuralmente resiliente frente a este nivel de desgaste». Lo que sí consiguen estos ataques, sin embargo, es algo más sutil: imponer costes, exponer vulnerabilidades y obligar a adaptaciones tácticas, apunta.
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Para Irán, las implicaciones podrían ser incluso más profundas. La capacidad demostrada para penetrar, aunque sea parcialmente, las defensas estadounidenses refuerza una narrativa de resistencia y competencia, fortaleciendo la determinación del régimen. Por el contrario, para Washington, la premisa inicial de un impacto mínimo, un enfrentamiento breve, controlado y con exposición limitada, ha quedado cuestionada.
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