entre peleas de vestuario y la amenaza del alirón del Barça
Últimamente todo le está yendo mal al Real Madrid. Una temporada en blanco, el cambio de entrenador, el vestuario transformado en un polvorín con la pelea entre Valverde y Tchouaméni… Y por si fuera poco, llega un Clásico que puede ser definitivo en el peor momento del curso.
El Barça está ante una oportunidad histórica. Todo lo que necesita hacer es no perder para convertirse en campeón del campeonato contra su eterno rival.
Una de esas imágenes que quedan para siempre, uno de esos hitos que pasan directo a los libros de historia del fútbol. Aunque no sería la primera vez que algo así sucediera, porque El Real Madrid ya lo consiguió hace casi un siglo.
Este es quizás el Clásico más amargo de todos los tiempos para los blancos. Todo parece estar en contra, desde la agonía de esta última parte de la temporada hasta el particular énfasis que pondrá el Barça en el juego para humillar lo máximo posible a su enemigo más cercano.
El partido está listo en el Camp Nou. El equipo de Flick recibiría incluso el título al final del partido si no perdía y levantaría el trofeo mientras el Real Madrid se lame las heridas observando desde lejos. Todo ello, salvo el toque de campana y una muestra de orgullo apenas contada por parte de los Arbeloa.
Un destello en la cara
Es imposible entender este Clásico como un simple enfrentamiento más en la historia entre FC Barcelona y Real Madrid.
El trasfondo de El posible alirón de los culés lo marca todo. Ni siquiera necesitan ganar para restregarle el título a su eterno rival con toda su gente. Un empate sería suficiente, pero los hombres de Flick seguramente quieren terminar la hazaña con estilo.
Un alirón en un Clásico es un hito histórico. Tanto es así que es algo que sólo se ha visto una vez desde que existe este intenso enfrentamiento.
Sucedió hace ya casi un siglo, en los albores de La Liga. En la temporada 1931/1932 el Real Madrid empató en Barcelona y se proclamó campeón del campeonato doméstico, aunque en aquella ocasión no había tantas cámaras para registrar el momento.
Ahora el Barcelona quiere saldar esa deuda histórica y equilibrar la balanza. Nunca se ha dado esta perfecta conexión de ganar un título de Liga y conquistarlo en el momento exacto de jugar ante el eterno rival.
El Real Madrid evitó el pasillo con su victoria de la pasada jornada ante el RCD Espanyol, pero ahora tendrá que ejercer una resistencia mucho mayor si quiere evitar la foto histórica en el Camp Nou.
Un vestuario roto
El ambiente está más tenso que nunca en el Real Madrid. Más imperfecto en añoslargo.
La increíble pelea entre Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni Lo que acabó con el uruguayo en el hospital para llenar un vacío en su cabeza es sólo la escenificación de que en el vestuario prácticamente nada funciona.
Fede Valverde, antes de un partido con el Real Madrid
Prensa europea
No se ha hablado de nada más en las últimas horas. Mientras el Barça vive un oasis a la hora de pensar en el título, el Real Madrid es un auténtico polvorín donde Hablan de todo menos de fútbol.
La vista previa está marcada por una declaración de Fede Valverdeotro mas tarde aurelien Tchouaméniuna conferencia de prensa Álvaro Arbeloa Se centró casi exclusivamente en la polémica, la apertura de un expediente a los dos jugadores y la astronómica multa de medio millón de euros para cada uno de ellos.
Un castigo muy duro pero sólo económico, eso sí, porque deportivamente no habrá consecuencias. Tchouaméni estará en el Camp Nou -seguramente como titular- y Fede Valverde también viajaría si no tuviera que guardar reposo durante las dos próximas semanas, según el parte médico.
La de Valverde y Tchouaméni ha sido el más crudo pero no el único enfrentamiento del vestuario madridista esta temporada. Desde el plante de Vinicius a Xabi Alonso en el pasado Clásico todo ha ido cuesta abajo y sin frenos. Ahora se puede cerrar el círculo.
Con Mbappé en el punto de mira
Por si fuera poco, todo lo que rodea a la figura de Kylian Mbappé contribuyó a viciar el ambiente madrileño un poco más si cabe en las últimas semanas.
Su polémica huida al extranjero, en plena lesión y cuando el Real Madrid podía perder matemáticamente La Liga ante el Cornellá, encendió la llama, y también fue criticada su ausencia por molestias físicas en momentos clave de la temporada.
Kylian Mbappé, antes de un partido con el Real Madrid
Prensa europea
El francés regresa ahora al equipo y estará en el Camp Nou. Eso sí, no parece que llegue en las mejores condiciones y hay serias dudas sobre si será titular en el Barcelona.
El Real Madrid necesita su esbelta figura y su rendimiento, que es innegable cada vez que juega. Sus registros estratosféricos hablan por sí solos y White busca su efectividad en el partido. Camp Nou para evitar la foto histórica.
Un viento de cambio
Por si todo esto fuera poco, los planes para este Clásico también chocan. Mientras Flick marcará su segundo gol consecutivo en La Liga con el Barça, en el Real Madrid soplan aires de cambio.
La trifulca abierta en el vestuario ha acelerado todo, pero entre la afición ya se clama que hace falta un cambio de rumbo en la planificación deportiva para evitar que el año que viene sea como los dos últimos.
Con el la cara de Arbeloa ya quemada Para un entrenador que sabe que le quedan pocas semanas en el banquillo y que muchos jugadores probablemente ya piensan más en el Mundial que en el resto de la Liga, este final de temporada está herido de muerte.
Todo viene contra el Real Madrid en este Clásico. El contexto, las disputas, el posible alirón y los momentos de los dos equipos. Esta tarde, sobre las 23.00 horas, sabremos si La Liga tiene nuevo campeón o si, por el contrario, los blancos resurgirán de las cenizas y aguarán la fiesta preparada en el Camp Nou.
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