la desconocida química catalana que lidera la investigación mundial en enzimas y bacterias
La imagen fue difundida por el Ministerio de Economía durante la última cumbre de Davos, que tuvo lugar en enero. Una modesta habitación en el edificio que acoge el prestigioso foro reunía en torno al ministro de Economía, Carlos Cuerpo, a lo más granado del Íbex-35, con una quincena de directivos como Carlos Torres (BBVA), Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Josu Jon Imaz (Repsol), Francisco Reynés (Naturgy) o Marc Murtra (Telefónica).
[–>[–>[–>La fotografía no pasaría los mínimos requeridos en términos de paridad y presencia femenina, aunque junto al ministro estaba una de las dos únicas mujeres presentes en la sala: la presidenta de Novonesis, Ester Baiget. Desconocida para el gran público, se trata de una de las ejecutivas más destacadas de la ultracompetitiva economía danesa y lidera la investigación mundial en el campo de las enzimas y bacterias. Baiget es de Reus, y la suya es la historia de una de las directivas catalanas más cotizadas en el mundo.
[–> [–>[–>El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, junto a Ester Baiget y una selecta representación de presidentes y directores generales de grandes empresas del Ibex-35, en una reunión celebrada en Davos el pasado enero / MINISTERIO DE ECONOMÍA
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¿Cómo llegó Baiget de la localidad tarraconense hasta una de las empresas más preciadas de la galaxia de Novo Nordisk? Nacida en 1971, quienes han seguido su trayectoria coinciden en que sus estudios universitarios fueron cruciales. Cursó ingeniería química en la Rovira i Virgili, una universidad que en aquel entonces, mucho antes del plan Bolonia, hacía una firme apuesta por las prácticas en empresas.
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“Era una persona muy dinámica, inconformista, muy proactiva”, recuerda Francesc Giralt, profesor emérito de la URV. “En la universidad aún conservaba la curiosidad que tienen los niños y tenía también talentos analítico muy buenos”, añade, hasta el punto de que aquello la llevó a una disyuntiva clave en una carrera que aún no había arrancado: “Tuvo la oportunidad de quedarse a hacer investigación en la universidad, y le habría ido muy bien, pero siempre tuvo clara su orientación industrial y me dijo ‘Lo tengo claro, quiero ir a la empresa’”.
[–>[–>[–>‘La empresa’, en este caso, era Dow Chemical, el gigante norteamericano de la química, donde Baiget había hecho prácticas antes de acabar sus estudios. En esa multinacional, que emplea hoy a 36.000 personas y tiene presencia en 31 países , Baiget desplegó todo su talento. Y lo hizo con un humilde primer paso en el laboratorio de polietileno. “La contraté como estudiante en prácticas y el trabajo se le quedó muy pequeño, siempre dice que se aburrió ese verano”, ríe Ignasi Cañigueral, que fue su primer jefe en el gigante norteamericano.
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Baiget comenzó a ascender por el intrincado escalafón de la compañía. Estuvo en el departamento de producción, en Tarragona, también en la puesta en marcha de una planta de la empresa de Michigan en Tailandia, en el departamento de investigación y desarrollo en La Canonja dedicada a las fibras. “Tenía mucho potencial”, recuerda Cañigueral, hoy director de Dow en Tarragona, donde trabajan 700 personas.
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[–>La persona que lanzó definitivamente la carrera de Baiget fue Antón Valero cuando era presidente y director general de Dow Chemical Ibérica. “La mandaron a Midland [la localidad de Michigan que alberga la sede central de la compañía] con el cargo de facilitadora del directorio de Dow», recuerda Cañigueral. «Esa fue su explosión, tenía mucha visibilidad, estaba con el CEO todos los días, Andres LiverisCoordiné el comité de dirección y gestioné los temas relevantes”, añade el directivo catalán.
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Entre los cargos que se sucedieron entonces estuvo el de directora global de desarrollo estratégico, lo que la llevó a vivir en Estados Unidos con su marido y sus tres hijos, o el de directora comercial para Europa, Oriente Medio y África de elastómeros, productos eléctricos y telecomunicaciones, lo que la llevó a Suiza. Uno de sus últimos puestos en el gigante norteamericano fue la presidencia de la unidad de soluciones industriales, lo que le dio acceso al comité de dirección de la compañía.
[–>[–>[–>Para entonces, Baiget ya estaba en la liga de los grandes directivos globales y en febrero de 2020 la danesa Novozymes la fichó como presidenta y consejera delegada. Un nombramiento que en el Camp de Tarragona no sorprendió demasiado. “Siempre ha tenido mucho sentido común y visión estratégica para mirar más allá del corto plazo”, explica Ignasi Cañigueral. “Es una persona que toma decisiones incluso cuando no tiene toda la información, y eso hace mover departamentos y empresas”, añade, para destacar un último aspecto: “Le gusta escuchar, y ha sido muy inteligente para rodearse de gente buena y luego dar los méritos a su equipo”.
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Un gigante danés
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Baiget ya era la primera ejecutiva de la empresa cuando se fusionó con Chr. Hansen para dar luz a Novonesis. En total, la compañía tiene más de 10.000 trabajadores, con una capitalización que ronda los 21.000 millones de euros, y la empresa tiene como accionista de control a la Fundación Novo Nordisk.
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Estas magnitudes ayudan a entender la polémica en que se ha visto envuelta Baiget el pasado mes de marzo. Novonesis hizo público que mejoraría sustancialmente la remuneración de la directiva catalana -percibió en 2025 casi 6 millones de euros- para compensar un cambio en las normas fiscales. La subida prevista tiene que convertirla en 2027 en una de las directivas mejor pagadas de un país del que proceden empresas como la propia Novo Nordisk, Maersk, Carlsberg, DSV o Lego.
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Es la penúltima página de la historia de una directiva de quien tal vez sea lícito preguntarse cuánto apego mantiene hacia Catalunya, tras media vida trabajando en el extranjero. La respuesta es unánime: todo. “Compartimos mantel en Davos y es muy catalana”, explica un importante directivo. «Siempre defiende sus raíces, algo que no siempre pasa a estos niveles”, añade una voz que la ha conocido desde años atrás. Coincide con este análisis Ignasi Cañigueral, que lo zanja con toda rotundidad: “Vuelve siempre que puede; sólo te digo que la última vez me la encontré en el Esclat de Salou”.
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Enzimas y bacterias ‘made in’ Dinamarca
Novonesis surgió de la fusión entre Novozymes y Chr. Hansen, dos biotecnológicas que tenían como accionista de control a Novo Nordisk. Así se unieron dos compañías con distintos enfoques: la primera comercializaba soluciones con enzimas para reducir la huella de carbono de los detergentes, producir proteínas con bajo impacto ambiental, mejorar la resistencia de los cultivos o incrementar la durabilidad del pan, mientras que la segunda estaba especializada en el uso de bacterias y enzimas para producir alimentos como lácteos, carne o marisco.
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