Logran frenar el efecto rebote post-Ozempic con una pastilla y una bacteria
Todo lo que rodea a Ozempic y los nuevos medicamentos contra la obesidad está generalmente rodeado de un discurso triunfalista. Además de reducir el peso, los agonistas del receptor GLP-1 parecen proporcionar otros beneficios para la salud. Sin embargo, una sombra … Sigue planificando: ¿qué pasará cuando desaparezca el pinchazo? el cuerpo tiende a recuperar lo perdido en un fenómeno de resistencia metabólica difícil de combatir.
Hoy, dos estudios independientes publicados esta semana en la revista “Nature Medicine” proponen nuevas estrategias para proteger este éxito. Los hallazgos sugieren que una cápsula diaria de un nuevo medicamento o suplemento basado en una bacteria específica puede actuar como «anclas» para evitar que los kilos vuelvan a subir.
El primer estudio se refiere al orforglipron, una molécula que pertenece a la familia de los agonistas del receptor GLP-1, al igual que Ozempic o Mounjaro, pero que tiene la ventaja de administrarse por vía oral. En un ensayo clínico de fase 3b en el que participaron 376 adultos en los Estados Unidos, los investigadores encontraron que La pastilla diaria es capaz de mantener el peso perdido. después de 72 semanas de tratamiento inyectable.
Los pacientes que cambiaron de la inyección a orforglipron mantuvieron entre el 75% y el 80% de su pérdida de peso inicial durante un año adicional, mientras que el grupo que recibió un placebo vio cómo la escala aumentaba rápidamente.
De la aguja a la cápsula
Esta estrategia secuencial podría resolver uno de los grandes problemas de cumplimiento y logística de los tratamientos actuales. José Pablo Miramontes González, médico internista del Hospital Río Hortega de Valladolid, considera que este trabajo responde a una cuestión puramente clínica: qué ocurre tras una pérdida de peso importante conseguida con uno de estos fármacos inyectables. “Sus implicaciones son prácticas.«, porque una estrategia de mantenimiento con un agonista oral podría ser una alternativa realista para mejorar la aceptabilidad y escalabilidad del tratamiento, aunque aún no se ha demostrado que sea superior al mantenimiento del inyectable», explica el doctor del Science Media Center (SMC) España.
Por su parte, Josefa García Barrado, investigadora en neuroendocrinología y obesidad de la Universidad de Salamanca, destaca al SMC que el cambio a una opción oral «puede facilitar el cumplimiento terapéutico». Para el experto salmantino los resultados demuestran que estas terapias combinadas son prometedoras para prevenir la recuperación de peso cuando se suspende el tratamiento principal«especialmente cuando el paciente no ha conseguido mantener los cambios en sus hábitos de vida, aunque incluso con ellos se puede producir esta recuperación».
Reprogramar el metabolismo con bacterias
La segunda vía explorada no proviene de la farmacología tradicional, sino de nuestra propia microbiota. Un equipo de investigadores de Países Bajos analizó el potencial de la bacteria pasteurizada “Akkermansia muciniphila” como aliada tras una dieta hipocalórica. Después de perder al menos el 8% de su peso, 90 voluntarios recibieron un suplemento diario de esta bacteria o un placebo. Los resultados revelaron que quienes tomaron el suplemento bacteriano recuperaron sólo el 13% del peso perdido, en comparación con el 33% en el grupo de control.
Quienes tomaron el suplemento bacteriano recuperaron sólo el 13% del peso perdido, frente al 33% del resto.
Francisco Jesús Gómez Delgado, jefe del servicio de medicina interna del Hospital Universitario de Jaén, destaca que este trabajo “identifica la microbiota intestinal como una diana terapéutica real en el abordaje de la obesidad”. Según el experto de la Sociedad Española de Medicina Interna, este enfoque se postula como una herramienta complementaria a las estrategias nutricionales y conductuales, apoyando la hipótesis de que el perfil de nuestras bacterias Influye directamente en fenómenos como la inflamación. o resistencia a la insulina.
La obesidad como enfermedad crónica.
Más allá de los kilos, el suplemento bacteriano ha mostrado signos interesantes de mejorar la sensibilidad a la insulina, fortaleciendo aún más su papel en la salud metabólica general. La comunidad científica, sin embargo, pide precaución. José M. Ordovás, profesor de nutrición y genómica de la Universidad de Tufts (Estados Unidos), explica a SMC que aunque los resultados son relevantes, «hay que interpretarlos con cautela» debido a la tamaño de muestra reducido en el caso de la microbiota ya que los estudios aún son de corta duración para una patología que dura toda la vida.
“La obesidad, al ser una enfermedad crónica y compleja, requiere tratamiento crónico y apoyo sostenido en el tiempo”
Cristóbal Morales
Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad
Para Cristóbal Morales, miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), este trabajo refuerza una visión que la ciencia viene reclamando desde hace tiempo: «La obesidad, al ser una enfermedad crónica y compleja, necesita un tratamiento crónico y un apoyo mantenido en el tiempo».
Según Morales, es una buena noticia que el foco esté en pasar de la fase de pérdida a la fase de mantenimientobuscando estrategias para extender el beneficio de salud del paciente durante años y no solo unos meses de tratamiento intensivo.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí