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La Maroma: cuatro caminos para hacer cumbre en el pico más alto de Málaga | Escapadas por España | El Viajero

La Maroma: cuatro caminos para hacer cumbre en el pico más alto de Málaga | Escapadas por España | El Viajero
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  • Publishedmayo 16, 2026



Es el techo de Málaga y la única montaña que supera los 2.000 metros. Conocida como La Maroma, es la cima más alta de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, cuyas 40.000 hectáreas constituyen el patio de recreo de la comarca malagueña de la Axarquía al sur y de la granadina al norte, ya que el territorio se divide a mitad de camino entre las dos provincias andaluzas. Es una comarca que ofrece multitud de planes y rutas de senderismo, así como un puñado de pueblos blancos con un marcado carácter árabe y una impresionante herencia andaluza. Un lugar donde, más allá de sus magníficos paisajes, es posible encontrar ejemplares de cabras montesas, tejos centenarios e incluso plantas carnívoras.

A 2.069 metros sobre el nivel del mar, comúnmente se le llama La Maroma, aunque en realidad su nombre oficial es Pic Tejeda. La confusión se debió a un abismo existente a pocos metros de su punto más alto, una cavidad que históricamente sirvió como campo de nieve. Había una cuerda, llamada cuerda. Y la gente decía que iban a llevar hielo hasta el «abismo de la cuerda», pero el se convirtió con el tiempo do y la cumbre pasó a ser conocida con ese nombre. También existen dudas sobre si las coordenadas exactas donde alcanza su mayor altitud son tierra de Málaga o Granada. No importa, porque a poco más de 15 kilómetros del mar en línea recta ofrece una panorámica tan única como espectacular. Es un regalo que supera con creces el esfuerzo puesto en lograrlo. Y esto se complementa con vistas al embalse de La Viñuela –ahora desbordado– y unos cuantos vivacs donde, en verano, por qué no, pasar la noche bajo las estrellas.

Para seguir adelante hay muchas opciones. «Eso es lo mejor: puedes elegir la más suave o la más complicada. Y hacer muchas variaciones. Es imposible cansarse de esta montaña», explica José Rodríguez, que ya no cuenta las veces que ha llegado a esta cumbre, ya sea por afición o por trabajo. Presidente del club de senderismo de Perianda, también es agente de la Guardia Civil y ha tenido que salir varias veces en busca de senderistas perdidos. Por eso advierte que hay que tomarse en serio esta montaña: «Las rutas están muy bien señalizadas y es fácil seguirlas, pero hay que tener cuidado. La mayoría de las personas que se pierden lo hacen por inexperiencia o por no prestar atención a las marcas del camino».

En invierno, el camino sorprende con nieve y en verano, el sol es traicionero. La primavera es, como el otoño, una de las mejores épocas para la observación. A continuación se presentan cuatro propuestas para una cumbre.

El Robledal (Alhama de Granada)

Sombra, escondite de tejos, gran variedad de paisajes. Estos son algunos de los argumentos que esgrime la presidenta del Consejo Directivo del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, Mariló Oyanarte, para defender que su ascensión favorita a La Maroma comienza en el área recreativa de El Robledal, en las afueras de Alhama de Granada. “Es el más fresco y el que tiene mayor diversidad de vegetación”, explica Granada. Después de 40 años de montañismo, aprecia especialmente este entorno. «Es un área pequeña en comparación con Sierra Nevada, pero es sorprendente lo accidentada, salvaje y compleja que es», dice.

Esta subida atraviesa un bosque de robles y otro de pinos, siempre con vistas al norte y a las cumbres blancas de Sierra Nevada. Esta es la zona donde suelen vivir los ciervos moros liberados en este parque porque hay más hierba y menos calor. También alberga un grupo de tejos centenarios -que dan nombre a esta cadena montañosa- y pequeñas poblaciones de una planta carnívora casi extinta, Pinguicula tejedensiscon una hermosa flor lila. Ambos son tan delicados que los expertos nunca revelan su ubicación.

Tras cruzar el llamado Salto del Caballo, donde el camino se congela en invierno y requiere muchos cuidados, nos desviamos por la zona conocida como Tacita de Plata, con una fuente que aún lleva agua y una cueva donde se escondían los maquisards tras sus enfrentamientos con la Guardia Civil en la posguerra. “Eso es otra cosa que me encanta de esta sierra: contiene una cantidad increíble de historias”, afirma Oyanarte, también investigador, que recopiló 65 de ellas en el libro. Carreteras y personas. Memoria encontrada en los Parques Naturales de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhamade los cuales ya han sido robados los 1.500 ejemplares de las tres primeras ediciones, pero que se pueden descargar gratuitamente en PDF. Un acantilado que domina el mar conduce a la cima.

A la vuelta probablemente será demasiado tarde para comer un buen plato de migas, pero el restaurante del hotel Los Caños de la Alcaicería es un buen lugar para reponer fuerzas con un café o una cerveza fría. Sus desayunos al sol o junto a su enorme chimenea también devuelven la vida a todos tras un paseo nocturno.

El Alcázar (Alcaucín)

Desde Alcaucín, ya en la provincia de Málaga, hay varias opciones de salida, como las que salen junto al colegio y al cementerio. La más accesible parte del área recreativa de El Alcázar, con aparcamiento y zona de barbacoa, excepto en temporada de calor, cuando están prohibidas. Incluso puedes acampar si primero solicitas un permiso municipal.

La primera parte recorre un sendero botánico, con hierbas aromáticas y multitud de especies florales. Luego, dos posibilidades: seguir por una pista –más suave– o tomar el cortafuegos más empinado. Ambos llegan al collado del Collado de las Víboras, donde comienza un bonito zigzag que se dirige hacia el norte a través de un minúsculo pero denso pinar.

El camino vuelve a girar hacia el sur tras el collado de Majada del Arce, a través de otro pequeño bosque hasta la zona conocida como La Fuensanta, una zona de abrevaderos donde es fácil encontrar un grupo de caballos salvajes recogiendo fuerzas junto al ganado. A partir de ahí todo es cantera, pero apenas faltan dos kilómetros hasta la cima.

“La ruta discurre por la montaña y te ofrece varias caras, con la posibilidad de ver el polje de Zafarraya, el más grande de España, y finalmente hacia el mar”, se alegra Rodríguez. “Esta vista panorámica del Mediterráneo es la gran motivación para la ascensión”, añade el presidente del club de senderismo Perianda. Para el descenso existen varias posibilidades de realizar una ruta circular pasando por zonas como el Collado de la Torrecilla, pero lo más recomendable, para evitar pérdidas y sustos innecesarios, es regresar por las mismas etapas que para el ascenso. Suavemente, el recorrido se completa en aproximadamente siete horas. Una barbacoa es un buen plan para finalizar el día de senderismo.

Sédella

“Es una de las rutas más complejas, por su desnivel y distancia”, explica Daniel Ariza, informante y coordinador del centro de visitantes situado en el pequeño municipio malagueño de Sedella, gestionado por la empresa Educare Aventura. Las cifras a las que se refiere hablan por sí solas: el trazado Sedella-Maroma tiene más de 20 kilómetros y un desnivel de 1.400 metros a través, eso sí, de un camino en buen estado tras su rehabilitación municipal hace poco más de una década.

Además de talleres y otras actividades en la naturaleza, la subida a la Maroma es una de las propuestas del centro de información. Aquí se inicia entre huertas y un antiguo molino harinero para luego adentrarse en el collado de La Monticana, donde comienza la parte más dura. En el camino hay un antiguo horno de cal restaurado y en el barranco del río Encinar hay una fuente para recarga de cantimplora. La fina arena de las quebradas calizas complica el paso junto al Cerro Fuerte, que da paso ahora al tramo final.

«Hay que echar agua, tener buenas piernas y siempre recomiendo andar con bastones para que las articulaciones sufran menos al bajar. También es importante saber cómo es esta montaña, porque es muy peligrosa», subraya Ariza, quien destaca cómo un día soleado puede de repente convertirse en niebla espesa, viento o lluvia en la cima.

Es complicado volver a tiempo para comer en Sedella, pero adentrándonos en la montaña con las primeras luces las posibilidades aumentan. El referente local es sin duda El Chiringuito, que Víctor Hierrezuelo abrió en 2022 para volver a sus orígenes familiares tras pasar por cocinas como las de Arzak y Bardal. Ofrece una carta con platos que podrás devorar con la vista, como la sopa maimone con yema de huevo y trufa, además de carnes y arroces. Merece la pena reservar su menú degustación, que sorprende. Junto a la iglesia, La Plaza también ofrece tapas modestas pero sabrosas de miércoles a domingo.

Grifos de oliva

Este municipio encontró su lugar en el turismo activo gracias a la inauguración, a finales de 2020, del puente colgante El Saltillo, a 50 metros de altura sobre el río Almanchares. También es un campamento base para dirigirse hacia las alturas de Málaga, un sendero de 17 kilómetros y poco más de 1.400 metros de desnivel sólo apto para quienes realizan largas caminatas frecuentemente. «No son altas montañas, pero tampoco son rutas fáciles. Sobre todo por el cambio climático», explica Samuel Écija, 33 años y uno de los responsables de la empresa Explora Poniente, que gestiona el punto de información de La Resinera desde el verano de 2024. Además de escalar, vías ferratas, tirolina y entrenamiento, también hacen rutas guiadas hasta La Maroma.

El sendero parte del núcleo urbano de Canillas de Aceituno para comenzar a ascender por un ralo pinar que ocupa la Lomilla del Albercón, y se dirige hacia el cerro de La Rábita, donde hay una fuente, como también la hay en el posterior cerro de La Gitana, con increíbles vistas al barranco del río Almanchares. Pasado el Puerto del Pico, el camino gira hacia el este para dirigirse hacia la cumbre y disfrutar de las increíbles vistas al mar. El descenso se puede realizar desde el mismo lugar, aunque existe la alternativa de realizar un recorrido circular ampliando el recorrido, por supuesto, a más de 20 kilómetros.

Para esta ruta merece la pena madrugar, pasear al amanecer y regresar al pueblo al mediodía. Previa reserva, el Bodegón Juan María ofrece el plato local por excelencia, la cabra lechera malagueña, que también sirven en La Sociedad. En Secret Garden, el matrimonio Sebastián Smethan y Edilverto Céspedes ofrecen platos asiáticos, como curry de coco y camarones. Las más dulces son las tortas de aceite y almendras de la panadería El Mastrén. Para relajarse, Olive & Ivy Guest House dispone de cuatro encantadoras habitaciones y un apartamento. Al lado, La Vieja Botica es una habitaciones de invitados con mucho encanto.



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