Andalucía vota entre la entrada en vigor de la Ley de Vivienda o la liberalización de suelo
málaga quinta provincia más cara de España para alquilar. Sevilla con listas de espera para viviendas de protección oficial que se miden en años. Los jóvenes que gastan más de 40% de su salario para pagar alquileres en capitales y zonas costeras. El diagnóstico del mercado inmobiliario andaluz en la primavera de 2026 es, al menos, preocupante.
El precio medio del alquiler en Andalucía a principios de año se situaba en 11,87 euros el metro cuadradotras encadenar una subida del 6,3% interanual, mientras que Málaga registró 14,37 euros el metro cuadradoconsolidándose como la quinta provincia más cara de España para alquilar vivienda.
El problema no es exclusivo de la comunidad, pero en Andalucía tiene una dimensión particular: la presión turística sobre el parque residencial, la atracción de capital internacional a la Costa del Sol y la insuficiente producción de vivienda nueva han creado un cóctel explosivo que ha irrumpido de lleno en la campaña electoral.
Con las urnas a la vista, los cinco principales partidos asistentes a la 17 de mayo han presentado programas que, más allá de la retórica, revelan filosofías radicalmente diferentes sobre el papel que debe desempeñar el Estado en el mercado inmobiliario.
El PP apuesta por reducir la burocracia
juanma moreno llega a estas elecciones con el viento a favor de las urnas, pero con la vivienda como talón de Aquiles de su gestión. Su respuesta es pragmática y se basa en dos pilares: reducir la burocracia lo que ralentiza la construcción y aliviar la carga fiscal de compradores y donantes.

La propuesta más llamativa del popular programa es la Licencia Provisional de Obras de Urbanismouna cifra que permitiría iniciar proyectos de construcción con sólo el diseño básico aprobado, sin esperar los largos tiempos de tramitación que actualmente paralizan a muchos promotores.
En paralelo, el PÁGINAS propone el transferencia de terreno publico a promotores privados para construir vivienda pública (VPO), un modelo de colaboración público-privada que ya ha dado resultados desiguales en otras comunidades.
El PSOE-A pone la Ley de Vivienda en el centro
Los socialistas, que buscan recuperar la Junta Después de ocho años en la oposición, han hecho de la vivienda la columna vertebral de su campaña. Su apuesta es clara: aplicar inequívocamente la Ley Estatal de Vivienda que el PP andaluz ha apelado a la Tribunal Constitucionallo que supondría activar zonas tensionadas y topes de precios en zonas de alta presión residencial como málaga, Sevilla ola Costa del Sol.
La propuesta más concreta del PSOE-A es la construcción directa de 10.000 viviendas protegidas durante toda la legislatura, una figura que sus rivales califican de electoralista pero que los socialistas defienden como el mínimo necesario para hacer mella en la lista de espera.


El programa también incluye un Bono de alquiler universitario para los estudiantes desplazados, un grupo especialmente castigado por los precios disparados en ciudades con campus grandes como Sevilla, Granada cualquiera málagay programas de intermediación entre propietarios e inquilinos.
En la línea de la regulación, los socialistas proponen limitar pisos turísticos en barrios históricos e implementar una tasa turística, medidas que apuntan directamente a la transformación del mercado residencial en ciudades como Sevilla o Granada, donde la proliferación de pisos de corta estancia ha vaciado de vecinos barrios enteros.
Vox: soberanía nacional y liberalización territorial
el partido de Santiago Abascal En Andalucía combina el discurso identitario con una propuesta liberal en materia de tierra. Su medida más controvertida, la llamada Prioridad Nacionalestablece que las ayudas al alquiler y al acceso a VPO Están destinados preferentemente a ciudadanos de nacionalidad española.
Una propuesta que ha generado críticas de inconstitucionalidad desde el ámbito jurídico pero que conecta con un discurso de agravio que permea a ciertos segmentos del electorado.
En el plano económico, Vox apuesta por una Banco de Piso Andaluz que libera tierras con el objetivo de aumentar masivamente la oferta y ejercer presión a la baja sobre los precios del mercado.
Es, en esencia, una apuesta por liberalización versus regulación. Su programa se completa con una política de desalojos inmediatos y tolerancia cero ante la ocupación ilegal, en línea con su discurso sobre la protección de la propiedad privada.
La extrema izquierda: dura con los fondos
Por Andalucía y Adelante Andalucíalas coaliciones que reúnen Agregar, interfaz de usuario y otras fuerzas de izquierda, proponen la intervención más decisiva en el mercado.
Su diagnóstico se basa en que el problema no es de oferta sino de distribución: hay bastantes viviendas vacías, pero están en manos de grandes tenedores –bancos y fondos de inversión– que no las ponen en el mercado.
Por tanto, su medida estrella es obligar a estos grandes propietarios a someter sus viviendas vacías a un régimen de alquiler socialbajo amenaza de expropiación de uso.
Junto a esto, proponen aplicar estrictamente los límites de la Ley de Viviendaampliar sustancialmente el parque público de alquiler y adoptar medidas específicas para frenar la compra de inmuebles con fines puramente especulativos por parte de fondos de inversión.
Un debate con mucho en juego
En 2026, el mercado del alquiler entra en uno de sus escenarios más complejos de las últimas décadas: precios en máximos históricos, oferta en mínimos y una demanda que sigue creciendo, con los jóvenes retrasando las compras como principal grupo impulsor. En este contexto, la elección del próximo gobierno andaluz tendrá consecuencias reales y tangibles para cientos de miles de familias.
La fractura que dibuja esta campaña no es nueva, pero se ha agravado. Por un lado, aquellos que creen que la solución es facilitar que el sector privado construya más y más rápido. Del otro lado, quienes sostienen que sin intervención pública el mercado seguirá excluyendo a quienes menos tienen. En el medio, propuestas que mezclan elementos de ambas filosofías con distintas dosis de populismo.
Lo que nadie discute, en ninguno de los cinco programas, es que Andalucía tiene un grave problema de acceso a la vivienda. El 17 de mayo los andaluces elegirán quién tiene la receta para solucionarlo.


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