La guerra de Irán consagra a la industria verde china
Un mundo angustiado por las estrecheces de crudo ha acelerado su transición energética con la certeza de que dos crisis de suministro en un lustro, primero por Ucrania y ahora Irán, descalifican los combustibles fósiles como fiables. Aún con la firma de la paz inmediata, el tráfico marítimo necesitará meses para normalizarse. Y en la forzosa revolución verde todos los caminos conducen a China, ganadora de un conflicto en el que las filas republicanas vieron, paradójicamente, un demoledor ataque a la seguridad energética de su rival. El caudal de exportaciones verdes acrecientan la influencia energética y geopolítica china.
[–>[–>[–>Las ventas al exterior de paneles solares, baterías y coches eléctricos se dispararon un 70% en marzo respecto al mismo mes del pasado año, según los datos aduaneros chinos. No hay precedentes de subidas similares. Los conocidos como los ‘nuevos tres’ han relevado a la ropa, electrodomésticos y muebles en el núcleo de las exportaciones. Sumaron en marzo 26.000 millones de dólares, según el ‘think tank’ Ember. Las baterías concentraron 10.000 millones cuando sus ventas estaban asentadas en los 7.000 millones de dólares. Hasta Europa llegaron casi la mitad, un 43%, seguida del resto de Asia, con un 29%. Las exportaciones de paneles solares han doblado las cifras medias del pasado año y una cincuentena de países ha registrado récords históricos. Las dirigidas a África han aumentado un 173 %, seguida de Asia y Europa.
[–> [–>[–>Las exportaciones de coches eléctricos, según datos chinos, crecieron un 140% respecto al marzo pasado. De nuevo, casi la mitad acabaron en Europa (45%), seguida de Asia (25%). Sus ventas en el primer trimestre alcanzaron los 21.000 millones de dólares frente al mismo periodo del pasado año. Influye tanto el apetito global por la tecnología china como la necesidad de los fabricantes locales de salir de un mercado saturado. Su guerra de precios, tan salvaje que forzó la intervención de Pekín, ha atiborrado de coches el mayor mercado del mundo. Las ventas cayeron en el primer trimestre un 18% y los pronósticos no auguran una recuperación a corto ni medio plazo. Incluso con el muro arancelario levantado por Bruselas siguen siendo los coches eléctricos chinos más competitivos que los europeos. Sus exportaciones globales crecerán un 4% este año hasta los 7,4 millones de unidades, según la Asociación de Fabricantes de Automóviles de China.
[–>[–>[–>
El aplastante liderazgo chino en la industria verde no es casual. Dos años atrás invirtió más en energías verdes que la suma de Estados Unidos y la UE: 680.000 millones de dólares, según la Agencia Internacional de Energía. Encabeza la fabricación de paneles solares, turbinas eólicas, coches eléctricos y baterías, por hacer la lista corta. Con una quinta parte de la población global ya produce más energía solar y eólica que el resto del mundo. Y la brecha se ensancha. Lo fabrica todo y más barato que el resto, así que es legítimo preguntarse si la revolución verde es posible sin ella.
[–>[–>[–>“Técnicamente es posible pero sería mucho más lento y caro. China ha conseguido una posición tan potente en las tecnologías de transición que disfruta de un considerable liderazgo tecnológico y también de la ventaja del precio. Si un país quiere la transición rápida y barata, no puede evitar China”, señala Isabel Hilton, experta en medioambiente y fundadora de China Dialogue. También India ha levantado una envidiable industria de energía solar pero sus fabricantes aún confían en células y otros componentes de la cadena de suministro con origen chino.
[–>[–>[–>
Para todos los bolsillos
[–>[–>[–>
Desde Washington y Bruselas ya se alerta contra el China Shock 2.0 o el aluvión de exportaciones de energía verde tras décadas enviando manufacturas baratas. El debate entremezcla argumentos económicos y políticos. Los favorables a China no son escasos. Atajar el cambio climático es una urgencia global y solo ella ofrece una receta rápida y democrática para todos los bolsillos. Contra las recurrentes acusaciones de sobreproducción alega Pekín que no es más que el comercio de toda la vida: también Estados Unidos fabrica más ‘software’ o Alemania más coches de los que sus mercados internos puede absorber. En el lado contrario se señalan los daños irreversibles para una industria local que no puede competir con la china. El sector automovilístico contribuye al 7% del PIB europeo y da casi 14 millones de trabajos directos e indirectos.
[–>[–>
[–>“La historia reciente nos enseña que las reglas que dominaron las economías abiertas son insuficientes cuando la confianza en la que se apoyó la globalización desaparece. Era menos urgente cuando China producía productos de tecnología simple pero ahora la prosperidad y la seguridad económica de muchas potencias medianas están en peligro”, añade Hilton. En esa encrucijada está Occidente: la lucha contra el cambio climático y los intereses del grueso de la población o la protección de una industria atrasada.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí