La circuncisión que ha provocado una crisis diplomática entre Bélgica, Israel y Estados Unidos
La imputación de varios moheles por practicar circuncisiones de manera ilegal en Amberes ha desatado una crisis diplomática entre Bélgica, Estados Unidos e Israel, entre acusaciones de antisemitismo, llamadas a consultas y broncas públicas en redes sociales.
[–>[–>[–>Bélgica es un estado aconfesional que reconoce en su constitución la libertad religiosa. En el país, más de 40.000 de los once millones de ciudadanos se definen como judíos. Amberes, en el norte del país, acoge una de las comunidades de judíos ultraortodoxos más grandes de Europa.
[–> [–>[–>El pasado mes de febrero, en respuesta a una queja de varios miembros de la propia comunidad, las autoridades abrieron una investigación contra varios moeheles. El mohel en la tradición judía es el encargado de realizar la ‘Brit Milà’, es decir, la circuncisión a los varones recién nacidos. En Bélgica, la ley obliga a que toda actividad médica sea realizada por un profesional de la salud, una premisa que se habría vulnerado en este caso.
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Acusaciones de persecución
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El embajador de Estados Unidos en el país, Bill White, calificó el proceso judicial de «ridículo», acusando a Bélgica de «persecución antisemita» contra los tres moheles implicados, en una publicación en redes sociales. «¡Basta ya de esta intimidación inaceptable contra la comunidad judía de Amberes y de Bélgica!», espetó White dirigiéndose específicamente al ministro belga de salud, Frank Vandenbroucke.
[–>[–>[–>Este tipo de acusaciones es particularmente sensible en un país que sufrió la ocupación nazi, pero que ha visto también verdaderos ataques antisemitas en los últimos años. En mayo de 2014, cuatro personas fueron asesinadas en un ataque terrorista contra el Museo Judío de Bruselas. Solo el pasado mes de marzo, una bomba estalló frente a la sinagoga de Lieja, aunque sin víctimas.
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La respuesta no tardó en llegar. El ministro de Exteriores, Maxime Prévot, llamó a consultas al embajador de Estados Unidos por lo que consideró unas declaraciones «inaceptables». Prévot advirtió al diplomático de que tiene la responsabilidad de respetar las instituciones del país y la independencia judicial.
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[–>«La ley belga permite las circuncisiones rituales si las realiza un médico cualificado bajo estrictas normas de salud y seguridad. El caso concreto al que se hace referencia está siendo investigado judicialmente», explicó Prévot, que prefirió no comentar procedimientos judiciales aún en curso. «Calificar a Bélgica de antisemita no solo es erróneo, sino que es una peligrosa desinformación que hace un flaco favor a la verdadera lucha contra el odio», aseguró el titular de exteriores.
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A White no le gustó la respuesta y el embajador y el ministro acabaron enzarzados en redes. White alegó que al ministro de Sanidad belga «no le gusta nuestro presidente», en referencia a Donald Trump, y llamó a Bélgica o bien a cambiar la ley o a calificar de antisemitismo el procesamiento “de estos tres hombres maravillosos, con una sólida formación religiosa y extraordinarios».
[–>[–>[–>Una nueva escalada
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La pasada semana, la fiscalía imputó a dos de los acusados por «agresión y lesiones premeditadas contra menores» y «ejercicio ilegal de la medicina». Y White volvió a la carga. Calificó la imputación de «mancha vergonzosa para Bélgica». El embajador advirtió de que «la administración Trump condena esta acción judicial y la inacción política del gobierno belga para encontrar una solución con las maravillosas comunidades judías de Bélgica».
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A la condena de White se unió también la del ministro de Exteriores israelí Gideon Sa’ar, que acusó a Bélgica de utilizar «el derecho penal para procesar a judíos por practicar el judaísmo». Prévot advirtió a White que «es inapropiado criticar públicamente a un país y empañar su imagen simplemente porque uno no está de acuerdo con los procedimientos judiciales», preguntándose qué haría Estados Unidos si el embajador belga hiciera lo propio en Washington.
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A Sa’ar, le recordó que en Bélgica «el poder judicial es independiente y toma sus decisiones, independientemente de si uno está de acuerdo con ellas o no». El ministro de exteriores belga recordó además que la denuncia vino de la propia comunidad judía, y calificó las acusaciones de antisemitismo como «difamatorias».
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«Dado que usted mismo desaconsejó recientemente llevar a cabo la diplomacia a través de Twitter, le sugiero que discutamos todos estos temas durante una reunión en Israel en el momento que mejor le convenga, para poner fin a cualquier malentendido», añadió el ministro de exteriores belga. A lo que Sa’ar contestó con otra publicación.
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Desde que comenzó la operación militar israelí sobre Gaza en respuesta a los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, las acusaciones de antisemitismo contra cualquiera que cuestione los bombardeos indiscriminados del gobierno de Benjamin Netanyahu en Palestina son habituales. Bélgica, junto con España, Irlanda o Eslovenia, está entre las voces más críticas. Sin embargo, la mayor crisis diplomática entre las autoridades belgas e israelíes, alentada por Estados Unidos, ha sido por una circuncisión.
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