Presentan más riesgos para posibles accidentes
Él negocio petrolero sancionado ha creado algo inusual: barcos que apagan sus sistemas de localización y navegan prácticamente como los antiguos marineros, guiados por la experiencia y la intuición para moverse sin ser detectados. Se les conoce como barcos fantasma. y España no está exento del problema.
Cada semana se detectan cerca de Canarias alrededor de 50 buques de este tipo. Patrulleras y helicópteros franceses interceptaron recientemente un petrolero ruso cerca de su costa.
El barco forma parte de la conocida como flota fantasma, una red de antiguos cargueros utilizados para transportar petróleo y gas evitando sanciones internacionales y controles marítimos. Se trata de cientos de barcos viejos que navegan por aguas europeas cargados con miles de toneladas de hidrocarburos.
«Como suelen ser monocascos y muy antiguos presentan más riesgos para posibles accidentes. Además, pueden ser atacados», explica Gonzalo Escribano, director de Energía y Clima del Real Instituto Alcano.
El principal temor es que un incidente acabe provocando una gran marea negra frente a las costas europeas, un riesgo que no es sólo teórico. El buque gasero ruso Arctic Metagas fue alcanzado recientemente por drones ucranianos, sus tanques se incendiaron y el barco estuvo a la deriva durante semanas.
«También en caso de accidente No está muy claro qué compañía de seguros se puede utilizar.«, añade Escribano. Y la llamada flota fantasma opera a través de empresas pantalla y estructuras opacas para dificultar cualquier tipo de responsabilidad legal.
Muchos de estos barcos desconectan sus sistemas de geolocalización para evitar ser rastreado y en ocasiones navegan bajo banderas de conveniencia o identidades falsas. «Es una consecuencia más de la dependencia de los combustibles fósiles, que nos obliga a lidiar con este tipo de piratas», denuncia Francisco del Pozo, miembro de Greenpeace España.
Además, estos buques realizan maniobras especialmente peligrosascomo el trasvase de petróleo de un barco a otro en alta mar, una operación de alto riesgo medioambiental. El Gobierno español ha detectado que Alrededor de 50 de estos buques transitan cada semana. por aguas cercanas a Canarias, una de las zonas de mayor preocupación por su vulnerabilidad ecológica.
«Estamos hablando de transferir miles de toneladas de petróleo En un contexto que no es puerto, es alta mar y es muy peligroso. Hemos visto riesgo extremo, sobre todo en Canarias”, advierte Del Pozo.
Mientras tanto, las sanciones internacionales no parecen frenar la actividad de esta flota. Reino Unido ya ha sancionado a 184 buques vinculados a estas operaciones, aunque muchos continúan navegando por rutas estratégicas como el Canal de la Mancha.
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