Neocaciquismos
Al poco de aterrizar en Barcelona, una compañera de trabajo me dijo: "Tú, no te preocupes, aquí eres de los Fulanítez.". Debía parecerse demasiado a un paracaidista para ofrecerme la protección de una de las cien o doscientas familias que dirigían el espectáculo allí. Sorprendido, al cabo de un tiempo le pregunté a otro colega sobre esa enigmática protección que me habían ofrecido, y me lo explicó tajantemente: "Mire: esto no es Nueva York, pero es más un pueblo que Villar del Río de Berlanga". Aquella ciudad vanguardista, europea, olímpica, dinámica, abierta a la creación literaria o artística, se había convertido de pronto en un burgo feudal en el que manejaban los hilos aquellos a los que Josep Pla criticaba con tanto acierto y acidez.
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