Nación de desiguales
La política española hace ya un tiempo que ha entrado en una deriva peligrosa en la que el precio de la supervivencia parlamentaria del Gobierno se paga con cesiones cada vez más profundas al nacionalismo catalán. El último pacto presupuestario suscrito entre Oriol Junqueras y Salvador Illa, bendecido sin matices por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, tras la debacle andaluza, vuelve a confirmar una estrategia que rompe el principio de igualdad entre españoles y consagra una España de privilegios territoriales. ERC ha comprendido hace tiempo que ya no necesita proclamar la independencia desde los balcones ni alimentar movilizaciones masivas para avanzar en sus objetivos. El independentismo más eficaz ya no es el de las banderas y los discursos inflamados, sino el que conquista parcelas de soberanía desde las instituciones. Competencias, financiación singular, ventajas fiscales, condonaciones de deuda y blindajes políticos forman parte de una negociación permanente cuyo resultado es una Cataluña cada vez más diferenciada del resto de España.
[–>[–>[–>Eso explica, precisamente, que disminuya el número de independentistas hiperventilados y «de boquilla» . Muchos catalanes perciben que, sin necesidad de romper formalmente con el Estado, el nacionalismo obtiene concesiones históricas gracias a la debilidad parlamentaria del Gobierno central. El proceso separatista no ha desaparecido, simplemente ha mutado hacia una fórmula más pragmática y eficaz.
[–> [–>[–>El llamado Gobierno progresista ha decidido asumir esa lógica como coste inevitable para mantenerse en el poder. Pero cada cesión erosiona un poco más el marco constitucional nacido en 1978 y resucita el espíritu del Pacto del Tinell, que como recordarán consistía en aislar políticamente a quienes defienden una idea común de España, mientras se legitima al nacionalismo como socio preferente. El problema ya no es solo territorial. Es también democrático. Cuando los derechos y oportunidades de los ciudadanos dependen del lugar en el que viven, deja de existir una nación de iguales para convertirse en un mosaico de privilegios negociados en despachos. n
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