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Elementos afronta los últimos detalles en busca del permiso clave para volver a abrir una mina a cielo abierto en España

Elementos afronta los últimos detalles en busca del permiso clave para volver a abrir una mina a cielo abierto en España
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  • Publishedmayo 25, 2026



Elementos Resources, la empresa australiana que quiere abrir una mina a cielo abierto en Córdoba para suministrar estaño -un material clave para los microchips e increíblemente escaso- a la UE, se enfrenta estos días a la Configuraciones finales para lograr su permiso clave para comenzar a operar.

Es decir, autorización ambiental. Te lo deberá facilitar la Junta de Andalucía, que en las últimas semanas te ha transmitido nuevas ‘solicitudes de información adicionales’como se conoce en la jerga de la industria a los comentarios que normalmente terminan en ajustes al proyecto.

Con este pedido, ya son cinco los comentarios recibidos de la Junta de Andalucía en apenas dos años, incluidos requisitos, más veinte reuniones para revisar soluciones; El entusiasmo es máximo por su condición de depósito a cielo abierto, y en la zona de Elementos se da por hecho que este es el último tramo y no habrá nada más que afinar para cumplir el cronograma previsto.

Es decir, la autorización ambiental llegará este año. Como era de esperar al final, y luego procesar la luz verde que falta. Pero nada es tan clave como esta autorización ambiental, porque con ella no habrá obstáculos serios para la primera nueva mina a cielo abierto en muchos, muchos años, en España.

Tanto es así que casi no queda recuerdo de la última vez que se abrió la tierra para inaugurar una operación de este tipo. Sí, hay un eco reciente de último intento, lanzado hace una década y polémico por su actual parálisis: el proyecto Retortillo, en Salamanca.

mil millones de litigios

El conflicto entre Berkeley, la empresa que pretendía explotar el depósito de uranio, comenzó en 2021, cuando el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Dirigido entonces por Teresa Ribera, se le negó la autorización para construir la mina.

La decisión se basó en un informe negativo y vinculante del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que señalaba incertidumbres y falta de fiabilidad en los análisis de seguridad, especialmente en los aspectos geotécnicos e hidrológicos.

Cinco años después, la minera aspira a compensarse con una demanda formal de 1.000 millones de euros contra España presentado ante el tribunal de arbitraje internacional del Banco Mundial.

Mientras tanto, Elementos sigue adelante confiando en que su proyecto en Córdoba se hará realidad. De obtener todos los permisos, llevaría el testigo de aquel fallido intento de Retortillo y se alzaría como el primer nuevo yacimiento a cielo abierto en esta etapa del resurgimiento minero de España.

Celo del Gobierno andaluz

Precisamente este es un tema que el Gobierno andaluz mira con extremo cuidado. ‘A cielo abierto’ es un apellido que hace que todo se revise más veces incluso de lo habitual en una comunidad que en el último año ha desbloqueado el resurgimiento de la mina de Aznalcóllar, un proyecto que cuenta desde hace años con una fuerte oposición de los ecologistas.

Sus temores se vieron disipados por las características técnicas del proyecto de reactivación del lugar, muy diferentes de las que existían en la época de la famosa catástrofe de 1998: ahora será una mina subterránea y hay una fuerte inversión para mantener y recuperar el medio ambiente.

La minería del futuro se ha repetido no sólo en Aznalcóllar, sino también en Cobre Las Cruces –que cambió de propietario las pasadas Navidades y también comenzará a desarrollar su explotación subterránea– y en ello se insiste a la hora de hablar de lo que se espera con la nueva carrera minera abierta en el sur de España.

Porque en los últimos 30 meses se han lanzado concursos para conceder permisos de exploración en las ocho provincias andaluzas, con la idea de aprovechar la demanda de minerales críticos de la UE.

La región tiene bajo su suelo 17 de los 29 minerales críticos de la lista de la UE, lo que ya es un incentivo en sí mismo, pero esta llamativa apertura regulatoria también está atrayendo a juniors como Elementos, que no se ajusta exactamente a la demanda de Bruselas dado que el estaño no está en esa lista de minerales críticos.

Aún así, Prevén invertir alrededor de 160 millones para poner en marcha el proyectocon una vida útil estimada de al menos 12 años. Buena música en la que sólo destaca una nota: «a cielo abierto».

‘No deis un paso en falso’ es la expresión más repetida en el Gobierno andaluz, estos días de mandato y a costa de las inminentes negociaciones entre PP y Vox.

Enfoque internacional

Quienes rodean a Elementos están lejos de preocuparse por el clima político o generar temores entre los grupos ambientalistas.

Casi incluso quieren que llegue el debate para demostrar que son una opción completamente segura, y así también se promocionan estos días, en los que han conseguido un salto de atención internacional.

Porque la compañía australiana ha actuado como anfitriona en Sevilla de los actores globales del sector en la World Tin Conference. Más de 250 delegados de 35 países han llegado hasta la capital andaluza, que hasta ahora no había acogido un evento de este tipo, y se han desplazado hasta tierras cordobesas donde esperan poner pronto en funcionamiento el denominado proyecto Oropesa.

Ahora todo el mundo sabe que se está gestando otro brote mundial de estaño, del que se estima que puede haber una Déficit de 13.000 toneladas en 2030 si no se invierte más en nuevas minas, en el sur de España. Los trámites están llegando a su etapa final.



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