Tras las huellas de Botero en Medellín
Hay ciudades reconocidas por su gastronomía, otras por su arquitectura o su historia. Medellín Se ha ganado un lugar en el imaginario del viajero por algo más singular: ser la cuna del artista que hizo del volumen un lenguaje universal. Las figuras redondas, sensuales y monumentales de Fernando Botero No sólo están colgadas en los mejores museos del mundo, sino que respiran en las plazas, en los pasillos y en la memoria colectiva de esta ciudad colombiana donde nació y que hoy ofrece al viajero uno de los itinerarios culturales más singulares de América Latina.
Seguir sus pasos en Medellín es a la vez un recorrido por la historia de un artista singular y la transformación de una metrópoli que encontró en el arte su mejor herramienta de reinvención.
Un hijo de Medellín llamado a ser universal

Fernando Botero Angulo nació el 19 de abril de 1932 y el murio 15 de septiembre de 2023dejando atrás una de las trayectorias artísticas más reconocibles del siglo XX. Aunque la ciudad no le ofrecía fácil acceso a museos o instituciones culturales, Botero estuvo inmerso desde su infancia en el estilo barroco de las iglesias coloniales y en la vida cotidiana de los Medellín. Ha llegado su primera publicación artística 1948cuando con solo 16 años incluyó sus ilustraciones en el suplemento dominical de el colombianoun periódico importante de su ciudad natal.
En 1952Gracias a los beneficios de sus primeras exposiciones, viaja a Europa. vino a Barcelona y luego a Madriddonde toma clases en Academia San Fernando y visitaba frecuentemente el Pradodonde copió obras de Goya Y Velázquez. En 1956viviendo en la Ciudad de México, pintó una mandolina con una boca inusualmente pequeña, dándole al instrumento proporciones exageradas; Botero estaba entusiasmado con estas posibilidades y esto desencadenó su exploración del volumen durante toda su vida. Botero, autodefinido como «el más colombiano de los artistas colombianos»logró proyección nacional al ganar el primer premio en el Salón de Artistas Colombianos en 1958.
Su estilo característico, conocido como «boterismo»representa personajes y personajes con volúmenes amplios y exagerados, capaces de transmitir tanto crítica política como humor, según la pieza. Si bien sus pinturas y esculturas más famosas son conocidas por representar figuras voluptuosas, Botero siempre afirmó que él no «pintaba cuerpos gordos», sino que sus figuras, animales u objetos exhibían la belleza del volumen como concepto.
Fue considerado el artista latinoamericano más reconocido y cotizado durante su vida, y sus obras fueron instaladas en lugares tan visibles como avenida del parque en Nueva York y Campos Elíseos de París. Cuando murió, en Medellín, decretaron siete días de luto.
Plaza Botero: el museo más democrático del mundo

EL Plaza Boterotambién conocido como Parque de las Esculturas, fue diseñado por el Fernando Botero e inaugurado en 2002. Flanqueado por Museo de Antioquia y el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribees un parque al aire libre 7.000 metros cuadrados que expone la 23 esculturas que el artista colombiano donó a su ciudad natal. El acceso es completamente gratuito, lo que lo convierte en uno de los espacios de arte al aire libre más visitados y accesibles de toda América Latina.
EL 23 esculturas se llevaron a cabo en los talleres de pietrasanteItalia, a partir de las creaciones del maestro Botero y con la participación de los artesanos del taller. Las obras fueron realizadas mediante la técnica de fundición del bronce a la cera perdida, aplicando luego una pátina para cubrir el metal y rematar las piezas. Los desnudos clásicos de Botero muestran su corpulenta belleza entre ceibas, palmeras y guayacánes amarillos.
Plaza Botero – Foto: Christian Rojo
Perros y gatos sonríen al sol, una mano gigantesca se eleva hacia el cielo y una extraña figura de esfinge se agacha sobre su pedestal. También hay un hombre de traje montado en un caballo improbable y un soldado romano cuya constitución se ha vuelto legendaria.
El Museo de Antioquia: la colección más importante del maestro

A pocos metros de la plaza, en el edificio Art Déco mejor conservada en Colombia, es la Museo de Antioquia. Su construcción y renovación fueron posibles gracias a la generosa donación de Fernando Boteroquien había donado pinturas y esculturas al museo en las décadas de 1970 y 1980, pero las obras ofrecidas a finales de los 90 requirieron una renovación total del espacio. Él 15 de octubre de 2000 Se inauguró la nueva sede, donde se exhiben las obras donadas por Botero, entre las que se encuentran obras propias y de grandes nombres internacionales del arte.
El museo reúne pinturas, dibujos y esculturas del artista en un recorrido cronológico que permite comprender la evolución de su lenguaje visual, desde sus primeras exploraciones formativas hasta sus grandes series de madurez. En sus obras, Botero también representó la vida de las personas y sus personajes, sus vestimentas, su arquitectura, sus costumbres y sus rituales, una forma de captar las diferentes fuerzas que hacen de América Latina un lugar hispánico y arcaico, moderno y exuberante. La visita al museo complementa a la perfección el paseo por la plaza al aire libre y permite contemplar la obra pictórica del maestro en la misma ciudad donde empezó todo.
Plaza San Antonio: memoria y reconciliación

A unos veinte minutos andando del centro histórico, el Plaza San Antonio Es el hogar de uno de los episodios más conmovedores de la relación entre Botero y Medellín. Aquí está la doble instalación del «Paloma de la paz»la escultura más simbólica del artista.
El 10 de junio de 1995, una bomba con 10 kilogramos de dinamita Fue colocado debajo de una de las esculturas de bronce de Botero en esta plaza. El ataque terrorista mató 23 civilesincluidos los niños. Botero exigió que los restos rotos de la estatua permanezcan en su lugar como monumento a los caídos. Junto a la escultura desfigurada, se colocó una nueva versión del mismo “Pájaro”, también ofrecida por el artista, para que hoy convivan los dos como símbolo de memoria y esperanza. Ésta fue la manera en que Botero respondió a la violencia: con más arte. Es uno de los rincones más transitados de toda la ciudad y parada obligada en cualquier ruta que siga la huella del maestro.
Para quienes quieran profundizar en los primeros años de la vida de Botero, el barrio de bostonen el centro-oriente de Medellín, conserva el ambiente de la ciudad popular que marcó al artista durante su infancia. Su padre, David Botero, un viajante de comercio que recorría los caminos a caballo, murió cuando Fernando tenía cuatro años; Su madre, Flora Angulo, trabajaba como costurera para mantener a la familia.
La Galería Duque Arango y el mercado de arte botoreño

EL Galería Duque Arangofundada en 1980 en Medellín, se ha consolidado como un referente del arte latinoamericano en Colombia, con una trayectoria que combina rigor curatorial y proyección internacional. Aunque Botero ya no crea obras nuevas, la galería siempre ha sido uno de los espacios de referencia para seguir el mercado y el legado del artista en la ciudad.
el barrio de el puebloHogar de muchas de las galerías privadas y espacios de arte contemporáneo de Medellín, también ofrece una buena oportunidad para explorar cómo el boterismo influyó en las generaciones posteriores de artistas colombianos.
La ruta en barco por Medellín Se puede completar en una intensa jornada o repartir cómodamente en dos días. El punto de partida lógico es Plaza Botero y el Museo de Antioquiaaccesible desde la estación Parque Berrío del metro. El entorno inmediato también se concentra Palacio de la Culturaél Hotel Nutibaraél Parque Berrío y el Edificio Coltejer.
Desde allí, a pie o en metro, puedes llegar a la Plaza San Antonio para ver los dos pájaros. La tarde se puede dedicar al barrio de Boston, finalizando el día en El Poblado con una visita a las galerías. A pesar de su éxito mundial, Botero siempre ha mantenido una fuerte conexión con su ciudad natal. Sus raíces colombianas han influido mucho en su obra, que a menudo refleja la vida y la cultura de Colombia.
Comuna 13: comunidad, memoria y transformación en Medellín
La transformación de la Comuna 13 es visible, pero no se puede entender a simple vista. Detrás del boom turístico se esconde una comunidad que ha reorganizado su vida cotidiana, reclamado espacios y encontrado en la cultura una manera de construir el futuro sin negar el pasado.

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