La ‘ansiedad del perrito caliente’, el nuevo problema de los coches eléctricos
El futuro del mundo de la automoción apunta hacia los coches eléctricos, pero su implantación y penetración en el mercado es más lenta de lo previsto inicialmente. Los modelos que funcionan con baterías van superando poco a poco los diversos obstáculos a los que se han enfrentado, pero hay ocasiones en las que cuando superan uno surge uno nuevo. El último ejemplo de esto es el «Ansiedad por los perritos calientes».
En los últimos años, cuando hablábamos de coches de cero emisiones, hablábamos de “ansiedad por la autonomía” sufridos por los usuarios, generados por diversos motivos.
El primero era la autonomía del propio vehículo, ya que, acostumbrados a modelos de combustión que podían superar los 1.000 kilómetros de autonomía, pasarse a un EV con poco más de 300 kilómetros reales me parecía poco. El segundo era el hecho de que si la batería se agotaba, solucionar el problema no era tan sencillo como ir a una gasolinera a llenar un recipiente con combustible.
Todo ello, en conjunto, generó una sensación de malestar en los conductores primerizos de coches eléctricos, que tenían la impresión habrían quedado “varados” al primer cambio.
Es algo que ya no ocurre como tal, ya que los modelos más recientes tienen cada vez mayor autonomía. Si bien todavía existen alternativas en modelos de entrada que pueden resultar un poco escasas, cada vez es más común encontrar vehículos que superan los 500 kilómetros, 600 e incluso 700 kilómetros de autonomía.
Ahora bien, superar este obstáculo generó otro problema, que anders campana, Director de ingeniería y tecnología de Volvo Cars, explicó al medio estadounidense InsideEVs: «Hemos descubierto un nuevo fenómeno. Se llama ‘ansiedad del hot dog’, que sustituye a la ansiedad por la autonomía».
¿Qué es la “ansiedad por los perritos calientes”?
Este nuevo problema afecta también a la carga de los coches eléctricos, pero con otro aspecto completamente diferente: la carga rápida.
El propio Bell lo explica de esta manera: “La ansiedad por los hot dogs es así: entras, compras tu hot dog y solo te cobran $25”. [por la carga rápida] y se convirtió en un hot dog muy caro.

Se refiere al uso que se hace de las estaciones de carga. Aunque muchos usuarios utilizan a diario cargadores domésticos de media o baja potencia, en ocasiones, sobre todo cuando viajan, conectan su coche a cargadores rápidos.
Es lógico, porque lo que buscamos es que en una breve parada podamos recuperar la mayor cantidad de energía posible, pero el problema es que este tipo de carga es muy cara. Es por eso que en el tiempo de espera, en el que la costumbre es tomar un café o, en Estados Unidos, comer un hot dog, El coste de la carga es bastante elevado.
Bells se refiere a que los usuarios desconocen la velocidad de carga de las estaciones más punteras ni el precio de estas recargas. Por lo tanto, en cuanto te pierdes y la parada es más larga de lo previsto, la factura de carga aumenta notablemente, recargando en muchos casos más electricidad de la necesaria para llegar al destino, donde sería más conveniente cargar.
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