CENTRALES NUCLEARES | España activa el plan para allanar la construcción del gran cementerio nuclear permanente
España se prepara para dar una solución definitiva a cómo y dónde guardar para siempre los residuos radiactivos de sus centrales nucleares. Una solución por fases: con arreglos primero temporales y, dentro de unas décadas, uno ya permanente. El nuevo Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR) del Gobierno ordena la construcción de siete almacenes temporales, uno en cada central, para guardar los desechos radiactivos en principio durante cinco décadas. Y contempla también para el futuro un almacén geológico profundo (AGP) donde descansarán los residuos para siempre.
[–>[–>[–>El cementerio nuclear definitivo, en la práctica un gran agujero excavado en la tierra, debe estar listo en principio para 2073 (aunque el objetivo real pasada por adelantar esa fecha) y aún está por decidir su diseño y también su localización. Antes hay que afrontar un gran rompecabezas legislativo, político y social para hacer posible un ‘megaproyecto’ de 4.100 millones de euros para albergar todos los desechos de alta radiactividad durante milenios.
[–> [–>[–>Y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y la sociedad estatal Enresa, encargada de la gestión de los residuos nucleares, dan ahora un paso fundamental para allanar todo el proceso que desembocará en la construcción de una infraestructura clave, según confirman a EL PERIÓDICO varias fuentes al tanto de la situación.
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El supervisor y el grupo público han pactado un protocolo de actuación para conseguir una coordinación total durante todo el proceso técnico que desembocará en la elección de la ubicación del cementerio nuclear en algún punto de España, la determinación de las características de diseño de la instalación y la obtención de todas las autorizaciones y licencias necesarias. La firma del documento está prevista para este jueves y supone sólo el principio del plan institucional para hacer posible la construcción del futuro AGP.
[–>[–>[–>El objetivo es armar un instrumento de colaboración entre el CSN (el supervisor que debe aprobar el licenciamiento de la infraestructura) y de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (que será propietaria y gestora del proyecto) para ordenar el diálogo técnico en todas las fases previas a la construcción de la instalación. Coordinación porque se trata de un proyecto singular, pero blindando la independencia obligatoria entre regulador y regulado.
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Ocho fases hasta 2073
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El PGRR -que de momento contempla que todas las centrales nucleares cierren entre 2027 y 2035, a la espera de posibles aplazamientos empezando por Almaraz- establece ocho etapas para el largo proceso hasta tener operativo el almacén definitivo de los desechos nucleares. La primera etapa, que consistió en actualizar todo el conocimiento disponible sobre el asunto, se dio por concluida a finales del año pasado.
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[–>La siguiente fase, la que ahora está en marcha, pasa por desarrollar una ley para regular el proceso de elección del lugar donde se instalará el almacén definitivo e identificar a todos los actores que deben participar en el proceso. Ya se está trabajando en el diseño del marco normativo que haga posible selección el emplazamiento. El Ministerio para la Transición Ecológica, Enresa y el CSN colaboran a tres bandas en esta nueva etapa. El plazo estimado para contar con la regulación específica y para poder aprobarla se estima que puede ser de tres años, de aquí a 2028.
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El almacenamiento geológico profundo es la solución técnica actualmente aceptada internacionalmente para guardar de manera definitiva los residuos nucleares. Por lo general, el proyecto consiste en aislar de manera definitiva, para siempre, los residuos en cavidades a unos 500 metros de profundidad en terrenos con condiciones concretas, fundamentalmente arcillosos o graníticos.
[–>[–>[–>Entre los ochenta y los noventa del siglo pasado, Enresa ya desarrolló trabajos de preparación del futuro AGP. La compañía realizó entonces un estudio primigenio de áreas de toda España con características geológicas y de estabilidad como para acoger el almacén. En 1996 el plan de búsqueda de emplazamientos se paralizó por el ruido social que generaba la posible ubicación de la instalación definitiva y para apostar por la construcción de un almacén temporal.
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Una ley para elegir dónde
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El Gobierno es consciente de la enorme dificultad de conseguir en los próximos años el apoyo social y político necesarios para elegir una ubicación para el futuro almacén. El objetivo es activar nuevas fórmulas para asegurar ese consenso social y político exigible. El Gobierno, Enresa y el CSN reconocen que conseguir esos acuerdos políticos y sociales es el mayor reto para impulsar el proyecto del almacén definitivo y que el proceso no descarrile. El plan para conseguirlo pasa por dar estabilidad máxima al proceso mediante una ley con un apoyo claro en las Cortes para articular un procedimiento de participación institucional y social que sea la base del consenso para la selección con éxito de una ubicación para el AGP.
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Una vez cerrada la segunda fase con una ley reguladora del proceso, el PGRR prevé que entre 2029 y 2032 tocará elegir de facto un listado de ubicaciones posibles del futuro cementerio nuclear; entre 2033 y 2039 se realizará un análisis completo de los emplazamientos y se elegirá la localización candidata final; entre 2040 y 2059 se realizarán los trabajos de caracterización y verificación de la idoneidad del emplazamiento; entre 2060 y 2071 se ejecutarán los trabajos de construcción del almacén y se activará el proceso para recibir la autorización de explotación; y tras una operación en pruebas desde 2072, el objetivo es que el almacenamiento esté operativo desde el año 2073. Pero la intención de todos los implicados es acortar los plazos y adelantar la puesta en marcha del almacén.
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