María Corina Machado reclama un diálogo «serio» con Delcy Rodríguez para organizar elecciones libres
«La recuperación de Venezuela es y será una obra colectiva». Con esta certeza, el Comando con Venezuela que lideran María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, lanzaron este viernes el llamado Manifiesto de Panamá que supone un giro significativo en la hoja de ruta planteada por la Premio Nobel al abrirse a una negociación «seria» y «firme» con la «presidenta encargada», Delcy Rodríguez para alcanzar un «acuerdo nacional» que conduzca inexorablemente a elecciones libres. El texto respira el clima de época. No habría podido ser escrito sin los sucesos del 3 de enero que desembocaron en la salida del poder de Nicolás Maduro, secuestrado por un comando especial de Estados Unidos. Cuenta, además, con el respaldo de los sectores de la oposición venezolana reunidos en la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) y otras expresiones independientes. La respuesta del Palacio de Miraflores permitirá vislumbrar cómo se desarrollarán las relaciones entre los herederos del madurismo y sus históricos adversarios frente a la sociedad. El documento en un punto obliga a Rodríguez no solo a una respuesta puntual sino a encontrar un tono diferente para referirse a Machado, a quien le había augurado sorpresas en Caracas en caso de retornar.
[–>[–>[–>Contra lo que sostenía previamente al 3 de enero e incluso después del desenlace militar y el respaldo de Donald Trump a las autoridades interinas de Venezuela, Machado se ha inclinado por una «negociación política responsable» con el Gobierno provisional. El Manifiesto de Panamá es claro: eso debe hacerse con el «acompañamiento» de EEUU.
[–> [–>[–>El paso hacia adelante no significa dejar por completo de lado las profundas divergencias del pasado reciente. El documento reivindica el triunfo en las urnas de González Urrutia el pasado 28 de julio de 2024. Para la oposición, se trata de un «punto de inflexión irreversible» que debe guiar las eventuales conversaciones. De la reunión en Panamá surge otra conclusión: debe ser la misma Machado la conductora de este proceso y la responsable, en consulta permanente con la PUD y las organizaciones de la sociedad civil, de designar las delegaciones técnicas y políticas encargadas de sentarse en una mesa de negociaciones, siempre y cuando Rodríguez dé un paso en la misma dirección.
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El plan de Marco Rubio
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Machado y sus socios están convencidos de que este giro no es un salto al vacío porque coincide con las aspiraciones de Washington. «Reconocemos el Plan de Tres Fases propuesto por el Gobierno de Estados Unidos, y anunciado por el secretario de Estado, Marco Rubio, como un marco estratégico esencial para la recuperación de la democracia en Venezuela». Esas fases, enunciadas inmediatamente tras la caída de Maduro, son: estabilidad política, apertura económica y, luego, iniciar la transición democrática. Rodríguez se encamina a cumplir el quinto mes de interinato y se han promulgado leyes que favorecen la inversión extranjera en los hidrocarburos y la minería. Se han reanudados los vuelos comerciales con EEUU y Washington levantó las sanciones contra el Banco Central y la propia Rodríguez. Para la oposición ya es hora de considerar la etapa pendiente. Los analistas estiman que el documento no habría salido a la luz sin el aval de la diplomacia norteamericana. De hecho, Machado se había visto con Rubio antes de viajar a Panamá.
[–>[–>[–>Un ambiente político «favorable» a la transición requeriría de gestos claros del Ejecutivo. Uno de ellos, se destaca en el documento, es además del diseño de un cronograma electoral verificable, la renovación total del Consejo Nacional Electoral (CNE) con personalidades independientes. El CNE actual le había dado la victoria a Maduro en las urnas sin presentar las actas del escrutinio.
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El cuanto al «acuerdo nacional», la iniciativa busca incorporar a sindicatos, universidades, iglesias, sectores productivos y la extendida diáspora venezolana. Se trata, de acuerdo con el documento, de un requisito indispensable de cara a una «gobernabilidad democrática». El texto estima no obstante que ese horizonte solo será posible con la liberación de la totalidad de los presos políticos, tanto civiles como militares. La Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea Nacional (AN) y promulgada por Rodríguez, no ha cumplido cabalmente con la aspiración opositora. El antimadurismo reclama también el retorno seguro de los exiliados por razones políticas y el desmantelamiento del aparato represivo, que continúa en manos del ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, uno de los pilares del Gobierno interino.
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