La tecnología redefine el descanso con una nueva generación de colchones
La tecnología está transformando profundamente el sector del descanso. Se ha pasado de un modelo basado en la fabricación tradicional a otro centrado en personalizaciónergonomía, salud y sostenibilidad. «Hoy en día, los consumidores ya no buscan simplemente un colchón cómodo, sino … una solución adaptada a sus necesidades físicas, hábitos de descanso y estilo de vida», destaca Silvia Andrés, responsable de Comunicación de Khama, una de las marcas de la empresa española Senttix. Este cambio que se detecta en el sector pasa por varios aspectos. Vemos nuevos materiales como “espumas de células abiertas, geles termorreguladores, híbridos con muelles ensacados”; la digitalización del modelo de venta y fabricación y, el más incipiente, el colchón conectado, con sensores que recogen datos de descanso.
«Lo que era una compra opaca y emotiva se está convirtiendo en una decisión informada», explica Elena Fernández, fundadora y directora general de Morfeo, firma creada en 2017 en Murcia. Desde Pikolín, empresa española con 77 años de presencia en el mercado, recuerdan que la tecnología se aplica a materiales, núcleos, espumas, tejidos o ergonomía. «Pero la gran evolución está también en la digitalización de procesos: fabricación más eficiente, trazabilidad, control de calidad, logística, atención al cliente y experiencia de compra», subraya Ana Robledo, directora de Marketing y Comunicación. Se trata de conseguir que un producto dure más, mantenga mejor sus propiedades, se fabrique con menos residuos, llegue mejor al cliente y responda mejor a sus necesidades. «Un colchón es una pequeña arquitectura técnica: materiales, capas, firmeza, transpirabilidad, higiene, confort, durabilidad y sostenibilidad trabajando juntos», afirma.
En este contexto, diferentes empresas están desarrollando modelos que responden a nuevas necesidades. La propuesta de Morfeo es democratizar el buen descanso. «Fabricamos en España, en Yecla, y vendemos directamente al cliente final a través de morfeo.com y los principales Marketplace», indica su director general. Este modelo ‘directo de fábrica’ les permite ofrecer materiales y construcciones que en el canal tradicional estarían en un rango de precios muy superior, «con 100 noches de prueba en casa», añade. Paralelamente, han desarrollado BePure, su línea premium para hostelería boutique y de lujo. En cuanto a materiales, su innovación contempla tres frentes. En primer lugar, “construcciones híbridas que combinan muelles ensacados con capas de viscoelásticas y espumas técnicas, resolviendo el calor de las viscoelásticas clásicas y la rigidez de los muelles puros”, comienza explicando Fernández. En segundo lugar, “la transpirabilidad: el cuerpo libera medio litro de agua cada noche, y si esa humedad no sale se degrada el descanso”, añade. Y en tercer lugar, “en BePure, la gama de hostelería incluye materiales diseñados para soportar miles de ciclos de uso”, apunta.
Tecnología y honestidad
Para Morfeo, la verdadera inteligencia aplicada al descanso pasa por la elección de materiales, construcciones diseñadas para el cuerpo, transpirabilidad, durabilidad y una propuesta honesta al cliente. «La tecnología es un medio, no un fin. Y nuestro objetivo es muy claro: que la gente duerma mejor», aclara. Actualmente, en el canal doméstico, están preparando una evolución de sus modelos actuales en las capas internas, «de mayor resiliencia y con núcleo elástico». En el canal de hostelería, BePure sigue siendo una prioridad, «cerrando alianzas con grupos boutique y de lujo». La compañía espera la llegada de nuevas innovaciones al sector. A medio plazo, colchones que se adaptan activamente: firmeza que cambia según zona, climatización integrada e integración con el hogar conectado. A largo plazo, «el colchón se convertirá en un dispositivo de salud preventivo: pasamos un tercio de nuestra vida en él, es el único punto de contacto diario y prolongado con el cuerpo, y esto nos permitirá detectar signos tempranos de problemas de sueño o de estrés crónico». Y, de forma transversal, «la sostenibilidad: diseñar colchones que sean más fáciles de desmontar y reciclar. Es la asignatura pendiente del sector, y en Morfeo ya hemos empezado.
Desde Morfeo esperan la llegada de nuevas innovaciones al sector.
En Pikolín la tecnología forma parte de su forma de entender el descanso y de su forma de fabricar. «Somos una empresa industrial, no sólo una marca de colchones. La tecnología nos ayuda en el desarrollo de producto, pero también en la eficiencia operativa, en la progresiva digitalización de los procesos, en el control de calidad, en la logística y en la atención al cliente», destaca Robledo. Su fábrica de Zaragoza, situada en Plaza, «es el mayor complejo logístico-industrial para el descanso de Europa y cuenta con tecnología de última generación «Para nosotros, innovar es mejorar constantemente cómo descansa una persona, cómo se fabrica un producto, cómo se reducen impactos y cómo damos un mejor servicio al cliente», señala.
“A nivel de producto, la innovación se concentra en tres grandes campos: adaptación al cuerpo, gestión del confort y durabilidad”, destaca Robledo. Trabajan con tecnologías como Normablock, muelles ensacados Adapt-Tech o materiales celulares como Bultex, desarrollados a partir de un profundo conocimiento de la ergonomía del descanso. “También hemos innovado en el descanso hotelero, donde ofrecemos soluciones como elevadores de sofás para mejorar la ergonomía a la hora de hacer la cama”, añade.
La innovación en materiales es clave porque el colchón tiene que cubrir muchas necesidades al mismo tiempo: soporte, acogida, ventilación, higiene, durabilidad, temperatura y confort. “En nuestro caso trabajamos con materiales y tecnologías diseñadas para mejorar la adaptación al cuerpo, la independencia de camas, la transpirabilidad, la gestión del calor y la resistencia al paso del tiempo”, afirma Robledo. También investigan espumas con propiedades superiores de confort, materiales que mejoren la durabilidad y componentes que permitan ofrecer la máxima calidad durante toda la vida útil del producto. Y en las espumas, la tecnología no está sólo en la formulación, “sino en cómo se controla”, aclara. Y recuerda que el colchón supone un interesante reto técnico porque combina materiales muy diferentes: muelles, espumas y componentes textiles. «Los muelles son 100% reciclables; Las espumas, por otro lado, representan uno de los grandes retos de innovación para avanzar hacia una circularidad más completa”, señala.
Máxima adaptación
En Khama, la tecnología es el núcleo de su propuesta de valor. Un ejemplo es su sistema de personalización del descanso: el usuario Configura tu colchón basándote en datos reales (peso, altura, posición habitual para dormir y preferencia de firmeza) para conseguir el soporte perfecto que tu cuerpo necesita. «En colchones de ancho igual o superior a 135 cm, esto se puede hacer de forma independiente por cada lado, algo especialmente valioso para las parejas, ya que cada uno puede elegir su firmeza sin compromiso», subraya Silvia Andrés. Sus colchones incorporan un sistema de cremallera que permite acceder a las capas de firmeza y cambiarlas en cualquier momento, adaptando el colchón a las necesidades cambiantes del usuario. «Esto convierte al colchón en un producto vivo, que evoluciona con la persona», añade. Además, aplican la tecnología con una visión responsable. «Generamos el 100% de la energía que consumimos gracias a nuestros paneles solares, y trabajamos con proveedores locales. Para Khama, innovar no significa producir más, sino producir mejor», afirma.
Los colchones Khama incorporan un sistema de cremallera.
Esta firma cree que a medio y largo plazo la tecnología traerá avances en tres grandes direcciones. La primera es la personalización, ya que «el mismo colchón no es apto para todos. El futuro irá hacia soluciones cada vez más adaptadas a cada cuerpo y a cada momento vital”, afirma Silvia Andrés. La segunda, la sostenibilidad: “La tecnología ayudará a desarrollar más materiales reciclables, procesos más eficientes, mejor trazabilidad, mayor separación de componentes, reducción de residuos y soluciones que permitan alargar aún más la vida útil de los productos”, apunta. La tercera es mejorar la experiencia del cliente. “La digitalización nos permitirá asesorar mejor, entender mejor las necesidades de cada persona y mejorar la experiencia de compra”, afirma.
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