esto es lo que piensan y las condiciones que ponen
Tasa turística sí. Tasa turística no. Es el dilema (uno de varios) que se ha instalado en Asturias una vez que el Gobierno regional ha hecho público su proyecto de ley de estancias turísticas -adelantado por LA NUEVA ESPAÑA- y que una vez que se tramite y se apruebe podría entrar en vigor la próxima Semana Santa. Será en este periodo vacacional y de junio a septiembre cuando se cobre en la región; la cantidad oscilará entre 0,5 y 3 euros, por un máximo de cinco noches y habrá varios grupos exentos, incluidos los menores. Además, no será en todos los concejos, sino solo en aquellos que lo pidan.
[–>[–>[–>Bosco Cárdenas, de Madrid, no ve problema en que Asturias implante una tasa turística. Considera que es una medida asumible para el visitante y que no condiciona la elección de un destino. «Me parece bien, no va a determinar si voy de viaje a un lugar», señala este viajero madrileño, que entiende el recargo como una fórmula normalizada en muchos puntos turísticos. A su juicio, la clave está en el destino que se dé a ese dinero. «Hay sitios que reciben mucha gente y ese dinero, bien empleado, puede ayudar a mantener esos lugares y aliviar de alguna manera el impacto que sufren», afirma. Bosco añade además que no le resulta una medida extraña. «Se aplica en muchos lugares y ni siquiera te das cuenta porque está incluida en el precio y no reparas en ella», concluye.
[–> [–>[–>Lucas Crespo, vecino de Piedralaves, en Ávila, se muestra favorable a que Asturias aplique una tasa turística, aunque introduce un matiz importante: que lo recaudado se destine realmente al cuidado del entorno. «Me parece bien que se aplique si se emplea en cuidar el medio ambiente y contrarrestar el impacto que tiene el turismo en muchos lugares», explica. «Está bien que el importe se adecúe dependiendo del tipo de alojamiento en el que te quedes», sostiene. Y lo resume con un ejemplo claro: «A mí 15 euros igual me suponen más esfuerzo, pero 2,5 euros no es significativo».
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Jorge Jiménez, llegado desde Jerez de la Frontera, en Cádiz, también respalda la posible implantación de una tasa turística en Asturias. En su caso, lo hace desde una idea práctica: que ese dinero sirva para conservar mejor el lugar que visitan los viajeros y para sostener servicios e infraestructuras. «Yo lo veo bien si sirve para poder mantener el lugar», resume. Considera acertado que las personas con discapacidad no tengan que asumir ese pago. «Si tiene que viajar con un acompañante, el gasto no repercutiría en los dos», explica. «Esto ya se aplica en muchos sitios», añade.
[–>[–>[–>David Jesús de Artaza es de La Coruña y lo tiene claro: «Me parece fatal que Asturias cobre una tasa turística, porque no veo que sea un lugar tan masificado como para que sea necesario. No estamos hablando de lugares como Venecia, Roma o, sin ir más lejos, Barcelona. Creo que es un punto negativo porque en España hay muchos lugares bonitos que visitar y la gente preferirá ir antes a un lugar donde no tenga que pagar».
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Saray Castelló y Ana Carmona, turistas alojadas en Avilés aprovecharon para visitar Salinas. A pesar de los recelos que existe en la hostelería castrillonense, ambas viajeras coinciden en que el impuesto no frenará el turismo si la recaudación se destina «a conservar el patrimonio y lugares importantes y muy visitados».
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[–>Ana Carmona aporta la experiencia de Cataluña, que la tiene desde hace más de una década y con tarifas más altas que las del Principado. Cree que la tasa se instalará «en todas las comunidades» de forma progresiva y, aunque admitió que en Cataluña derivó a parte del público hacia los campings al ser estos más económicos, considera que el precio fijado para Asturias «no es tan alto» y que la gente «al final se acostumbrará y seguirá viniendo».
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Por su parte, Saray Castelló, salmantina, también es favorable «si sirve para cuidar del entorno». A ella no le condicionará sus próximas vacaciones: «No tendremos ningún problema en venir a Asturias de nuevo».
[–>[–>[–>La portuguesa María Neves la ve bien «siempre que sirva para minimizar el impacto negativo es genial». Mientras paseaba por el mercado tradicional de los domingos en Grado reseñó que es algo «normal» en muchos destinos turísticos. «Creo que los turistas no van a dejar de venir a Asturias».
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También el peregrino del Camino Primitivo de Santiago Jesús Valbuena considera que estas tasas son correctas si sirven para evitar la masificación y los perjuicios que pueda tener la afluencia de visitantes sobre los locales. «Ya me ha tocado alguna vez, lo pago porque me obligan pero es que si no lo pago me quedo sin verlo», aseguró a LA NUEVA ESPAÑA a la altura del monasterio de San Salvador de Cornellana, en Salas, este caminante de Guadalajara (Castilla La Mancha). De hecho, señala que en Compostela se paga este tipo de tasa en el albergue, aunque reconoce que si no le cobran, se pone «más contento».
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Fran Negueruela y Merche Ibáñez son navarros y están recorriendo Asturias en autocaravana, incluidas en el proyecto de tasa del Principado. No están a favor de este tipo de medidas. La conocen por Baleares: «El turista ya paga por alojarse, al final estamos pagando impuestos en todos sitios». Con todo, consideran que la tasa no será un impedimento para visitar el Principado, una tierra que les encanta porque «nos carga las pilas, por el ambiente y por ver el mar».
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El pago de la tasa no convence a visitantes como Toñi Ramos y Longi Novalbos, unas amigas de Madrid que se desplazaron a Gijón este fin de semana. Para Ramos, no es acertado porque «es totalmente innecesaria. El turismo es un activo que genera más ingresos que problemas. Las personas que viajan generan riqueza y no hay que poner trabas, sino facilitar las cosas para ser todavía más atractivos».
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Este fin de semana fue su primera experiencia en Asturias y resultó sensacional. «Me ha encantado todo. Ha hecho un tiempo estupendo, la ciudad de Gijón es preciosa y la gente es muy agradable», subrayó esta vecina de Móstoles, que aseguró que «aunque pongan la tasa seguiremos viniendo, pero tenemos derecho a quejarnos». «Fastidia que cada vez nos cobren por más cosas. Al final vamos a tener que pagar por respirar», bromeó Ramos, quien aseveró que «cobrar tres euros no va a implicar muchas mejoras a la hora de costear los gastos que genera la presión turística».
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En esa misma línea se pronunció Longi Novalbos. Novalbos reconoce que es positivo que las comunidades autónomas busquen fórmulas para mejorar su situación ante el aumento del turismo, pero pone el foco en que «solo por el hecho de cobrarles más de lo normal, habrá gente que se vaya a otros sitios donde no les cobren». Puede sonar tacaño, pero la población se cansa de que les cobren por todo». Y dice que si en Madrid cobraran ese tipo de tasas le parecería « igual de mal». Ya añade: « Ya he escuchado que en otras zonas de España también están pensando en activarlas y no es algo bueno. Da rabia que se esté trabajando en esa línea. Asturias me ha encantado». «Ha sido la primera vez y no será la última».
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En Oviedo, las opiniones vertidas por los visitantes se muestran contrarias. Los argentinos Claudio Massasesi y Gladis Guerrero lo ven «una mala idea». «Los hospedajes no son baratos, por lo menos para nosotros, y que encima que te cobren una tasa nos parece excesivo», manifestó el hombre. Su pareja se mostró también contraria y propuso que «el hotel incluya esa tasa en el precio y que se lo cobren a ellos»; eso cree que debería ser lo «correcto», aunque es consciente de que este tipo de costes repercuten habitualmente en subidas de precio que sufragan el bolsillo de los clientes.
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El matrimonio se encuentra haciendo un tour por la Península Ibérica y señalaron que son conscientes que en anteriores paradas tuvieron que abonar este tributo. «En Lisboa, nos cobraron cuatro euros extra por persona y noche», recordó Massasesi. Guerrero apunta que en Santiago fueron 3 euros. Ambos reflexionan sobre «adónde y a qué» se destina el dinero recaudado por este tipo de impuestos de pago obligado para el turista.
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