La reunión del Cercle arranca con un llamamiento a impulsar el empleo de calidad y fortalecer los servicios públicos
Para salvar el estado del bienestar hará falta más. Es el mensaje que ha trasladado la presidenta del Cercle d’Economia, Teresa Garcia-Milà, en la primera jornada de la reunión anual de la entidad. Y la respuesta para blindar el modelo actual pasa por la productividad. No es la prestigiosa economista quien lo dice: su postura es la del Cercle, una de las organizaciones más influyentes de Catalunya, y ha sido ampliamente respaldada por directivos y empresarios en el primer acto de los tres días de debate en que se hablará de autonomía estratégica.
[–>[–>[–>Garcia-Milà ha sido clara a la hora de diagnosticar la situación actual. En su visión, Catalunya ha crecido mucho en los últimos años, pero lo ha hecho mediante un modelo extensivo basado en «más población y empleo pero baja productividad y salarios estancados». Es por ello que la economista ha abogado por un modelo de valor añadido e intensivo en tecnología, innovación y capital humano cualificado, en unas palabras que ha pronunciado en presencia del president de la Generalitat, Salvador Illa, y de varios de sus consellers: Albert Dalmau (Presidencia), Alícia Romero (Economía) y Miquel Sàmper (Empresa). La presidenta del Cercle, en la misma línea, ha reclamado una política migratoria alineada con el modelo productivo y ordenada, además de que crezca «a una velocidad compatible con la capacidad de acogida e integración». «Sin un salto en productividad, ni los salarios mejoran, ni somos competitivos en Europa ni seremos capaces de mantener el estado del bienestar que queremos», ha advertido la economista.
[–> [–>[–>En los últimos tiempos, ha sido el mundo académico catalán el que ha insistido en la idea de que las cifras de crecimiento absoluto han perdido su relevancia en Catalunya, y que conviene medir el PIB por habitante para comprender por qué la mejora macroeconómica no llega a pie de calle. La solución mágica a un aumento de riqueza que permita dar empleo de calidad que a través de los impuestos financie unos servicios públicos cada vez más apretados tiene un nombre: productividad. Y en el Palau de Congressos de Catalunya ha quedado claro esta tarde que el debate ya no está en las universidades y que ha llegado a la empresa y a la política.
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Alícia Romero, Carmina Ganyet, Salvador Illa, Teresa García-Milà y Albert Dalmau en la inauguración de la reunión anual del Círculo de Economía 2026 / Aina Martí / ACN
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Durante su intervención, el president Illa ha podido dar réplica a Garcia-Milà. Según ha asegurado, su ejecutivo está comprometido con esta mejora de la productividad «sin dejar a nadie atrás» y con una voluntad de fortalecer la cohesión social e integrar a todos los colectivos. «Déjeme decirlo claro: nada ni nadie nos desviará de nuestro propósito ni de nuestro deber. Continuaremos gobernando con rigor, con responsabilidad y con humanidad ante todo», ha afirmado el presidente. Illa ha concretado que cree en la «productividad como horizonte, no como coartada», en referencia a un debate que se entremezcla con el de la inmigración.
[–>[–>[–>La preocupación por una productividad que pueda garantizar los servicios sociales ha formado parte del debate público en las últimas semanas a raíz de la publicación del ‘Informe Fénix’, publicado por un grupo de prestigiosos economistas y que advierte del lastre que supone para la economía catalana la existencia de sectores subvencionados y de escaso valor añadido, como el del turismo o la industria cárnica. Dicho informe advertía de que en estas industrias “el salario medio es tan bajo que, a lo largo de su vida, lo que se paga al trabajador no genera suficientes recursos fiscales ni cotizaciones sociales para financiar los servicios públicos más elementales de los que disfrutan todos los ciudadanos”. El ‘Fénix’ no fue citado durante la tarde por los ponentes, pero sí apareció en las conversaciones en los pasillos.
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El ejemplo del canciller
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Un destacado dirigente empresarial que pedía el anonimato lamentaba que sigue existiendo un cierto triunfalismo oficial en la mirada sobre la economía catalana. «El sistema está encontrando sus costuras, ya lo estamos viendo y lo seguiremos viendo cada vez más», lamentaba. Este dirigente reclamaba un pacto nacional para abordar el problema y ponía como ejemplo la reunión mantenida recientemente por el canciller alemán, Friedrich Merz, el pasado 12 de mayo, cuando anunció en una reunión con los sindicatos que los planes de su gobierno pasan por incrementar las horas de trabajo y reducir las pensiones. «No hacemos esto para nosotros, sino para que nuestros hijos y nietos puedan disfrutar también de derechos», manifestó el canciller entre abucheos.
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[–>Como viene siendo habitual, las jornadas del Cercle han atraído a una nutrida representación de empresarios y directivos. Han acudido a la cita figuras como Josep Oliu (Banc Sabadell), Maurici Lucena (Aena), Pau Relat (Fira de Barcelona), Josep Santacreu (Cambra), Antonio Brufau (Repsol), el abogado Miquel Roca, Salvador Alemany (Liceu), Tatxo Benet (FemCat) o Javier Faus (Meridia), entre muchos otros. Asimismo, han acudido los presidentes patronales Josep Sánchez Llibre (Foment) y Antoni Cañete (Pimec). En el Palau de Congressos también se dieron cita los ex presidentes de la Generalitat José Montilla y Pere Aragonès.
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