11.394 millones en ayudas según la OCDE
China ha distribuido $11.394 millones en subsidios a sus automotrices sólo en 2024, según un demoledor informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La cifra cuadriplica las ayudas públicas que reciben sus competidores en los países desarrollados, y la propia institución habla abiertamente de ‘dopaje’ industrial.
11.394 millones de dólares en 2024: la cifra que lo cambia todo
El estudio, que analiza 525 grandes empresas de todo el mundo entre 2005 y 2024, muestra que los subsidios chinos a los automóviles se han disparado desde la pandemia. En 2019, el sector recibió 5.122 millones de dólares, frente a una media de 1.930 millones de dólares en Asia-Pacífico, 1.950 millones de dólares en Europa y 1.200 millones de dólares en América del Norte.
En 2024, el apoyo estatal a las marcas chinas había ascendido a 11.394 millones. El promedio en Asia-Pacífico fue de 3.050 millones, en Europa de 3.060 millones y en América del Norte de 4.380 millones. El único precedente cercano de una ayuda tan masiva en Occidente fueron los rescates específicos de General Motors y Chrysler durante la crisis financiera global.
El informe de la OCDE destaca que el valor del apoyo a los productores chinos fue el doble en términos absolutos cuatro veces mayor en términos relativos superior al que reciben las empresas automotrices de los países miembros de la OCDE.
La OCDE equipara las subvenciones con el «dopaje deportivo»: distorsionan la competencia y perjudican la innovación a largo plazo.
El desequilibrio respecto a Occidente: cuatro veces más apoyo público
Cuando los datos se ajustan al tamaño de las economías, la brecha se amplía aún más. En términos relativos, las empresas chinas han recibido cuatro veces más ayuda en comparación con sus rivales europeos o norteamericanos. La OCDE advierte que estas diferencias persistentes pueden “alterar los mercados internacionales” y crear condiciones competitivas desiguales en las que la competencia ya no depende del producto, sino del tamaño de los bolsillos del Estado.
El informe compara explícitamente este fenómeno con el dopaje en el deporte: una ventaja artificial que distorsiona la competencia. Durante décadas, Pekín ha financiado la expansión de grupos como BYD, Geely o Chery, que hoy son actores globales.
Más allá del automóvil: un modelo de subsidios masivos
El sector del automóvil no es una excepción. De los quince sectores industriales analizados, en la mayoría las empresas chinas están a la vanguardia en la captación de fondos públicos. La OCDE señala que este flujo continuo de dinero barato y exenciones fiscales puede obstaculizar la innovación real, a medida que las empresas se vuelven menos dependientes de la eficiencia y más de la generosidad del gobierno.
La institución insiste en que si no se corrigen estos desequilibrios, el comercio global y la inversión en tecnologías limpias podrían verse afectados durante años. El dominio de China en las industrias de baterías y automóviles eléctricos se ha construido, en gran medida, sobre este colchón.
Claves del informe de la OCDE
- Importe total en 2024: 11.394 millones de dólares en subsidios a los fabricantes de automóviles chinos.
- Comparación 2019-2024: La ayuda se ha multiplicado por 2,2 en sólo cinco años, mientras que en Occidente ha crecido a un ritmo mucho más lento.
- Similitud de dopaje: La OCDE clasifica estas ayudas como un mecanismo de distorsión de la competencia, similar al dopaje en el deporte.
- Riesgo de distorsión del comercio: Los subsidios persistentes pueden perturbar la competencia global y desalentar la innovación.
- Contexto histórico: Sólo los rescates de GM y Chrysler después de la crisis de 2008 se han acercado a los niveles de apoyo que China ofrece consistentemente.
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