los 1.221 euros del sueldo mínimo son ya la nómina más frecuente
España es un país de 1.221 euros al mes, el salario mínimo. Con esa nómina, la mayoría de los trabajadores tienen que arreglárselas para llegar a fin de mes. Así lo indican los datos, ya que las sucesivas subidas llevadas a cabo por el Gobierno no han servido para empujar los salarios al alza, sino para igualarlos a la baja, hacia el umbral del Salario Mínimo Interprofesional.
La influencia del SMI se extiende ya a una parte relevante del mercado laboral español hasta el punto de haberse convertido en el salario más frecuente de la economía, según un estudio elaborado por la Fundación Civismo sobre el impacto económico del SMI entre 2020 y 2026.
La transformación ha sido especialmente intensa desde 2018. En ese periodo el salario mínimo ha aumentado un 66%, muy por encima del crecimiento registrado durante la década anterior. El importe ha pasado de 735,9 euros mensuales en 2018 a 1.221 euros en 2026una evolución que ha modificado sustancialmente la estructura salarial española.
El principal cambio que detecta el informe de Civismo es el fuerte aumento de la cobertura del salario mínimo. En 2018, sólo el 3,5% de los trabajadores percibía ingresos equivalentes al 100% del SMI. En 2023 este porcentaje había ascendido al 7,4% y en 2024 ya alcanzaba el 12,7%. En la práctica, uno de cada ocho Los trabajadores se encuentran actualmente en torno al SMI.
La expansión tampoco se limita a los salarios más bajos. El estudio señala que 22,8% de los afiliados recibe salarios ubicados hasta un 25% por encima del SMI. Esto significa que casi uno de cada cuatro trabajadores está en un rango salarial condicionado directamente por decisiones futuras sobre el salario mínimo.
La Fundación Civismo considera que este fenómeno refleja una creciente penetración del SMI en toda la estructura salarial. Lo que alguna vez fue un umbral de entrada al mercado laboral se ha convertido en un elemento central de la formación de salarios.
Los datos recopilados a partir de estudios de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal también muestran una creciente concentración de salarios en los niveles más bajos de la distribución. El primer decil salarial registró una mejora real del 13,5% entre 2018 y 2023, mientras que el segundo aumentó un 3,7%. En el resto de la distribución los incrementos fueron inferiores al 2%.
Como consecuenciaSe ha reducido la distancia entre los salarios más bajos y los inmediatamente superiores.. El informe identifica un proceso de compresión salarial que afecta cada vez más a distintas categorías profesionales y se extiende también a trabajadores con niveles de formación medios y altos.
Este fenómeno implica que el crecimiento del SMI está reduciendo la diferenciación salarial asociada a la calificación. Cada vez hay más trabajadores con estudios medios y superiores cuyos ingresos son cerca del salario mínimo o las secciones inmediatamente anteriores.
¿Por qué estudiar?
Según la Fundación Civismo, esta situación puede debilitar el llamado efecto señal de la educación. Si se reducen las diferencias salariales entre perfiles cualificados y no cualificados, también disminuye la rentabilidad económica invertir en capacitación. A largo plazo, sostiene el informe, este proceso podría afectar negativamente el desarrollo del capital humano y la productividad.
La ampliación del salario mínimo también ha modificado el perfil de los trabajadores afectados. Si bien los jóvenes siguen siendo el grupo con mayor incidencia, el fenómeno ya no se concentra exclusivamente en quienes se incorporan al mercado laboral.
Entre los trabajadores de entre 16 y 25 años la incidencia alcanza el 19,5%. Sin embargo, el estudio detecta un crecimiento importante en los grupos de edad intermedia. En el grupo de 26 a 35 años, la intensidad del SMI aumentó del 3,9% al 5,2%, mientras que entre los trabajadores de 36 a 45 años prácticamente se duplicó.
Las mujeres también tienen una mayor exposición. ellos representan El 61% de los potenciales beneficiarios del SMI y la incidencia alcanza el 12,4% entre las empleadas, frente al 6,3% registrado entre los hombres.
También el trabajadores extranjeros parecen más afectados. La incidencia entre este colectivo pasa del 8,2% en 2023 al 15,2% en 2026, prácticamente el doble que la observada entre los empleados españoles.
Junto a la creciente ampliación del salario mínimo, el informe se centra en sus posibles efectos sobre el empleo. La Fundación Civismo calcula que los sucesivos aumentos acumulados en los últimos años han podido contribuir a la destrucción o no creación de hasta 174.000 puestos de trabajo.
La cifra resulta de sumar los impactos estimados por distintos organismos para los principales incrementos registrados durante el período analizado. La AIReF calcula que la subida del 22,3% aprobada en 2019 redujo la creación de empleo entre 40.000 y 65.000 afiliados. Para el aumento de 2023, del 8%, la misma institución estima un efecto de entre 55.000 y 85.000 afiliados porque el número de trabajadores afectados ya era mucho mayor.
El estudio subraya que este ajuste no se produce mediante despidos masivos. El principal mecanismo es la menor creación de empleo. Las empresas contratan menos, renuevan menos contratos temporales y ralentizan la incorporación de nuevos trabajadores.
De hecho, el 21% de las empresas reconoce haber reducido la contratación como consecuencia de las subidas del salario mínimo. En aquellas empresas donde más de la mitad de la plantilla percibe el SMI, este porcentaje se eleva hasta el 43%.
Los efectos son especialmente visibles entre los grupos con salarios más bajos. Los jóvenes siguen siendo los más vulnerables. Según el informe, los aumentos del salario mínimo están dificultando el acceso al empleo de los trabajadores con menos experiencia y cualificación.
La elasticidad del empleo ante incrementos del SMI también ha aumentado notablemente. Mientras que en 2019 estuvo entre -0,01 y -0,02, en 2023 alcanzó niveles entre -0,05 y -0,07. Esto implica que el mercado laboral ahora responde más intensamente a las variaciones del salario mínimo.
El impacto es particularmente alto entre los jóvenes, los trabajadores temporales y las microempresas. En este último caso la elasticidad alcanza alrededor de -0,10.
Precisamente las empresas más pequeñas parecen ser las más expuestas. El informe indica que en las empresas de menos de diez asalariados la probabilidad de que un trabajador siga empleado tras las subidas del SMI es 5,1 puntos inferior a la observada en las empresas no afectadas.
La presión sobre este segmento empresarial ha aumentado constantemente. Cada trabajador afectado por el salario mínimo supone un sobrecoste acumulado para las empresas de 6.791 euros anuales desde 2018 si se tienen en cuenta salarios y cotizaciones sociales.
Los datos recogidos por la Fundación Civismo indican también que más de 23.000 microempresas han desaparecido en los últimos cinco años. Mientras que el empleo asalariado en las grandes empresas aumentó un 27,8% desde 2018, en las microempresas apenas creció un 0,9%.
La investigación también identifica cambios en la calidad del empleo. La rotación laboral ha aumentado tanto en los contratos temporales como en los indefinidos. En los primeros, la tasa de rotación pasó del 3,84% al 4,32%. En este último, la probabilidad de que el contrato siga vigente un año después disminuyó del 52,5% al 48%.
El análisis incorpora otro elemento de fondo. España mantiene una productividad por hora trabajada un 14% inferior a la media de la Unión Europea. Sin embargo, el salario mínimo español, medido en términos de poder adquisitivo, supera en más de un 10% la media comunitaria de los países que tienen esta cifra.
Para la Fundación Civismo, esta divergencia constituye uno de los principales riesgos a medio plazo. Los salarios están ganando peso en la economía mientras la productividad permanece prácticamente estancada. La productividad por trabajador se encuentra en niveles similares a los de finales de 2019 y acumula casi seis años sin avances significativos.
El informe concluye que la política de aumento del salario mínimo ha logrado mejorar los ingresos de los trabajadores en la parte inferior de la escala salarial, pero también ha ampliado significativamente su alcance a todo el mercado laboral. El resultado es que el SMI ya no actúa como una referencia marginal, sino como un elemento central de la estructura salarial española, con efectos crecientes sobre el empleo, la contratación, la productividad y la actividad de las empresas de menor tamaño.
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