las cuatro tasas turísticas que ya existen en España (y la quinta que prepara Asturias)
Los expertos sostienen que no es el remedio que todo lo arregla, pero lo cierto es que la tasa turística avanza en España de forma imparable y cada vez son más las comunidades que apuestan por ella. El objetivo: una recaudación extra a costa del bolsillo del turista para costear servicios básicos e infraestructuras de forma general que, se entiende, «sufren» cuando la población crece más de la cuenta por el aluvión de visitantes.
[–>[–>[–>El coste y detalles de quién paga, cuánto y cuándo varía de un lugar a otro, pero la tasa en España tiene una característica común: todas las comunidades la cobran a través de los alojamientos.
[–> [–>[–>Asturias ha sido la última en apuntarse a este modelo en el que la veterana es Cataluña, que justamente acaba de revisar las tarifas al alza. Baleares también la tiene implantada –desde hace 10 años, aunque anteriormente la aplicó y luego se derogó en los tribunales– , al igual que Galicia, si bien el modelo de la comunidad vecina es muy diferente al de las dos primeras y ha servido para inspirar el asturiano. En vías de aplicarla está el País Vasco. Y en Canarias y Comunidad Valenciana el debate está servido y muchos la reclaman, mientras que en Andalucía, si bien el gobierno autónomo no tiene planes, hay ciudades que sí han pedido el recargo para obtener fondos adicionales.
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En Asturias, el proyecto de ley de Estancias Turísticas que regulará la tasa y que fue presentado recientemente por la vicepresidenta Gimena Llamedo se ha encontrado con la oposición frontal de los empresarios del sector, que advierten de que provocará la fuga de visitantes; niegan además que haya necesidad de aplicarla al no ser el Principado un territorio masificado, y la tachan de «impuesto a las vacaciones».
[–>[–>[–>En líneas generales, el futuro recargo asturiano –ahora en exposición pública y que de aprobarse entrará en vigor en 2027– se aplicará voluntariamente en los concejos que así lo deseen, estará activo de junio a septiembre y en las fechas de Semana Santa, costará entre 0,5 y 3 euros, se aplicará un máximo de 5 días, y del pago se librarán los menores así como otros grupos especiales (Imserso, viajes sociales…). Su modelo es el gallego.
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Tras Santiago y La Coruña, ahora Vigo
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No es un impuesto general, sino que se aplica por municipios. Lo cobran Santiago de Compostela y La Coruña, mientras que Vigo lo aplicará en los próximos meses tras aprobarse la ordenanza. El importe varía en función de la categoría del alojamiento, oscilando entre 1 euro y 2,50 euros por persona y noche (con un límite máximo de cobro de 5 noches por estancia) y se incluyen todas las modalidades (pisos turísticos, campamentos y cruceros, también). Están exentos de abonarla menores, viajes de salud, deportistas federados en competición oficial y asistentes a congresos o actividades formativas, personas con discapacidad y peregrinos que se alojen en los albergues públicos de la red de la Xunta de Galicia. La recaudación obtenida por esta vía está destinada fundamentalmente a financiar iniciativas de turismo sostenible y a compensar el impacto en el territorio.
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[–>Obligatoria en el País Vasco
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La tasa empezará en las tres provincias vascas el 1 de enero de 2027 y la recaudación se destinará íntegramente a la mejora de infraestructuras y servicios municipales. El coste es más alto que en Galicia: se aplica un tope máximo de 6 días a todo tipo de alojamientos, incluidos cruceros. La horquilla va desde 50 céntimos (turismo rural) a 7 euros (cruceros). Y se da la posibilidad a los ayuntamientos con alta presión turística a aplicar un recargo adicional de hasta el 50% sobre la cuota.
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Cataluña, revisión al alza
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En la comunidad catalana acaban de actualizar el denominado Impuesto sobre las Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET), que se cobra un máximo de 7 días. Es la más cara de España. Y tiene cierto carácter disuasorio, ya que se ampara en la necesidad de dar una respuesta a la crisis habitacional y al turismo masivo que recibe la comunidad autónoma. Desde el 1 de abril se aplican nuevas tarifas, que varían entre Barcelona y el resto de la comunidad. En la Ciudad Condal el cargo llega hasta los 12 euros en los hoteles de cinco estrellas y gran lujo, producto de los 7 euros base de la tasa, más los 5 euros que aplica de recargo el ayuntamiento, que en 2029 prevé llegar a los 8 euros. La cifra más baja son 7 euros, para los establecimientos más sencillos. Fuera de Barcelona, es algo más económico: entre 8,5 y 4,8 euros, si bien la previsión es que llegue a entre 10 y 5 euros. Hay además una «tarifa especial», que la Generalitat aplica a las estancias en los establecimientos que están dentro de un centro recreativo turístico o en las áreas en que se admiten actividades de juego y apuestas. Hay exenciones, como los menores de 16 años, viajes por salud, programas sociales o aquellos de fuerza mayor (inevitables por catástrofes, por ejemplo). Todo debe justificarse.
[–>[–>[–>Baleares rebaja en temporada baja
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En las Islas Baleares el recargo va ligado al cuidado del medio ambiente, como recoge su nombre: Impuesto de Turismo Sostenible (ITS) o ecotasa. Se aplica a todas las estancias en alojamientos turísticos regulados y el coste varía entre tipo de alojamiento, temporada y duración de las estancias. En épocas de máxima afluencia –1 de mayo al 31 de octubre– van de 1 a 4 euros En temporada baja, se reduce el coste un 75%. A partir de la novena noche de estancia en el mismo alojamiento, se aplica una reducción del 50% en la cuota diaria. Hay también exenciones similares a las del resto de comunidades que la aplican.
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En Baleares, la llegada de la tasa estuvo rodeada de gran polémica y hubo lucha política. En marcha desde 2016, ya se había implantado en 2002, por el presidente socialista Francesc Antich, pero luego el impuesto fue derogado por el popular Jaume Matas en octubre de 2003. Y hace diez años regresó para quedarse.
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