TÍO POGACAR HIJA DESAPARECIDA | El tío del ciclista Tadej Pogacar viaja a España para buscar a su hija desaparecida: una pista sitúa a la niña y a su madre en nuestro país
Peter Pogacar mide el tiempo en días: Uno, el día que se convirtió en padre. Dos, los besos y abrazos que la niña le dio cuando él ni siquiera imaginaba que serían los últimos. Tres, el día de noviembre que Julija, su única hija, desapareció, junto a la madre de la menor, hace casi cinco años, en Eslovenia, su país de origen. Julija tenía 10 años. En unos días, la hija de Peter cumplirá 15 años. Y su padre «daría la vida» por saber que está viva y que, esté donde esté, se encuentra bien.
[–>[–>[–>Por primera vez en los 1.680 días que Peter lleva sin tener «ni un posible lugar donde buscarla», el hombre cree saber el sitio en el que su expareja, Melissa Smrekar, se oculta con la hija de ambos. Las últimas pistas, varias cartas enviadas por la mujer a su país, indican que podrían estar viviendo en España, posiblemente en Gran Canaria. Por eso, este jueves Peter recorrerá los más de dos mil kilómetros que separan su país del nuestro para realizar una búsqueda intensiva en la isla durante una semana. Le acompañará su hermana, que habla español.
[–> [–>[–>Fugitiva más buscada
[–>[–>[–>
El hombre también aprovechará su estancia para denunciar ante la Policía Nacional (ya lo hizo ante la policía eslovena) la desaparición de Julija, que la justicia de su país y Europol atribuyen formalmente a una «sustracción por parte de la madre» de la menor, de acuerdo con los documentos a los que ha accedido el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica. De hecho, Melisa figura entre los fugitivos más buscados de Europa en la web de Europol.
[–>[–>[–>
Cartel de la desaparición de Julija y Melisa, con una recreación de cómo sería ahora su aspecto físico actual. / CEDIDA POR PETER POGACAR
[–>[–>[–>
La desaparición de Julija dio la vuelta al mundo gracias al sobrino de Peter, el cuatro veces ganador del Tour de Francia, Tadej Pogacar. En junio de 2022, siete meses después de que se perdiera el rastro de la niña, el ciclista pidió ayuda para encontrarla en sus redes sociales: «¡Ayuda!, Mi prima Julija está desaparecida». La familia Pogacar llegó a ofrecer una recompensa de 10.000 euros a quien aportara alguna pista del paradero de Julija o de su madre, Melisa, sin éxito.
[–>[–>[–>Peter recuerda con nitidez aquellos días porque «fue el momento en que se me paró la vida». Melisa y él llevaban nueve años separados, su relación de pareja se rompió cuando Julija tenía apenas un año. Desde entonces, la menor vivía con su madre y pasaba con su padre dos tardes por semana, además de fines de semana alternos.
[–>[–>[–>
Un dibujo de despedida
[–>[–>[–>
El último día en que vio a Julija, el 1 de noviembre de 2021, la niña le regaló un dibujo. En un folio, su hija se había dibujado a sí misma dentro de un gran corazón de colores y la mano en alto, como cuando le decía adiós a su padre. Dos días después Peter comprendió que Julija se estaba despidiendo. Melisa cogió su pasaporte y el de la niña y se fueron de casa.
[–>[–>
[–>
Dibujo que Julija le regaló a su padre el último día que ambos se vieron antes de la desaparición. / CEDIDA POR EL PADRE
[–>[–>[–>
Peter no entendía nada porque hasta entonces «todo iba bien entre los tres, excepto por algunas ideas radicales de Melisa a la hora de educar a nuestra hija que yo no compartía. Ella quería desescolarizarla y que recibiera clases en casa. Melisa tampoco quería poner ninguna vacuna a la niña», explica Peter.
[–>[–>[–>
Una gurú
[–>[–>[–>
«Luego descubrí que mi expareja está influenciada por Lana Praner, una gurú antivacunas que sostiene que durante las pruebas médicas nos introducen microchips en el cuerpo para rastrearnos y que a través del 5G y otras tecnologías nos someten y controlan», añade el hombre.
[–>[–>[–>«Mi expareja está influenciada por Lana Praner, una gurú antivacunas que sostiene que durante las pruebas médicas nos introducen microchips en el cuerpo para rastrearnos y que a través del 5G nos someten y controlan», afirma Peter
[–>[–>[–>
«Melisa empezó a llevar a mi hija a los talleres que la gurú impartía, previo pago. Lo sé porque la niña empezó a decir cosas extrañas». Peter muestra a este medio un audio, grabado en pleno confinamiento por el coronavirus, once meses antes de que Melisa se llevara a Julija, en el que la niña, con tan solo nueve años, dice: «Los que creen en las mascarillas, los que creen en el 5G, en las vacunas y no voy a enumerar más porque hay mil millones de cosas, también en los aviones y esas cosas, bueno, esa persona tiene una debilidad, porque no ve las cosas que podría ver (…) cuando ya han hecho cosas tan enfermas… te digo que Eslovenia no saldrá de esto«.
[–>[–>[–>
Un nuevo «portal se te abrirá»
[–>[–>[–>
En esa misma grabación, la menor, que entonces solo tenía nueve años, habla con su madre de la necesidad de marcharse de Eslovenia para «salvarse» y asegura que las «svetlobice» (seres de luz, divinidades) las ayudarán a llegar a un nuevo lugar, donde estarán a salvo, lejos de la tecnología, y donde no necesitarán tener dinero, trabajo, ordenadores, televisor ni teléfono: «Las svetlobice te ayudarán (…) la mayoría de la gente no creerá en ellas (…) tú tienes que hacerlo bien y llegarás, y el portal se te abrirá, donde estará escrito exactamente lo que tienes que hacer. Solo que como estamos en la tecnología tenemos el cerebro así y nos hacemos los listos, de modo que el cerebro nos está diciendo todo el tiempo: ‘portales, qué tontería, eso no es físico, ¿qué os pasa?'».
[–>[–>[–>
«Es escalofriante escuchar la voz de mi hija diciendo todas esas cosas, repitiendo los mismos términos que usa la gurú Lana Praner en sus charlas», lamenta Peter.
[–>[–>[–>
Tras su marcha, Melisa no solo cortó toda comunicación con Peter. También con otros dos hijos que la mujer tiene de una relación anterior. Además, Julija, que cursaba quinto de primaria entonces, dejó de ir al colegio de un día para el otro. La niña, que estaba muy unida a su prima y su tía, no ha vuelto a hablar con ellas.
[–>[–>[–>
Custodia para el padre
[–>[–>[–>
Un mes después de su desaparición, en diciembre de 2021, una jueza de Eslovenia retiró la custodia de Julija a su madre y se la dio al padre. La magistrada también ordenó localizarlas tras estudiar el caso y concluir que Melisa «abandonó el domicilio familiar junto con la niña sin el consentimiento del padre y cortando toda comunicación. Desde entonces no asiste e la escuela de educación primaria obligatoria y tampoco se ha establecido ningún canal de educación a distancia ni comunicación telefónica con el padre o con sus hermanos mayores»
[–>[–>[–>
La jueza afea a la madre de Julija que «se oculte deliberadamente con la menor, sustrayéndola de los tribunales, del Centro de Trabajo Social y de las autoridades policiales» y la acusa de «vulnerar gravemente los deberes de custodia» de su hija. Además, concluye que Melisa está poniendo a su hija en «riesgo inminente» y le está causando un «daño irreparable» como consecuencia de su «abrupta desescolarización, el ocultamiento prolongado de la menor en un paradero desconocido» y el «aislamiento total de su entorno familiar habitual».
[–>[–>[–>
La familia de Julija vivió un año sin ninguna pista del paradero de la niña y de su madre. El padre de la menor acudió a la policía, al juzgado, a Interpol, al defensor del menor, a los medios de comunicación y hasta a un detective privado para tratar de encontrarlas. Localizó a un matrimonio esloveno que, según sus investigaciones, ayudó a Melisa y a su hija a llegar a España, pero la pareja lo negó.
[–>[–>[–>
«No soy de ninguna secta»
[–>[–>[–>
En diciembre de 2022, después de que Peter denunciara públicamente que la desaparición de su expareja y de su hija podía estar relacionada con «el grupo religioso-espiritual liderado por Lana Praner», Melisa envió una carta manuscrita a la casa de sus hijos, en Eslovenia, asegurando que «la señorita Lana Praner no tiene ninguna conexión con mi partida y la de Julija».
[–>[–>[–>
En una de sus cartas, la madre de la niña negó que la gurú tuviera algo que ver con su huida y culpó a su expareja: «nos fuimos para huir de la violencia psicológica que Peter ejercía a puertas cerradas»
[–>[–>[–>
«Mi nombre es Melisa Smrekar y soy la mamá de Julija. Tras la partida no tenía internet y ahora tampoco estoy presente en las redes sociales. No sé qué está pasando en la radio y la televisión, sin embargo ahora he leído algunos artículos y estoy horrorizada de cómo Peter Pogacar, el padre de Julija, adapta la verdad y miente. No nos fuimos de Eslovenia por Lana, sino por Peter Pogacar. No soy de ningún culto ni ninguna secta», escribió la mujer, que en su carta asegura que tuvo que llevarse a la niña para «huir de la violencia psicológica que Peter ejercía a puertas cerradas», hechos que no denunció ante la policía ni la justicia.
[–>[–>[–>
«No está encerrada»
[–>[–>[–>
Melisa asegura que tuvo que escapar con su hija entre otras razones porque Peter «quería vacunar del covid a Julija a toda costa». Además, defiende, «su padre quería que la niña jugara a juegos de ordenador violentos«. La mujer también acusa a su expareja de «enseñar cálculos matemáticos» a la niña con dos o tres años y hacerle repetirlos «ante los demás cuando estaban de visita». Añade que «Julija no está aquí atrapada ni encerrada» y asegura que su hija «no quiere volver».
[–>[–>[–>
A pesar de su contenido, la carta de Melisa dio una esperanza a Peter, que pensó que aquel primer contacto podría ser el comienzo de una comunicación más fluida. Se equivocó. Su expareja tardó dos años y medio en volver a dar señales de vida. No fue hasta mayo de 2025 cuando Melisa comenzó a enviar hasta doce cartas (la última hace dos meses) a varios familiares en Eslovenia, a la policía y a varios medios de comunicación de su país.
[–>[–>[–>
«Saluden a papá»
[–>[–>[–>
Todas esas cartas, en las que asegura que Julija y ella están bien «y solas», fueron enviadas desde distintas ciudades de España. Los sobres llevaban sellos de Negreira (A Coruña), Alicante y San Cugat del Vallés (Barcelona). Eso hizo que Peter recordara algo: Melisa contó a Peter que quería hacer un viaje a Gran Canaria con Julija en marzo de 2020: «me dijo que irían las dos de vacaciones. A Melisa le gustaban las islas, siempre fantaseaba con vivir en un lugar natural, lejos de antenas de telefonía y tóxicos medioambientales. Le dije que me parecía un buen sitio para Julija, pero le advertí de que con la situación del covid quizá no pudieran regresar cuando ellas quisieran, si cerraban las fronteras entre países. Entonces ella respondió: ‘bueno, tal vez eso no sería tan malo, quedarnos allí un poco más’. Entonces decidió no viajar, pero se quedó con la idea de ir allí».
[–>[–>[–>
El padre de Julija se aferra a esa posibilidad y a un breve párrafo, de letras infantiles, que su hija escribió, junto a un dibujo de un corazón, al final de una de las cartas enviadas por su madre a su familia: «los quiero muchísimo. Lamento que por el momento no podamos vernos, pero quizás llegue el momento. Yo estoy bien. Saluden a papá (…)».
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí