el proyecto turco se frena y España se perfila como sede
BYD ha congelado su inversión de mil millones de dólares en Türkiye y está recorriendo Europa para encontrar la ubicación de su segunda fábrica en la región. Y entre los países más populares, España ocupa una posición privilegiada. La noticia, informada por Foro Electric Cars, llega justo cuando el fabricante chino acelera para iniciar la producción en Hungría a finales de este año (se esperaba que fuera en el cuarto trimestre de 2026). Un movimiento que, visto desde aquí, huele a oportunidad.
Stella Li, máxima ejecutiva de BYD, lo confirmó en términos muy claros: el proyecto en Manisa, una región industrial en el oeste de Türkiye, es paralizados y sin programa de reactivación. En 2025 se firmó un acuerdo con el gobierno turco para construir una fábrica con una capacidad de 150.000 vehículos al año y una inversión de casi mil millones de euros. Pero apenas se había movido un ladrillo. Ahora, con todos los ojos puestos en la UE, Turquía está pasando a un segundo plano.
Lo que está congelado en Türkiye
La planta de Manisa se convertiría en uno de los pilares industriales de BYD fuera de China. El plan original era ambicioso: una línea de montaje de híbridos eléctricos e híbridos enchufables, aprovechando los bajos costes laborales y la proximidad a Oriente Medio y el norte de África. Sin embargo, las prioridades han cambiado. Según fuentes citadas por Foro Coches Eléctricos, el motivo oficial es «concentrar esfuerzos en Europa», pero detrás está también la presión de los aranceles que la UE ha impuesto a los coches eléctricos chinos y la ventaja fiscal de la producción dentro de la Unión.
Un detalle clave: BYD no ha descartado a Turquía para siempre, pero el mensaje es este no hay prisa. Mientras tanto, en Hungría ya se huele el aroma de la producción. La planta de Szeged comenzará a ensamblar unidades a finales de 2026 y, según la dirección, a plena capacidad podría alcanzar los 300.000 vehículos al año. Y ahora la marca busca una segunda parada en suelo europeo.
Por qué España participa en la candidatura
Aquí es donde España desaparece del mapa de la piscina. No es un secreto la combinación de factores que nos sitúa entre los favoritos: Una industria automotriz con décadas de experiencia.una red logística que conecta por mar y tierra con el resto del continente, energía a un coste relativamente bajo y una mano de obra cualificada que sabe lo que significa fabricar coches. Seis de cada diez vehículos vendidos en la UE tienen componentes fabricados en España, y esto no pasa desapercibido para los inversores chinos.
BYD no quiere una fábrica testimonial: busca un cluster industrial que le permita crecer en Europa sin depender de los barcos que lleguen desde Shanghai.
Además, otros fabricantes chinos ya han puesto sus miras aquí. Chery ha confirmado que producirá modelos eléctricos de sus marcas Omoda y Jaecoo en la antigua planta de Nissan en Barcelona, con un socio local. SAIC está explorando opciones en Ferrol. En este contexto, BYD tiene muchas opciones para sumarse a la ola.
Para BYD, implantarse en España supondría reducir aún más los aranceles y acercarse al cliente final. No olvidemos que el arancel medio de la UE sobre los coches eléctricos chinos ronda el 38%, pero los coches producidos dentro de la comunidad están exentos. Así que aquí la producción no es sólo una cuestión de logística, sino de pura supervivencia comercial.
Y aquí el conductor español puede ganar: si el fabricante chino de automóviles produjera localmente, los precios bajarían, porque se elimina el arancel y se reducen los costes de transporte. Modelos como el Atto 3 o el Dolphin, que ya se venden en España, podrían llegar a ser aún más asequibles. De hecho, en los mercados donde la marca produce en Europa, los precios son entre un 5 y un 10% más bajos que los importados de China.
Información útil para el conductor.
- Inversiones congeladas: Mil millones de dólares en la fábrica de Manisa (Türkiye).
- Capacidad prevista originalmente: 150.000 vehículos al año.
- Planta húngara: La producción comenzará en el cuarto trimestre de 2026, con una capacidad máxima de 300.000 unidades.
- Factor diferenciador para España: Industria de automoción consolidada, bajos costes energéticos y potente red logística.
- Vehículos afectados: gama completa de BYD (el Seal, el Act 3 y el Dolphin) que, si se produjeran aquí, podrían alcanzar precios más competitivos.
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