Condenan a un hostelero gijonés por intentar violar a su expareja ante su hija de 3 años
Un relato que «impresiona por lo sincero y transmite plenos visos de fiabilidad». Con estas palabras describen los magistrados de la sección tercera de la Audiencia Provincial, con sede en Oviedo, el testimonio de una mujer, refugiada en Asturias, que fue víctima de una agresión sexual por parte de su expareja. Los hechos tuvieron lugar en una vivienda situada en el barrio de El Llano en febrero de 2023. El procesado, un hostelero, deberá cumplir tres años de cárcel por un delito de agresión sexual. Se considera probado que este hombre trató de violar a su ex cuando le había dejado tras contagiarse ella del virus del VIH. La agresión se produjo en presencia de la hija de la víctima, que tenía tres años en el momento de los hechos.
[–>[–>[–>Los magistrados consideran perfectamente probado el relato que hace la víctima, la cual llevaba apenas un año en España cuando conoció al ahora condenado. Tal y como consta en la sentencia, a la que ha tenido acceso LA NUEVA ESPAÑA, el relato de la mujer se articula como prueba suficiente para enervar la presunción de inocencia del procesado ya que este «resulta creíble y además fiable». También, detallan los magistrados que el procesado, como defensa, negó los hechos y dijo que cuando hubieron tenido que pasar este se encontraba en su restaurante trabajando. Sin embargo, no aportó una sola prueba de ello. Llamó a declarar a su favor, además, a otra expareja suya quien le había denunciado dos veces por violencia de género.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>La sentencia reconoce, por tanto, como hechos probados que hubo un delito de agresión sexual. Se explica que la víctima había llegado a España en condición de refugiada hacía poco más de un año. También se dice que mantuvo una relación sentimental con el procesado, aunque no llegaron nunca a convivir. La víctima quiso dejar al implicado tras enterarse de que se había contagió de VIH. Como parte de ese propósito, el día de autos acudió al apartamento del hostelero para recoger algunas cosas que tenía dentro. Fue con su hija de tres años creyendo que el hombre estaría fuera trabajando.
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La tiró sobre la cama y le rasgó la blusa con las manos
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Sin embargo, en un momento dado el procesado llegó a su casa. Ahí fue cuando la víctima le dijo que la relación se había terminado lo que cual generó una discusión. Dicha discusión sucedió en una habitación y derivó en que el hostelero empujó a la chica contra la cama, se abalanzó sobre ella, le agarró los brazos y le rasgó con las manos la blusa. La sentencia detalla que le hizo tocamientos en sus partes íntimas y en otras zonas del cuerpo «mientras la hija lloraba». La agresión no culminó porque en ese momento sonó el móvil del procesado, este contestó la llamada y la víctima aprovechó para marcharse.
[–>[–>[–>Los magistrados dan plena validez al testimonio de la víctima. Recuerdan que los delitos de agresión sexual suelen producirse sin testigos y que, por ello, el testimonio de quienes los sufren puede ser suficiente para lograr una condenada, incluso aunque sea la única prueba que haya. En este caso, se cumplen todos los requisitos para dar validez a la que dice la agredida e, incluso, se descarta que pueda haber un móvil espurio pese a que la chica atribuye a su expareja el contagio de su enfermedad. Por otro lado, se hablan de varios episodios de malos tratos.
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Estos, consta en la sentencia, ocurrieron en varias ocasiones cuando el procesado salía y regresaba borracho a casa. En una ocasión, tuvieron lugar, según el testimonio de ella, cuando regresó de una fiesta y quiso mantener relaciones sexuales con ella, sin conseguirlo. No obstante, también se dice que la mujer no acudió al médico en ninguna ocasión en la creencia de que, con el tiempo, su pareja cambiara y esos malos tratos desaparecerían. Además de los tres años de cárcel que se imponen al procesado también se dicta una orden de alejamiento de 500 metros durante cinco años y el pago de una indemnización 5.000 euros en concepto de daños morales por lo sucedido.
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Maltratador reincidente
- El caso. Una sentencia condena a un hostelero a tres años de cárcel por un delito de agresión sexual.
- Los hechos. Trató de violar a su expareja, a la cual tiró contra la cama, le rasgó la blusa y le hizo tocamientos delante de su hija de tres años.
- La ruptura. El ataque sucedió cuando la víctima, una refugiada, le quiso dejar porque ella había contraído VIH.
- Antecedentes. El hombre ya tenía dos condenas por malos tratos de una relación anterior.
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