el futuro del VTC que quiere llegar a Europa
San Francisco parece diseñada para poner a prueba un coche autónomo: cuestas imposibles, tranvías históricos y trolebuses, ciclistas y patinetes, turistas, obras y tráfico denso. Waymo, que pertenece a Alphabet, la matriz de Google, funciona como una empresa de VTC en la que toda la flota está formada por vehículos de la marca Jaguar, y no llevan conductor.
[–>[–>[–>La icónica ciudad del Golden Gate se convirtió en 2023 en el laboratorio de pruebas de la última apuesta tecnológico-automovilística de la Bahía, los llamados robotaxis, y parece haber superado el examen con creces. Si en mayo de 2024 la compañía registraba 50.000 viajes semanales, en mayo de este año cerró con 500.000 trayectos a la semana.
[–> [–>[–>El usuario pide el servicio desde su móvil, este llega vacío, abre las puertas y arranca suave, prudente. La escena aún suena futurista vista desde España, pero ya es parte del paisaje urbano en 11 ciudades de Estados Unidos, que equivalen a un total de más de 3.600 kilómetros cuadrados. Lo experimental ha pasado a estar completamente normalizado, aunque dentro de mapas acotados y bajo permisos muy estrictos.
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Coincidiendo con el Mundial de Fútbol, Waymo ha ampliado sus servicios en seis de las ciudades anfitrionas, como Miami, y prevé crecer en Austin, Atlanta, Houston y también en la Bahía de San Francisco, con toda la zona periférica.
[–>[–>[–>Un taxi sin taxista
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El usuario solicita el viaje, el coche acude, hace la ruta y cobra el trayecto. Más allá de los coches con ayudas a la conducción, aquí no hay conductor en absoluto. El volante maniobra solo, y un cartel bien grande pide al pasajero que no lo toque bajo ninguna circunstancia.
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El coche combina cámaras, sensores láser, radares de alta precisión e inteligencia artificial. Con todo eso identifica carriles, semáforos, peatones, ciclistas, vehículos aparcados, obras y señales. El sistema reconstruye lo que ocurre alrededor y decide si acelera, frena, espera o gira.
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[–>El pasajero, que se puede montar en el asiento de atrás o en el de copiloto, observa en la pantalla cómo los sensores detectan en tiempo real y resuelven cada situación sobrevenida: un coche en doble fila, una bici que aparece por un ángulo muerto, una barrera mal colocada, un peatón que cruza tarde o una ambulancia que obliga a reaccionar.
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San Francisco ha sido el laboratorio perfecto para Waymo. Y, aunque se va expandiendo poco a poco, todavía no se encuentra por todo el país. De momento, esta flota puede circular dentro de zonas delimitadas: no sirve pedir un Waymo en San Francisco y pedirle que te lleve a otra ciudad. Depende de mapas, sensores, permisos y condiciones operativas definidas.
[–>[–>[–>Un taxi autónomo de la empresa Waymo, en periodo de pruebas en la ciudad de San Francisco. / AP
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La puerta europea
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Waymo ha elegido Londres como primera gran puerta europea, en teoría este mismo año, con el objetivo de desembarcar en el Viejo Continente por la vía rápida mientras trata de abrirse camino con la burocracia más complicada de la Unión Europea. No se trata solo de homologar un vehículo automatizado, sino también de permitir que preste un servicio urbano sin conductor, con seguros, responsabilidad civil, licencias, normas municipales y encaje con taxi y VTC.
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España no tiene un Waymo anunciado, pero Madrid ya aparece en el mapa del robotaxi. WeRide, Uber y AVOMO (uno de los socios de Uber en EEUU) anunciaron la semana pasada que comenzarían a experimentar con un piloto comercial en la Comunidad de Madrid, disponible desde la app de Uber y con operadores entrenados dentro del vehículo en la primera fase. Por su parte, la DGT ha creado un programa para autorizar pruebas de vehículos automatizados en vías abiertas al tráfico.
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La compañía estadounidense también está yendo con pies de plomo en Asia. Actualmente se encuentra en fase de pruebas y cartografía en Tokio, sin atreverse a entrar en China, que tiene sus propias versiones de robotaxi. Sin embargo, Waymo sí cuenta con una sede en Filipinas. La compañía estadounidense asegura que ofrece asesoramiento y apoyo en remoto a los robotaxis, «pero no controla, maneja ni conduce directamente el vehículo», según contestó la empresa a una petición de información del Congreso de EEUU.
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Seguridad bajo escrutinio
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Los datos disponibles sitúan a Waymo entre los robotaxis con más accidentes reportados, pero eso no significa automáticamente que sea el más peligroso, ya que también es una de las empresas que más kilómetros ha recorrido sin conductor humano.
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Hasta abril de 2026, los datos oficiales de tráfico en EEUU apuntaban a unos 1.820 siniestros con vehículos Waymo implicados, no necesariamente causados por ellos. La propia compañía defiende que, de hecho, sus vehículos registran tasas inferiores de accidentes comparadas con las de conductores humanos: 0,71 accidentes con heridos por millón de millas, frente a 3,90 en su referencia humana ajustada. También declara 0,02 accidentes con heridos graves o muertes por millón de millas, frente a 0,22 en humanos.
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Y, si bien Waymo no muestra por ahora una tasa alta de siniestralidad, sus riesgos operativos seguirán bajo vigilancia pública, técnica y política. Sobre todo, cuando está sobre la mesa su aterrizaje en Europa.
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