El veto a Anthropic dispara las alarmas sobre la interferencia de Trump en la industria de la IA
La inesperada decisión del Gobierno de Estados Unidos de obligar a Anthropic a cortar el acceso a sus modelos de inteligencia artificial más avanzados ha activado todas las alarmas en Silicon Valley, meca de la industria tecnológica, que ve con recelo la creciente voluntad de Donald Trump de ejercer su control sobre el sector.
[–>[–>[–>El pasado viernes, la administración republicana ordenó a la influyente start-up dirigida por Dario Amodei vetar el acceso de los usuarios no estadounidenses a sus dos últimos modelos de IA, Mythos y Fable 5, su versión descafeinada y abierta al gran público. La Casa Blanca alegó que este último podía eludir sus barreras de seguridad y proporcionar información para lanzar ciberataques, considerándolo una «amenaza a la seguridad nacional». Dio 90 minutos a Anthropic para acatar antes de someterla a un bloqueo más amplio, informa Axios. Ante la imposibilidad de expulsar solo a los usuarios extranjeros, la compañía decidió capar por completo ambos productos.
[–> [–>[–>Anthropic denunció rápidamente la decisión, tachándola de «desproporcionada». Sin embargo, desde el Gobierno y sus círculos cercanos se ha acusado a la compañía de «priorizar el despliegue comercial de su IA a la seguridad». El millonario inversor David Sacks, antiguo zar de la IA de Trump, ha puesto el dedo en la llaga: «La propia Anthropic difundió ampliamente la idea de que Mythos [una IA teóricamente capaz de detectar brechas informáticas a gran escala] «Era un arma cibernética y debería regularse como tal (…) Si hay una vulnerabilidad, es responsabilidad de Anthropic arreglarla.»
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Esa intromisión sin precedentes del poder político en la industria de la IA expone cómo Trump está cada vez más dispuesto a utilizar su poder, incluidas las amenazas, para imponer su voluntad a un sector acostumbrado a la Laissez-faire y al trato favorable. También que la administración va cambiando su enfoque sobre la marcha. A principios de junio, hace menos de dos semanas, el presidente firmó una orden ejecutiva en la que abría la puerta a que los desarrolladores cediesen voluntariamente la revisión de sus productos de IA generativa al Gobierno.
[–>[–>[–>Aunque en un principio abogó por la desregulación tecnológica, la administración trumpista ha reforzado el rol del Estado con medidas tan poco frecuentes en EEUU como hacerse con participaciones de empresas estratégicas del sector como Intel o IBM, entre otras. La compañía creadora de ChatGPT, OpenAI, habría discutido en privado la posibilidad de que el Gobierno compre un paquete de sus acciones, según adelantó el portal NOTUS.
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Repliegue industrial
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El país también está acelerando su proceso de desglobalización con el repliegue nacional de las tecnologías que durante décadas diseminó por el mundo como herramienta diplomática y la intromisión en el libre comercio mediante la adopción de vetos comerciales que buscan frenar la exportación de componentes electrónicos vitales como los chips.
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[–>Ese giro se produce en medio de la creciente presión ejercida por China. A pesar de que el gigante asiático sigue por detrás en potencia informática, los modelos de IA desarrollados por gigantes empresariales chinos como Alibaba o DeepSeek empiezan a pisar los talones a los de las Big Tech estadounidenses.
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«Ningún riesgo real»
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La oposición a la decisión del Gobierno estadounidense también responde a motivos estratégicos. Una cuarentena de ejecutivos del sector de la ciberseguridad han denunciado en una carta pública que el veto amenaza con dejarles expuestos ante el creciente uso de la IA por parte de la administración trumpista.
[–>[–>[–>«Esta medida ha privado a los defensores de los mejores modelos, ha generado incertidumbre en el mercado y ha puesto en peligro el liderazgo de EEUU en IA sin que exista ningún riesgo real que la justifique», reza la carta, que critica que el problema que llevó a la orden contra Anthropic también se da en otros asistentes como ChatGPT o Gemini.
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