en la plaza de Avilés tiran de producto de proximidad para contener los precios
«No soy de hacer muchas cuentas, pero lo que antes compraba con veinticinco euros ahora me cuesta treinta y siete», dijo Esther Álvarez, una habitual en el mercado de los lunes de Avilés, mientras repasaba la bolsa de la compra en la plaza de abastos. Su impresión resume una sensación compartida entre vendedores y clientes, que ven cómo los precios han subido de forma generalizada y cómo llenar la nevera exige cada vez más cálculo. Los datos del IPC dan respaldo a esa percepción, con una inflación interanual que en Asturias escaló en mayo hasta el 2,9%, dos décimas más que en abril, y con el pescado fresco y congelado como el producto que más se encareció, con un alza del 16%.
[–>[–>[–>En el mercado avilesino, sin embargo, los placeros matizan el golpe porque la presencia de mercancía llegada de la rula de Avilés y también de Burela permite contener algo los precios en los puestos de pescado, aunque no evita que el encarecimiento de la cesta de la compra se note ya en casi todos los stands. «Notamos esa inflación en cuatro productos contados a los que les puede afectar la crisis de Irán, el resto nos viene de las lonjas cercanas y, afortunadamente, no estamos condicionados por esa realidad», aseguró Juan Manuel Ferrero, uno de los vendedores de la plaza de abastos.
[–> [–>[–>«La realidad es que la gente compra más o menos, dependiendo del momento del mes y la capacidad adquisitiva que tengan en una fecha concreta», remarca Ferrero, que insiste en que «la calidad del pescado se pierde cuando se congela durante mucho tiempo».
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Esther Álvarez con su carrito de la compra. / Mara Villamuza
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La carne y la fruta, al alza
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Donde menos dudas encuentran clientes y vendedores es en la fruta y en la carne, dos capítulos de la cesta que en Avilés se perciben ya claramente al alza. En los puestos de la plaza, la subida se nota tanto en los productos de consumo diario como en aquellos que antes se compraban casi sin mirar el precio. La compra se mantiene, pero cambia el gesto. Se escoge más, se pregunta más y, en muchos casos, se ajustan las cantidades para que el gasto final no se dispare.
[–>[–>[–>«Antes venía con una idea bastante fija de lo que iba a llevar y ahora voy mirando sobre la marcha, porque hay semanas en las que la fruta se nota muchísimo», señaló Domingo González, cliente habitual del mercado, que aseguró que el encarecimiento no se percibe en un solo producto, sino en el conjunto de la compra. «Igual no te parece tanto cuando sube una pieza concreta, pero cuando sumas carne, fruta, huevos y algo de verdura, la diferencia aparece al pagar», añadió.
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Los placeros coinciden en que el consumidor sigue apostando por el producto fresco, aunque con más cautela. En la fruta, explican, pesan los costes de producción, el transporte y la evolución de cada campaña, con diferencias importantes según el origen y la temporada. En la carne, la subida se vincula tanto al coste de alimentación del ganado como al encarecimiento acumulado de la cadena, desde las explotaciones hasta el mostrador.
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[–> [–>[–>[–>La sensación, al final, es que la plaza sigue funcionando como termómetro de la economía doméstica. Los clientes no han dejado de comprar producto fresco, pero lo hacen más pendientes del precio y más atentos a las ofertas del día. «Aquí se nota antes que en ningún sitio cómo está la calle. La gente sigue viniendo, pero mira más, compara más y ajusta más la compra. No es que haya dejado de consumir, es que cada euro cuenta mucho más que antes», resumió Carlos Pérez, otro de los habituales del mercado avilesino.
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