Nuestro mayor miedo es que la gente olvide lo que pasó
Han pasado 31 años desde que las hermanas Paola y Alba Nieto perdieron a su padre, el inspector jefe Enrique Nieto Villeya, a manos del terrorista de ETA Valentín Lasarte, pero la herida sigue ahí. «Yo tengo mucho rencor dentro. Mi hermana, sin embargo, no. Pero yo no perdono, ni olvido, ni nada. Estos señores hace muchísimos años que están en libertad. Empezó una injusticia total. Una persona que mató a cinco personas», aseguró este martes Alba Nieto, durante el homenaje a las víctimas del terrorismo celebrado en la Comisaría de la Policía Nacional, que contó con la presencia de un selecto grupo de autoridades y algunos familiares de asesinados. Las hermanas Nieto acudieron con su madre Isabel al acto.
[–>[–>[–>El mayor temor de estas hermanas es que se olvide a su padre y a las otras víctimas del terorismo. «Las nuevas generaciones tienen que saber lo que pasó, que no es lo que está escrito en los libros o lo que les contaron, es lo que pasó de verdad. Y nosotros somos el ejemplo de que pasó de verdad. Eso nunca más puede volver a pasar», dijo por su parte Paola Nieto.
[–> [–>[–>«Está pasando página, pero no se puede pasar página como si no hubiese pasado nada. Los terroristas ya no son terroristas, ahora son políticos. Eso no es pasar página, no se puede hacer eso», añadió Paola Nieto, quien confiesa que no vivió aquello con rencor, sino con miedo. Un miedo que regresó cuando concedieron, en 2015, el tercer grado a Valentín Lasarte, gracias a su buen comportamiento en la cárcel de Asturias. «¿Y si esa persona que no está bien de la cabeza nos vuelve a atacar? Ya sé que tenía orden de alejamiento, pero estaba paseándose por la calle, y mis hijos en el parque jugando, cerca de donde podía estar él», dijo Paola Nieto.
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Las hermanas no contemplan que Lasarte les pueda pedir perdón. «Yo no necesito su perdón. Ni perdono ni olvido. Lo tengo muy claro», asegura Alba. «Yo tampoco necesito su perdón. Si su perdón me devolviera a papá, pues bueno, vale. Pero lo que está hecho ya no tiene cura. Eso ya no hay forma de remediarlo», añlade Paola. «Lo que hay que hacer es que las nuevas generaciones y la gente no olviden, para que se sepa que existen personas así y que existió una época así y que no se puede olvidar».
[–>[–>[–>Las fuerzas de seguridad no olvidan desde luego. Durante su alocución, el Jefe Superior de Policía, Jorge Ignacio Moreno Amatriaín, advirtió de que «algunos han dejado las armas, pero muchos mantienen el relato. Hemos de ser muy conscientes y defender la realidad, contar lo que pasó y lo que sigue pasando. No olvidar los incontables atentados que sufrió el pueblo español. En esa lucha por la libertad, los cuerpos de seguridad del Estado y el Centro Nacional de Inteligencia son los que, fundamentalmente, con su trabajo constante, sacrificado y eficiente, acabaron con la actividad delictiva de las organizaciones terroristas. No podemos perder esta memoria histórica, porque se facilitará, si se produce esta pérdida, la reescritura distorsionada».
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«Destruyeron vidas, familias. Hay miles de historias de sufrimiento que los afectados no pueden olvidar», dijo Moreno. En concreto fueron 188 los agentes nacionales asesinados entre 1968 y 2015. El Jefe Superior repasó la lista del terror en Asturias. El 9 de julio de 1979, ETA asaltó el Banco Herrero en Oviedo. El 21 de julio de 1997, lanzó tres granadas contra el cuartel de Buenavista, «que cayeron en vía pública y podrían haber causado una masacre». El Grapo, el 12 de agosto de 1988, «realizó una extorsión en Gijón y cuatro días más tarde, el 16 de agosto, a punto estuvo de acabar con la vida del policía Exticio Blanco Merin, destinado en Siero y que a resultas del atentado tuvo que dejar la policía». Grapo perpetró un ataque terrorista el 28 de diciembre de 1989 en la Delegación de Hacienda de Gijón, donde resultaron muertos dos guardias civiles, Isaac Rodrigo Ranilla y José María Sánchez Melero, cuya viuda, María Ángeles, estuvo presente en el acto.
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[–>Hubo también asturianos asesinados. Uno el ya citado Enrique Nieto, tiroteado el 8 de junio de 1995 en San Sebastián, que falleció el 19 de octubre de ese mismo año. Moreno también recordó al gijonés Juan Seronero, asesinado el 14 de septiembre de 1982 en Rentería, y a Isidro Gabino San Martín Hernández, fallecido en el ataque taliban a la embajada española en Kabul, el 11 de diciembre de 2015. «Fueron ellos y sus familias, entregando su vida, su dolor, su sufrimiento, los que abrieron la senda para construir una policía y una sociedad más fuerte y capaz», sentenció el Jefe Superior.
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Por otro lado, el Jefe Superior situó los grandes retos de la lucha antiterrorista en las ciberamenazas, la guerra híbrida y las campañas de desinformación e injerencia, y planteó la necesidad de hablar de estos asuntos en los centros escolares, porque «los jóvenes no tienen conciencia de este peligro». Respecto del riesgo de terrorismo yihadista, indicó que «Asturias no tiene un historial de terrorismo yihadista, salvo unas pocas operaciones, pero tenemos que estar pendientes«, de ahí la importancia de las unidades de información, para que cuando se detecte algún caso se pueda abortar, la gran mayoría de operaciones contra el yihadismo son preventivas».
[–>[–>[–>El terrorismo yihadista, añadió, «es el único riesgo que tenemos, que no quiere decir que sea la única amenaza, pero sí el único riesgo. Es bastante fácil coger una furgoneta y atropellar o hacer artefactos explosivos con materiales bastante sencillos, hay que tenerlo en cuenta». Y en cuanto a los disturbios racistas desatados en Irlanda del Norte, el Jefe Superior opinó que «en Asturias, por la población que tenemos, la sociedad que tenemos, los tipos de colectivos, yo creo que son absolutamente improbables».
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Al acto no pudo acudir la Delegada del Gobierno, Adriana Lastra, pero acudió el recién nombrado secretario general de la Delegación, Juan José Fernández Bermúdez, quien aseguró que «esta conmemoración cumple con el deber de memoria, justicia y reparación para las víctimas del terrorismo», un crimen que «infunde el miedo y daña la sociedad». Y añadió: «En nombre del Gobierno, renuevo el compromiso de reparación de las víctimas, y apelo a la responsabilidad de no olvidar».
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