Antón Costas, un economista humanista
Gallego de Vigo, Antón Costas compartió desde una temprana edad los trabajos mecánicos con el estudio. Ingeniero técnico industrial por la Escuela de Ingeniería Técnica de Vigo se trasladó a principios de los 70 del siglo pasado a Barcelona donde se licenció y posteriormente se doctoró bajo la dirección de dos relevantes economistas: Fabián Estapé y Ernst Lluch. Su tesis doctoral sobre “el pensamiento económico liberal español del Siglo XIX y la política económica del Sexenio Liberal (1868-1874)», creo que ha sido un punto de partida que ha orientado decisivamente su actividad académica y profesional hasta convertirse en uno de los economistas españoles contemporáneos más prestigiosos. Costas ofrece este viernes en la Casa de Cultura de Sama, a las 19.30 horas, una charla sobre «La realidad migratoria en España».
[–>[–>[–>Catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona (2005-2019), ha simultaneado su trabajo académico con una amplia panoplia de funciones institucionales públicas y privadas, desde la presidencia del Círculo de Economía de Barcelona a la presencia como consejero o asesor en empresas tan diversas como el Grupo Bodegas Terras Gauda, Hotusa o Roca Junyent Abogados S.A. Una actividad tan variada e intensa solo puede ser posible si se es un “trapero del tiempo” que aprovecha cada momento para el estudio y el trabajo.
[–> [–>[–>En todas sus vertientes como académico, divulgador, consejero, asesor o responsable institucional su talante personal, su compromiso moral y ético y su honradez intelectual pero también su enorme curiosidad para observar la evolución y transformación del objeto de estudio, sustentado en una sólida formación económica pero también humanística, se ponen al servicio de una mejor comprensión y de la mejoría de nuestra realidad económica y social. En sus escritos la conocida etiqueta de Thomas Carlyle cuando definió a la economía como una “ciencia lúgubre” en 1849, se transforma en un instrumento de conocimiento y de análisis para mejorar la sociedad «a través del papel que juegan las ideas, los intereses y las instituciones en los procesos de formación de las políticas públicas y las reformas económicas”.
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Economista “neoclásico”, como se define y, como supongo, interesado en la cuantificación y en una metodología que quizá arranque con la “síntesis marshalliana». Defensor del papel del mercado y del valor social de la competencia pero no de sus excesos o derivas monopolísticas y del incremento de la desigualdad, apuesta por la racionalidad del comportamiento de los agentes económicos pero sin monopolios excluyentes. Su curiosidad intelectual trasciende a la estricta formación económica. Para ser un buen economista se precisa del amparo de otras disciplinas. La necesidad del enfoque historiográfico, la formación matemática y la colaboración de otras ciencias sociales resultan trascendentes para desentrañar la complejidad de la realidad económica y social.
[–>[–>[–>Acompañarse de autores como Bertrand Russel, George Steiner e Isaíah Berlin y más cercanos al pensamiento y disciplina económica de Albert. O. Hirsman, y Dani Rodrik, cuya lectura comparto, reflejan el amplio espectro de la formación de Antón Costas. En un mundo en el que “ se ha roto el puente que existía entre crecimiento económico y progreso social” y en el que se manifiestan aspectos del “carácter maniaco-depresivo del capitalismo” y la “jibarización de la clase media”, el papel de los nuevos economistas, según Antón Costas, debe “buscar el consenso social para el diseño de las políticas y abordar el análisis de la desigualdad y la evolución del capitalismo y la necesidad de construir un nuevo contrato social que se base en buenos empleos y en buenas empresas” A esta tarea se dedica diariamente, en cuerpo y alma Antón Costas desde su actual puesto de Presidente del Consejo Económico y Social de España(CES). Un economista necesario y un faro que ilumina el camino a la profesión.
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