Colombia vota su segunda vuelta más polarizada
Colombia llega exhausta a esta segunda vuelta. Después la campaña más polarizada en 35 añosEl país se prepara para elegir este domingo entre dos proyectos que se han presentado mutuamente como una amenaza existencial: el abogado derechista, Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria, y el senador izquierdista, Iván Cepeda, del Pacto Histórico, el partido del presidente Gustavo Petro. Las urnas, salvo honrosas excepciones citadas por el propio Gobierno, repiten el mismo guion que ya se vio en las urnas el pasado 31 de mayo en la primera vuelta.
La medición final de Guarumo y Ecoanalítico da a De la Espriella un 52,6% frente al 45% de Cepedacifras cercanas a las de Atlas Intel, la casa que más se acercó entonces al resultado real, cuando el abogado superó a su rival por más de 700.000 votos. El voto en blanco, que alcanzó el 16,4%, se desplomó al 2,4%, siendo la prueba más clara de que en Colombia, esta vez, casi nadie quedó indeciso.. Petro, sin embargo, ha insistido en que existe un «empate técnico». basado en una encuesta minoritaria de un grupo de expertos cercano a la izquierda regional. El presidente continúa haciendo campaña abiertamente a pesar de las restricciones legales que le aplican como jefe de Estado, y continúa sin reconocer oficialmente los resultados de la primera vuelta, una posición inédita en la historia reciente del país que ha encendido las alarmas de organismos de control y misiones de observación internacional, todos los cuales han descartado fraude y elogiado la transparencia del sistema electoral colombiano.
La recta final se ha vivido, sobre todo, al final de Acusaciones que ninguna de las dos campañas ha logrado probar ante un juez. De la Espriella confeccionó una lista de congresistas, exfuncionarios y empresarios afines al petrismo, a quienes acusó de comprar votos en los departamentos del Caribe, Antioquia y Cundinamarca, sin una denuncia penal que sustente. Cepeda respondió que procesará esas acusaciones y le devolvió el golpe recordándole la carta de 11 congresistas demócratas estadounidenses que pidieron a Washington que no interviniera en las elecciones e investigara el historial financiero del abogado. Hubo, además, una campaña de desinformación sobre la salud de Cepedaquien tuvo que salir a desmentir públicamente un video viral que lo mostraba padeciendo un cáncer en fase terminal y con metástasis. El candidato mostró un certificado médico que confirma que se encuentra en seguimiento oncológico desde 2022, sin recaídas, y calificó el episodio de «propaganda sucia». También hubo demandas judiciales por algo tan simbólico como una camiseta de fútbol. De la Espriella enfrentó una tutela que buscaba impedirle utilizar la selección colombiana, y terminó ganando esa pelea que, paradójicamente, reforzó su narrativa de ser perseguido políticamente.
De la Espriella llega a la jornada electoral con una ventaja que construyó sin mayores sorpresas: mantuvo el mismo discurso patriótico, «antisistema» y mano dura que lo llevó a ganar la primera vuelta, y en el camino sumó buena parte de los votos de Paloma Valencia y Santiago Uribe. Cepeda tuvo que hacer todo lo contrario y rehacer su campaña casi desde cero, moderar su tono, salir a buscar apoyos en el centro político y retirar de su programa de gobierno la propuesta de una Asamblea Constituyente, aunque en las últimas entrevistas no ha querido cerrar del todo la puerta a esa posibilidad si algún día hay un «acuerdo nacional». El izquierdista también logró mostrarse capaz de llegar a acuerdos con sectores moderados, siendo el apoyo más importante el de la exalcaldesa de Bogotá Claudia López. Es, junto con un giro hacia la seguridad y un lenguaje económico más conciliador con el sector privado, la principal apuesta del candidato para intentar remontar en una capital donde, en la primera vuelta, perdió terreno en los barrios de clase media que en 2022 habían votado por Petro.
Detrás de las encuestas hay un país que teme que la jornada acabe mal. El Gobierno ha identificado 49 puntos críticos y 38 municipios, entre ellos Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, en riesgo de disturbios violentos tras la confirmación de los resultados, y desplegará más de 120.000 agentes de policía en todo el territorio. En Caquetá, líderes comunitarios y el propio gobernador han denunciado que grupos armados están presionando el voto en comunidades rurales. Además, la sombra del asesinato del senador Miguel Uribe Turbay aún está fresca en el país. Por otro lado, el uso de las redes sociales y la inteligencia artificial para promover la desinformación, coinciden autoridades y académicos, no tiene precedentes en el país.
El escrutinio se podrá seguir en tiempo real. Quien gane pasará de la euforia a la realidad de tener que lidiar con Un Congreso fragmentado y una economía con déficit fiscal. se disparó y la inversión privada en mínimos históricos. Ni la promesa de De la Espriella de gobernar por decreto ni el compromiso de Cepeda con la movilización social como palanca para las reformas garantizan por sí solos el éxito. A partir de agosto se esperan cuatro años en los que las instituciones colombianas tendrán que demostrar cuánto resisten a un presidente que podría tratar los límites constitucionales de su mandato como obstáculos y no como reglas. Y sí, se aplica a ambos.
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