un encuentro en un mitin en Gijón, tráfico de influencias y la vista gorda a sus ausencias en el trabajo
La histórica sentencia del Tribunal Supremo contra el exministro José Luis Ábalos y su asesor Koldo García incluye su condena por un delito de tráfico de influencias por la contratación de la gijonesa Claudia Montes, conocida como «Miss Asturias», en Logiral, sociedad mercantil estatal del grupo Renfe. Por este episodio, la Sala impone al exministro un año y seis meses de prisión, una multa de 500 euros y ocho años de inhabilitación para empleo o cargo público que implique selección de personal y para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo. A su asesor le castiga con un año y tres meses de prisión, multa de 200 euros y siete años de inhabilitación en los mismos ámbitos.
[–>[–>[–>El relato que hace la sentencia sitúa claramente el origen del caso en Asturias. Ábalos conoció a Claudia Montes en un mitin del PSOE celebrado en Gijón en mayo de 2019. A partir de ese encuentro, según el Supremo, se inició entre ambos una relación personal que llevó a Montes a contactar con el entonces ministro “de forma casi diaria”, mediante conversaciones telefónicas y mensajes. Ella le trasladó su situación de desempleo y Ábalos comenzó a remitirle enlaces de empresas estatales relacionadas con el ámbito de su ministerio.
[–> [–>[–>El paso definitivo
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El paso definitivo llegó el 8 de octubre de 2019. Ese día, Ábalos escribió un mensaje a Koldo García sugiriéndole la contratación de Claudia Montes “en Renfe, ADIF o alguna de sus subcontratas”. La respuesta de su asesor fue inmediata: “Sí. Lo arreglo”. Koldo contactó después con Montes, que le envió su currículum y también unas fotos “con el fin de respaldar su contratación”. Días más tarde, el 16 de octubre, el asesor remitió ese currículo al entonces presidente de Renfe, Isaías Táboas.
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La contratación se formalizó el 16 de diciembre de 2019 en Logirail, empresa proveedora de servicios logísticos de Renfe Mercancías. La relación laboral se prolongó hasta el 17 de febrero de 2022 y Montes percibía un salario líquido mensual de 1.384,99 euros. Fue destinada inicialmente a unas dependencias en Oviedo, pero el puesto no cumplió sus expectativas. La sentencia recoge que prefería estar situada en las oficinas de Renfe, en otra planta del edificio, y que mostró su descontento por lo que consideraba un mobiliario de oficina poco digno. A raíz de ese desacuerdo, dejó de acudir al trabajo.
[–>[–>[–>Ausencias en el trabajo
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El absentismo activó la reacción de sus superiores en Asturias. Enrique Martínez, gerente en Oviedo y primer jefe de Claudia Montes en Logirail, declaró que tras presentarse el primer día y mostrar su disconformidad con las condiciones de la oficina, dejó de ir a trabajar. La empresa decidió abrirle expediente por una ausencia injustificada de más de ocho días, con posibilidad de despido. Entonces, según la sentencia, Montes comunicó a su jefe que “Koldo le ha dicho que no es necesario que vaya a trabajar”. En el juicio, «Miss Asturias» alegó que en realidad estaba en la biblioteca leyendo libros sobre trenes.
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Martínez pidió que esa exoneración se le diera por escrito. Después, Koldo García se puso en contacto con él en términos que el gerente interpretó como amenazantes. El asesor de Ábalos le anunció que “se estaba tratando mal a esta señora e iban a rodar cabezas”.
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[–>Expediente paralizado
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El expediente disciplinario no prosperó. El Supremo afirma que Claudia Montes “se valió del hilo permanente de relación que mantenía con José Luis Ábalos y Koldo García”, al que consideraba su jefe, y que ambos lograron paralizar el procedimiento. Las gestiones desplegadas en su favor hicieron que el recién nombrado consejero y director gerente de Logirail, Óscar Gómez Barbero, contactara con ella en enero de 2020 y le ofreciera una mejora contractual que le permitió pasar “desde el último escalón” de la entidad pública a la condición de supervisora.
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La sentencia recoge también otro dato con derivada asturiana: cuando el expediente disciplinario iba a formalizar sus primeras resoluciones, José Ángel Méndez, gerente de Logirail en Asturias, fue cesado de su puesto directivo “sin que nadie le explicara las razones de su cese”.
[–>[–>[–>La Sala es especialmente crítica con las explicaciones ofrecidas por Óscar Gómez Barbero, que negó conocer cualquier vínculo personal o afectivo de Claudia Montes con Ábalos o Koldo. El Supremo afirma que no puede dar credibilidad a un testimonio que presenta como normal que la máxima jerarquía de una sociedad pública contacte con una empleada del escalón más bajo del organigrama, que no acudía a su puesto y a la que ya se le habían anunciado consecuencias disciplinarias por absentismo, para ofrecerle una mejora de contrato.
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La resolución concluye que la contratación de Claudia Montes “solo puede explicarse” por la relación personal que mantenía con el ministro del que dependía la empresa en la que fue colocada. Esa relación, añade el tribunal, permitió activar las influencias necesarias para eludir los principios de concurrencia en una sociedad pública estatal y, después, neutralizar cualquier responsabilidad disciplinaria por “la grave falta que representaba cobrar una retribución pese a no acudir a trabajar”.
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