Los refuerzos policiales y el control vecinal frenan la oleada de robos en viviendas en Gijón pero se teme el repunte del verano
Pese al incremento de la criminalidad en Gijón en el último año, la reunión de la Junta Local de Seguridad celebrada este lunes, la primera que se convoca en lo que va de mandato, se saldó con la conclusión de que la ciudad ha logrado paliar la última oleada de robos a viviendas y de que la preocupación por las carreras ilegales, aunque aún vigente, está viendo buenos resultados en el operativo especial desplegado por la Guardia Civil en toda Asturias. La reunión municipal, presidida por la alcaldesa Carmen Moriyón y por Adriana Lastra, Delegada del Gobierno, sirvió también para hablar del verano que ahora empieza. Según se les trasladó a los asistentes, los cuerpos de seguridad trabajan con la previsión de que, con la afluencia de visitantes, aumentarán también los actos delictivos, sobre todo por hurtos leves. «Gijón es un referente en coordinación policial», aseguró Nuria Bravo, edil de Seguridad Ciudadana, que defendió «el alto y sólido nivel de seguridad» en la ciudad.
[–>[–>[–>La reunión contó con la presencia de delegados de los tres cuerpos de seguridad que trabajan en la ciudad: la Policía Local, la Policía Nacional y la Guardia Civil. También, en su caso como oyentes, con representantes de los grupos municipales, en concreto, con Carmen Eva Pérez (PSOE), Jesús Martínez Salvador (Foro), Rodrigo Pintueles (PP), Sara Álvarez Rouco (Vox), Javier Suárez Llana (Izquierda Unida) y Olaya Suárez (Podemos). Estaban también Olmo Ron (responsable regional de Cooperación Local y Seguridad) y Juan José Fernández Bermúdez, secretario general de Delegación del Gobierno.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Parecía que el dato de partida de la reunión era más bien negativo: las últimas estadísticas apuntan a una mayor tasa de criminalidad en la ciudad. El balance de 2025 en Gijón se cerró con 10.612 infracciones penales –es el primero que se salda con un dato de cinco cifras, al menos, desde que existe registros en el Ministerio de Interior– y en el primer cuatrimestre de este año se reflejaba un auge del 9,7 por ciento en criminalidad respecto al mismo periodo del año anterior. El auge de robos en viviendas y sustracciones en vehículos justificaban en ambos casos gran parte del repunte.
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Cada cuerpo de seguridad expuso ayer un resumen del trabajo realizado en estos últimos años en la ciudad y los tres pidieron interpretar correctamente esta subida: la tasa de criminalidad ha subido en el último año, sí, pero respecto a la media nacional Gijón sigue estando entre las ciudades más seguras del país. Explicaron, también, que las estadísticas empeoraron en buena medida por cuestiones que ya se están atajando –como los robos en domicilios– y que, si bien suben los delitos contra la propiedad, en la ciudad se está registrando un descenso de actos delictivos contra personas, entre ellos los que atentan contra la libertad sexual. Expusieron también los agentes que, cuando se analiza en detalle la criminalidad de Gijón, una gran cantidad de los casos registrados responden a delitos leves. Y señalaron que ante esta tipología delictiva menos grave, especialmente cuando se trata de hurtos menores, las tareas de prevención son siempre menos efectivas.
[–>[–>[–>Durante la Junta Local de Seguridad se abordaron dos problemas de seguridad ciudadana que coparon hasta hace pocas semanas la atención mediática y la preocupación vecinal: los robos en domicilios, especialmente en la zona rural, y las carreras ilegales que por temporadas asolan también el entorno de las parroquias y recintos como la Zalia. En ambos casos, los agentes defendieron que, actualmente, la situación parece estar más bien controlada. Admitieron un «pico» de robos recientes, sobre todo entre febrero y marzo, por robos en viviendas particulares. Detallaron que por las mismas fechas se registró un aumento por robos con violencia en general y por sustracciones en vehículos.
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Con la llegada de la primavera, sin embargo, el volumen de denuncias por este tipo de conflictos ha ido a menos, se entiende, motivado en parte por el aumento de horas de luz al día a partir de la primavera, pero también por el dispositivo de vigilancia creado en coordinación entre los tres cuerpos. En este sentido, señalaron la importancia de la colaboración vecinal, canalizada a través de las asociaciones, para poder recibir avisos tempranos de, por ejemplo, vehículos desconocidos que merodean los caminos de una parroquia.
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[–>Las carreras ilegales
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Respecto a las carreras ilegales, señalaron los agentes que existe un protocolo de actuación también coordinado entre cuerpos, ya que la zona rural corresponde por competencias a la Guardia Civil, y que este último cuerpo es el principal responsable de un dispositivo de vigilancia reforzado hace meses en toda la región. El número de controles se ha multiplicado y se confía en que este tipo de conductas temerarias al volante puedan ir a la baja.
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Sí se aclaró, no obstante, que la prevención total es más bien imposible, porque los participantes en este tipo de quedadas saben que están siendo vigilados y se organizan por grupos de mensajería y redes sociales, canales por donde pueden cambiar casi sobre la marcha la hora y lugar del encuentro si sienten que pueden ser sorprendidos. Buen ejemplo es el último «susto» que se vivió a consecuencia de estas carreras en la ciudad: un autobús volcó en el Infanzón en abril por esquivar a dos vehículos que circulaban a gran velocidad ocupando ambos carriles. Ese día, explicaron los agentes, la Policía Local estaba realizando un control en una carretera cercana.
[–>[–>[–>En la Junta Local de Seguridad, por lo demás, se abordó, sin entrar en detalles, sobre las tareas ya en marcha para que los cuerpos de seguridad se coordinen ante la llegada del verano. Los agentes señalaron que a partir de ahora y hasta septiembre, en temporada alta, la previsión es que la actividad delictiva vuelva aumentar, como siempre ocurre en el marco de grandes eventos y reuniones de multitudes. Se debatió también –en este caso a preguntas de la portavoz socialista– las molestias vecinales que causan algunos afters de la ciudad, y aquí los agentes trasladaron que existe un problema normativo para poder actuar de raíz, ya que muchos locales tienen licencia de bar y, por ello, pueden abrir a partir de las seis de la mañana sin vulnerar la ley siempre y cuando no pongan música amplificada. La única vía de mejora, por lo tanto, es vigilar cada local conflictivo para velar que no se incumplan los niveles de ruido.
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