Las negociaciones con Irán tensionan la alianza entre Estados Unidos e Israel
Israel no tiene asiento en la mesa de negociación donde Irán y Estados Unidos tratan de sellar un acuerdo de paz definitivo. Sin embargo, cualquier entendimiento entre ambos países tendrá consecuencias directas para Tel Aviv y limitará, de facto, su margen de actuación el Líbano. La operación conjunta que dio pie a la guerra parecía ser el punto álgido de las relaciones entre ambos países. Pero, desde entonces, Trump ha criticado en repetidas ocasiones la postura del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hasta el punto de cuestionar públicamente su juicio. La brecha que se ha abierto tras el conflicto es, más allá de las diferencias entre dirigentes, un reflejo de los movimientos internos de la política y la opinión pública estadounidense.
[–>[–>[–>«Históricamente, Estados Unidos e Israel se han enorgullecido de tener una relación especial, que no puede romperse«, explica a EL PERIÓDICO Gabriel Garroum, profesor de Relaciones Internacionales en la Universitat Pompeu Fabra y miembro del consejo académico del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC). La sintonía entre Washington y Tel Aviv ha sido evidente en momentos que van desde el reconocimiento del Estado de Israel, hasta en las distintas intervenciones estadounidenses en Oriente Medio e incluso en declaraciones de Obama en 2010 en las que calificaba de «irrompible» la relación con el estado hebreo. «Ahora, probablemente uno diría que ese apoyo total — sin fisuras, y sin ningún tipo de reticencia— por primera vez está empezando a pasarle factura a Estados Unidos«, añade.
[–> [–>[–>El conflicto en Irán y las negociaciones posteriores han dejado al descubierto un problema de fondo: las diferencias entre los intereses estratégicos de Washington y Tel Aviv. En ese sentido, Trump, con la vista puesta en poner fin a la guerra y a sus consecuencias, ha reprochado que Israel continúe su ofensiva en el Líbano, un conflicto que Tel Aviv considera existencial. «El argumento es que no puede ser que Israel dicte las condiciones de la paz cuando los intereses estadounidenses están en juego. Y que ahora es el momento de que Washington imponga su visión por encima de Tel Aviv», apunta Garroum.
[–>[–>[–>
Vuelta al ‘America First’
[–>[–>[–>
Un movimiento con el que Trump subraya esta voluntad por poner los intereses estadounidenses por delante es el de enviar al vicepresidente estadounidense, JD Vance, firme defensor de acabar con las guerras interminables y el ‘America First’ (América Primero), como líder de las negociaciones. «El sector más nacionalista estadounidense dice: estas guerras nos están causando muchos problemas domésticos, económicos, en la bolsa, en la energía, en los precios de las cosas. No estamos dispuestos a librar una guerra sin un horizonte, ni tampoco sin una idea de cuáles son nuestros intereses”, señala el académico.
[–>[–>[–>El primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, posa con el presidente estadounidense, Donald Trump, el 13 de octubre durante la visita de este último a Israel. / EVAN VUCCI / AP
[–>[–>[–>
En esa línea, el aviso que el vicepresidente estadounidense dirigió a Israel dejó patente el cambio de marchas en la relación entre ambos países. «Si yo formara parte del gabinete del Gobierno israelí, no atacaría al único aliado poderoso que me queda en todo el mundo«, afirmó Vance al defender el memorando firmado con Irán.
[–>[–>[–>
Por su parte, Trump ha expresado en repetidas ocasiones su descontento con las acciones de Netanyahu y ha llegado a afirmar que el primer ministro israelí no tendría más opción que aceptar cualquier acuerdo que Washington alcance con la República Islámica. «Yo tomo todas las decisiones«, aseguró en una entrevista telefónica con el Financial Times.
[–>[–>
[–>Los equilibrios de Israel
[–>[–>[–>
Por el momento, el primer ministro israelí se ha distanciado del acuerdo, aunque ha evitado criticarlo. «Muchas veces estamos de acuerdo, otras no. Eso ocurre incluso en las mejores familias«, reconoció Netanyahu en una rueda de prensa posterior a la firma de la entente. No obstante, este martes propuso que el país tuviera «independencia armamentística», coincidiendo con los miles de millones en ayuda militar estadounidense que están programados para expirar en 2028. «Agradezco profundamente el apoyo que hemos recibido, y que también he asegurado a lo largo de los años, de nuestros amigos estadounidenses», agregó Netanyahu ante reservistas del ejército.
[–>[–>[–>
Otras facciones del Ejecutivo israelí, han mostrado mayor oposición al acuerdo. El ministro de defensa, Israel Katz, aseguró que las fuerzas armadas no se retirarán del sur del Líbano «incluso si existe una exigencia estadounidense para hacerlo».
[–>[–>[–>La huella en el electorado
[–>[–>[–>
La tensión en las relaciones se enmarca, además, en un contexto en el que las opiniones negativas sobre Israel y Netanyahu siguen aumentando entre los estadounidenses, especialmente entre los más jóvenes, algo que ya condiciona la política interna en Estados Unidos, en particular dentro del Partido Demócrata. Según las encuestas, la mayoría de los menores de 50 años, votantes de ambos partidos, muestra ya una visión negativa tanto de Israel como de su primer ministro.
[–>[–>[–>
«Por primera vez, la población estadounidense observa con mucho recelo al Estado de Israel y su política actual. Que esto se traduzca o no en unas élites políticas diferentes es otra cuestión», explica Garroum. En cualquier caso, aunque el rechazo y esta división se pueda reducir al contexto la paz con Irán, «en el momento en que una relación de confianza se rompe, las circunstancias pueden cambiar después, pero esa confianza es mucho más difícil de reconstruir«, concluye.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí