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rebelión contra Bielsa de parte del vestuario, incluido Valverde, en una tensa reunión

rebelión contra Bielsa de parte del vestuario, incluido Valverde, en una tensa reunión
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  • Publishedjunio 26, 2026



Uruguay afronta su duelo contra España adentro Mundo con más que el ranking en juego: la Celeste llegó a una suerte de final con un vestuario agitado y marcelo bielsa en el centro del huracán.

Los vínculos contra arabia saudita (1-1) y Cabo Verde (2-2) dejó contra las cuerdas al equipo y sirvió de detonante de un conflicto que se venía gestando desde hacía meses entre el técnico y varios de sus representantes.

En las últimas horas, según medios uruguayos, cuatro nombres importantes –Sergio Rochet, Manuel Ugarte, Rodrigo Bentancur Y Fede Valverde– Pidieron un cara a cara con Bielsa para expresarle su malestar.

El evento, que duró entre 45 y 50 minutos, se centró principalmente en las exigencias físicas de los entrenamientos de la fase de grupos: los jugadores consideran que las cargas son tan altas que afectan su frescura y aumentan el riesgo de lesiones, justo cuando Uruguay afronta un partido difícil.

El segundo eje del choque fue el acercamiento ante España. Bielsa trabajaba en un plan agresivo, con la idea de enfrentarse al equipo de Luis de la Fuente uno contra uno, pero parte del vestuario habría exigido una actitud más pragmática: esperar, cerrar espacios y salir rápido al contraataque.

Esta discrepancia abre una brecha futbolística entre el técnico, fiel a su propuesta de presión alta y valentía con el balón, y un grupo que, con el agua hasta el cuello, mira más hacia la supervivencia que hacia el dogma.

La entrevista no habría seguido siendo un cortés intercambio de opiniones. Bielsa habría alzado la voz al darse cuenta de que el grupo no sólo se cuestionaba la carga física y el plan de juego, sino también el sentido del ciclo.

Marcelo Bielsa, durante un partido del Mundial de Uruguay.

Marcelo Bielsa, durante un partido del Mundial de Uruguay.

Reuters

En un momento del encuentro, el técnico recordó la polémica en torno a las ausencias de Luis Suárez y Nahitan Nández en la lista mundialista y les responsabilizó de ciertos futbolistas que alimentan, directa o indirectamente, el ruido mediático sobre su continuidad.

Por parte de los jugadores, el mensaje también fue contundente: varios de ellos sugirieron que «esto ya no se puede tolerar», que la tensión acumulada por las decisiones técnicas, el entrenamiento y la comunicación había llegado a un punto de quiebre y que era necesario un cambio de rumbo para evitar que el equipo se saliera de control.

La presencia de Rochet, Ugarte, Bentancur y Valverde -un portero, dos volantes equilibrados y el gran líder del equipo- refuerza la idea de que no se trata de un enfado aislado, sino de un movimiento coordinado del núcleo duro de la Celeste.

Este núcleo puso sobre la mesa ambas cuestiones de método y convivencia: la forma en que se organizan las concentraciones, el margen para la vida grupal, la forma en que Bielsa acude al vestuario y la sensación de que la petición no siempre va acompañada de la cercanía que algunos esperaban del técnico.

La reunión terminó sin ruptura abierta, pero tampoco con una paz firme. Bielsa se mantuvo en su idea de que la urgencia competitiva «va a mejorar» al equipo y que la identidad de juego no se negocia, mientras los futbolistas salieron con la impresión de que habían dicho lo que pensaban, pero de que el margen real para modificar el plan era limitado.

Valverde, en el centro de todo

La figura de Fede Valverde resulta especialmente significativa en este contexto. Capitán de la selección y líder indiscutible en la cancha, ya se había colocado en el centro del debate meses atrás, cuando defendió las críticas que Luis Suárez había lanzado públicamente contra Bielsa sobre el ambiente laboral de la Celeste y sobre la forma en que el técnico se relaciona con el grupo.

Entonces el jugador Real Madrid Aseguró que «lo que dijo Luis es totalmente cierto, nunca mintió, nunca exageró», y explicó que los dirigentes del vestuario tuvieron que hablar con el técnico para «seguir creciendo».

Manuel Ugarte y, detrás, Fede Valverde, con la selección uruguaya.

Manuel Ugarte y, detrás, Fede Valverde, con la selección uruguaya.

Reuters

Estas palabras, que legitimaban el malestar de un histórico como Suárez, fueron el primer aviso de que el mensaje de Bielsa no llegaba al núcleo del equipo.

Esta línea divisoria entre el técnico y dos de las grandes voces del reciente ciclo -primero Suárez, luego Valverde- reaparece ahora a las puertas de un partido que podría marcar el futuro del proyecto.

Desde Asociación Uruguaya de FútbolI Incluso se admitió que el año pasado hubo «una auténtica crisis» entre el cuerpo técnico y el vestuario, que intentamos reconducir a través de reuniones internas.

De todas formas, el ruido es ensordecedor: Bielsa llega designado, parte del grupo se siente incómodo con la metodología y el capitán es parte de la medular que pidió cambios.

Es en este contexto que se disputará el España-Uruguay, un partido que se disputa tanto en el campo como bajo la autoridad del técnico y en la unidad de un vestuario que hoy parece, al menos, profundamente discutido.



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