Cuantos más ataques a la independencia judicial, más vocación y más ganas; hay que realzar la figura del juez y su función
Dos juezas en prácticas de la 75 promoción de la Escuela Judicial prestarán servicios de sustitución o refuerzo en el tribunal de instancia de Avilés. Se trata de la oscense María Gallego Pelegay y la valenciana Natalia Suárez Mostaza, quienes juraron este viernes el cargo en el salón de plenos del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA). Empezarán el 1 de julio, hasta febrero, momento en que tendrá lugar la entrega de despachos en Barcelona por parte de el Rey Felipe VI. Las juezas, sin ninguna vinculación previa a la judicatura, «como la mayor parte de nuestros compañeros de promoción», se mostraron ilusionadas e inasequibles a los ataques que sufre en estos momentos la Justicia. «Cuantos más ataques a la independencia judicial, más vocación y más ganas; hay que realzar la figura del juez y su función», indicó, por ejemplo, la valenciana Natalia Suárez, amadrinada por la magistrada Susana Fernández de la Parra, titular de la plaza número 12 de la Sección Civil del Tribunal de Instancia de Oviedo.
[–>[–>[–>María Gallego Pelegay, de 28 años y apadrinada por el magistrado Miguel Antonio del Palacio de la Cámara, titular de la plaza número 8 de la Sección Civil del Tribunal de Instancia de Oviedo, aseguró que está «con ganas ya de empezara ejercer, de vernos allí pudiendo trabajar, y al mismo tiempo con cierto miedo y cierta responsabilidad. Como muy bien ha dicho el presidente del TSJA, Jesús María Chamorro, nuestra firma tiene peso«.
[–> [–>[–>Un momento del acto. / Fernando Rodríguez.
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También explicó su decisión de optar por Asturias. «Fue un poco por querer salir de mi zona de confort. Tengo un hermano que ha vivido aquí durante un tiempo, yo he venido mucho a Asturias de vacaciones. Después del año en la Escuela Judicial viviendo en Barcelona, con un poco de independencia, la verdad es que, volver a casa, no era la idea más apetecible. Entonces, me dije: bueno, yo me lanzo a ver qué tal».
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El camino hasta llegar a ser juez «es muy duro, muy largo, muy tedioso. Empiezas con ganas y con ilusión, pero por desgracia nada, nadie te asegura llegar hasta aquí. Estoy muy contenta y muy alegre tanto de mi esfuerzo, como de la familia que te apoya siempre».
[–>[–>[–>En cuanto al panorama actual, de ataques al Poder Judicial, indicó que cree que «agotan un poco también a la ciudadanía, absolutamente entendible. Pero creo que en momentos como estos es cuando más los jueces y magistrados debemos poner en valor nuestro trabajo, nuestra independencia y no dejarnos amedrentar ni por presiones políticas ni mediáticas».
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«La rama de instrucción es la que más llama, pero la verdad que, a raíz de las prácticas, el ámbito de la instancia civil no me ha disgustado, así que empezar en un mixto me parece una idea fantástica», indicó.
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En primera fila, Miguel Antonio del Palacio de la Cámara, María Gallego Pelegay, Jesús María Chamorro y Natalia Suárez Mostaza. En la última fila, Joaquín Colubi (presidente del Juzgado de Instancia de Avilés), Antonio Lorenzo (presidente de la Audiencia Provincial), Simonet Quelle Coto (Sección de lo Penal), Susana Fernández de la Parra (Sección Civil), Jorge Punset (Juez Decano de Oviedo) y Jaime Estrada Ruiz. / Fernando Rodríguez
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«La inmensa mayoría de quienes accedemos a la carrera judicial no tiene origen familiar relacionado con la judicatura, sino todo lo contrario. Eso significa e implica que el sistema funciona. No hay una casta, no hay un acceso único y exclusivo a determinadas clases sociales, ni muchísimo menos. Que el camino es duro, porque evidentemente hay un esfuerzo económico y personal, desde luego, pero a los hechos me remito, la gran mayoría venimos de familias absolutamente humildes con cuyo esfuerzo alcanzamos llegar aquí. El proceso debe ser duro, no vamos a ejercer una profesión cualquiera. Siempre hay margen de mejora, pero creo que el sistema actual funciona», resaltó.
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Natalia Suarez Mostaza, de 29 años, también eligió Asturias en busca de un espacio propio. Afronta este nuevo periodo «con muchísima ilusión, respeto, desde luego, porque da un poco de vértigo. Hasta ahora estás acogida por tus tutores, vamos pasando por distintas jurisdicciones y siempre tienes el pepito grillo que siempre te dice: cuidado con esto, esto se te olvida. Ahora estás tú sola, sola ante el peligro, pero también hay ganas de ver. Es un poco un reto personal, de ver cómo me voy a manejar, qué dudas voy a tener, también salir al ruedo un poco».
[–>[–>[–>Cree que es bueno empezar tomando contacto con diversas jurisdicciones, «abarcar lo máximo posible». «En un futuro a mí me gustaría la instrucción, me gusta más el penal, pero depende de la disponibilidad de plazas, de lo que salga», dice. La posibilidad de mandar a alguien a la cárcel le infunde «muchísimo respeto. En la Escuela Judicial, tuvimos visitas a la cárcel, haciendo un programa de diálogos socráticos. Íbamos todos los martes a la cárcel a hablar con internas. Yo de ahí me llevé una lección increíble de mucha precaución y ser muy consciente de la responsabilidad de tu cargo».
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Suárez Mostaza es muy consciente de que llega a un sector en agitación y crisis. «Cuantos más ataques a la independencia judicial, más vocación y más ganas, hay que realzar la figura del juez y su función. Se critica mucho la ideología de los jueces. Cada uno puede tener su ideología, ser del partido que quiera, pero al final, tu función la ejerces con la máxima imparcialidad y al margen de cualquier cosa. Tú aplicas e interpretas la ley y ahí no hay margen de nada«, remarca.
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Jesús María Chamorro y Jaime Estrada Ruiz. / Fernando Rodríguez
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El acto de jura estuvo presidido por el presidente del TSJA, Jesús María Chamorro, que dio ánimos a las juezas, invitándolas a aprovechar su estancia en un tribunal de instancia tan activo como el de Avilés. El presidente no quiso desaprovechar la ocasión para expresar su pena por la marcha al jubilarse del Letrado de las Administración de Justicia Jaime Estrada Ruiz, encargado de dar cuenta del acto y dar lectura a los acuerdos del Consejo General del Poder Judicial acordando aprobar la superación de la fase de prácticas judiciales de las juezas y el desarrollo de la fase de refuerzo y sustitución de los puestos en prácticas. Estrada Ruiz, con casi 48 años de dedicación, cuelga la toga al cumplir 72 años.
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