Las mejores rosquillas que he comido nunca
Hay descubrimientos gastronómicos que llegan sin avisar. Sin recomendaciones de influencers, sin listas de mejores restaurantes del año o reservas con meses de antelación. Sólo una parada imprevista en el camino y una gran sorpresa al otro lado de la puerta.
Eso es exactamente lo que le pasó a Alaska y su socio en FangoriaNacho Canut, cuando encontraron Los álamosun bar de carretera situado en la ginetaun pequeño municipio de la provincia de Albacete.
El cantante, uno de los rostros más reconocibles de la cultura popular española y estandarte indestructible del escena madrileñaNo suele quedarse callado cuando algo le excita. Y Los Chopos la emocionaron. La banda lo ha descrito como un «sorpresa» compartiendo sus recomendaciones con el Guía Repsol para la edición de Soletes de verano de 2026.
«A muy buena carta y productos artesanales. Por ejemplo, el mejores donas que alguna vez hemos comido», dicen Alaska y Nacho Canut sin ningún tipo de ambigüedad.
El establecimiento, situado en la salida 55-56 del Autopista de AlicanteEs uno de esos lugares que desafían la lógica del turismo gastronómico moderno. Sin aparente glamour, sin pretensiones, pero con esa cocina honesta y arraigada en el producto local imposible de falsificar.
Los Chopos ha sido durante años un secreto bien guardado para los conductores que transitan por esa carretera, y ahora, con el apoyo de uno de los nombres más importantes del pop español, ese secreto ya no es un secreto.
No es la primera vez que Alaska demuestra tener un sentido especial del olfato para lugares auténticos. Entre sus favoritos en Madrid está Hamburguesa Caseraen la calle Silva, donde se jacta de conocer a los mejores papas fritas de la ciudad.
Alaska y Nacho Canut y el restaurante de carretera que han seleccionado para la Guía Repsol.
También frecuenta el restaurante. Zaraen la calle Barbieri, un local cocina cubana tan vinculado a ella que hasta tiene un plato con su nombre en la carta: «El favorito de Alaska«, una combinación de ropavieja y picadillo criollo con arroz blanco, tal como a ella le gusta pedirlo.
Pero si hay algo que define a Alaska más allá de su música e imagen es una autenticidad a prueba de moda. Y esa misma autenticidad es la que la llevó a detenerse en un bar de carretera en un pueblo manchego y dejando allí a un aficionado incondicional a los roscos artesanos.
En un momento en que el gastronomía española mira constantemente hacia restaurantes estrella y chefs mediáticos, el gesto de Fangoria Tiene cierto reclamo, la buena cocina no entiende de etiquetas ni de códigos postales.
Los álamosEse bar por el que cualquiera podía pasar. 120 kilómetros por horaacaba de recibir el mejor respaldo posible. No un sol de la Guía Michelin, sino la frase más directa y sincera que un cliente puede decir: “Los mejores donuts que hemos comido jamás”. Con Alaska Dicho esto, la parada en La Gineta ya no es opcional.
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