Una primera oportunidad laboral entre embutidos y jamones
Aitor Hermoso, un joven zamorano de 20 años que había estancado en sus estudios y no tenía experiencia laboral, ha encontrado su primera oportunidad en la industria cárnica gracias a la formación con Incorpora, el programa de inserción sociolaboral de la Fundación »la Caixa». … que promueve cada año cerca de 40.000 contrataciones de personas en situación de vulnerabilidad, entre ellas más de 9.000 jóvenes con dificultades para acceder al mercado laboral.
Cuando conoció a Incorpora, Aitor estaba repitiendo 2º de bachillerato y no tenía claro su futuro: «No tenía ninguna experiencia, no sabía muy bien qué camino tomar». Se inició un itinerario personalizado de inserción sociolaboral en el Centro Joven Menesiano Zamora, entidad de la red Incorpora. Con el apoyo de María Ortiz, técnica del programa de la entidad, analizó sus intereses, identificó sus fortalezas y trabajó en las habilidades necesarias para acercarse al mercado laboral.
Se le propuso participar en el curso de Operador Polivalente en la Industria Alimentaria, formación alineada con sus capacidades y con las oportunidades laborales existentes en el sector. “Decidí apuntarme sin saber mucho de este campo, pero con muchas ganas de aprender”, explica Aitor, que afrontó el reto de superar, como destaca María, la principal dificultad de estos casos: “Formación insuficiente y falta de experiencia profesional… Muchas empresas buscan candidatos con experiencia para reducir los tiempos de adaptación y asegurar un rendimiento óptimo desde el principio”. Todo ello afecta negativamente a la autoestima y, en muchos casos, lleva a los jóvenes a cuestionarse la utilidad de la formación al no obtener oportunidades.
Una puerta a la inclusión
El curso se organizó, a través de Incorpora, con la colaboración de siete empresas del sector, entre las que se encontraba Melquíades (fabricación y venta de embutidos). Melquíades Rodríguez, su propietario, asegura que la adaptación de los jóvenes que llegan del programa es muy rápida. «Vienen muy motivados, muy responsables; «Quieren aprovechar la oportunidad y se nota». Y así ocurrió con Aitor, que se adentró en el mundo de la industria cárnica y láctea, conoció cómo funcionaban las fábricas por dentro y apostó por realizar unas prácticas en el sector.
El programa Incorpora impulsa cada año cerca de 40.000 contrataciones de personas en situación de vulnerabilidad
Ortiz también mantuvo un contacto continuo con la empresa durante toda la pasantía, con entrevistas periódicas con el responsable del negocio. «Ofrecemos un apoyo integral a los participantes y empresas que colaboran con Incorpora, actuando como puente entre ambas partes.» La experiencia con Aitor fue muy satisfactoria, tanto es así que, cuando terminó las prácticas, le ofrecieron un trabajo temporal que se ha convertido en fijo, aprendiendo cada día a preparar con uno de sus compañeros diferentes embutidos utilizando una máquina especializada para luego colgarlos en perchas para su proceso de curación.
«Mis compañeros de trabajo me han ayudado mucho desde que llegué», afirma Aitor (pudo aceptar el puesto porque uno de ellos lo lleva todos los días en coche desde Zamora y lo trae de vuelta a casa al mediodía). «Haber participado en Incorpora ha supuesto una puerta abierta a una vida que no imaginaba. No había terminado de estudiar, no tenía ingresos… este trabajo ha cambiado mi vida. Ahora tengo un salario que me permite ayudar un poco en casa y me da la opción de independizarme, entre muchas otras cosas que antes sin ayuda no hubiera podido lograr.
Más de 140.000 niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad reciben cada año el apoyo de los programas de acción social de la Fundación «la Caixa», que destinará 700 millones en 2026 a la transformación social
Melquíades destaca que la experiencia con Aitor ha sido positiva desde el primer día: “Aprendió muy rápido, se responsabilizó de todas sus tareas y destacó desde el principio”. Un nuevo ejemplo de integración social impulsado por la Fundación »la Caixa», cuyo director general adjunto, Marc Simón, señala cómo «la vulnerabilidad es cada vez más compleja y requiere respuestas que van más allá de las ayudas económicas». Se necesita un apoyo integral y sostenido para que los niños, los jóvenes y las familias puedan acceder a oportunidades y construir un futuro mejor. «Sólo así es posible romper con las dinámicas de exclusión que se perpetúan de generación en generación».
La fuerza de las oportunidades
En España, uno de cada tres niños crece en contextos marcados por la pobreza, mientras que uno de cada cuatro jóvenes que quiere trabajar no encuentra empleo. Para contribuir a romper este círculo de desigualdad, la Fundación »la Caixa» promueve programas de apoyo socioeducativo y acceso a empleo para niños y jóvenes vulnerables, como CaixaProinfancia, Incorpora Joven, Becas de Grado, Convocatorias de Proyectos Sociales o las iniciativas Más Infancia y Más Empleo Juvenil. Gracias a esta iniciativa, más de 140.000 niños, adolescentes y jóvenes reciben cada año apoyo a través de estos programas, desarrollados junto a una amplia red de entidades sociales.
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