Coges dinero y crees que tienes dinero, pero no lo tienes porque te lo quitan enseguida
El número de trabajadores autónomos ha aumentado en los últimos años. Según el Ministerio de Trabajo y Economía Social, en enero de 2026 había alrededor de 3.420.000 autónomos inscritos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (Reta) de la Seguridad Social.
[–>[–>[–>Pero lo cierto es que, si bien emprender se ha convertido en una alternativa atractiva para hacer frente a la precariedad laboral, conlleva muchas barreras económicas y administrativas.
[–> [–>[–>Así lo explica Rubén Ariza en ‘Sector Oficios Podcast’. Ariza empezó aprendiendo junto a su tío en un negocio familiar del sector de los seguros de hogar y hoy gestiona su propia empresa de fontanería con varios empleados, aunque asegura que el camino no siempre ha sido fácil.
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Del aprendizaje a la empresa propia
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En sus inicios, Ariza cobraba solo 20 euros a la semana: “Era lo típico, estaba aprendiendo”, explica. No obstante, con el paso del tiempo, fue ganando experiencia y asumiendo responsabilidades cada vez mayores, hasta convertirse en el profesional de referencia en muchas de las intervenciones que realizaba.
[–>[–>[–>Tras varios años trabajando por cuenta ajena, Ariza llegó a cobrar unos 1.200 euros mensuales. Pero entonces pensó que la carga de trabajo y la responsabilidad que asumía no se correspondían con el salario, lo que le empujó a emprender.
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Rechazó una contraoferta de 1.900 euros para seguir siendo trabajador por cuenta ajena, capitalizó la prestación por desempleo y puso en marcha su propia empresa de fontanería.
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[–>El coste de contratar personal
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Actualmente, cuenta con varios empleados y conoce de primera mano las dificultades de gestionar un negocio: “Las hostias que te da la Seguridad Social son que coges dinero y crees que tienes dinero, pero no lo tienes porque te lo quitan enseguida”, afirma, al explicar la realidad que afrontan muchos empresarios.
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Uno de los aspectos que más preocupa a Ariza es el coste laboral asociado a la contratación de trabajadores. Según explica, existe una gran diferencia entre lo que paga la empresa y lo que finalmente percibe el empleado: “Un aprendiz, digamos un ayudante, está cobrando en bruto 1.800 euros. Y de ahí lo que le queda a él […] «No llega ni a los 1.500 euros», apunta.
[–>[–>[–>A su juicio, las cotizaciones y cargas laborales reducen el margen de las empresas y limitan la capacidad para ofrecer mejores salarios. De modo que el sistema actual perjudica tanto al trabajador como al empleador: “Creo que se paga demasiado [a Hacienda] y hay muy poca ayuda para el emprendedor”.
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Momentos difíciles
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Además de ello, Ariza reconoce que el éxito empresarial tiene un coste personal elevado: “Yo mínimo echo 10 horas todos los días” y, en algunas ocasiones, sale de casa a primera hora de la mañana y regresa cuando ya es de noche. Por ello, uno de sus objetivos es reducir tanto su ritmo de trabajo como el de sus empleados, para poder dedicar más tiempo a su familia.
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La trayectoria de Ariza no ha estado exenta de situaciones incómodas. Entre los episodios más complicados recuerda varios retrasos en los cobros que llegaron a poner en peligro la estabilidad financiera de su negocio: “Se fueron acumulando y eran ya 15.000 euros”, explica. En otra ocasión, decidió paralizar varios trabajos para presionar a una empresa que le adeudaba una factura de hasta cinco cifras.
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‘Secuestrado’ en una casa por una avería
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También rememora las anécdotas más tensas de su carrera, cuando una clienta le ‘secuestró’: le encerró en su casa para que reparara una avería que su seguro no cubría. «Me ha pasado dos veces, una de ellas hasta me quitaron el teléfono», confiesa.
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Pese a todo, Ariza no se arrepiente de haber elegido esta forma de ganarse la vida: «Seguiría el mismo camino, pero bajaría un poco el ritmo«.
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