Andando, a caballo, en moto, en Land Rover», y entrando en las casas «por la puerta principal, por la de atrás, por el corral o por la cuadra
El hospital Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea celebró su 40 aniversario con una mirada al pasado, pero también al futuro de la sanidad del suroccidente asturiano. La ponencia central corrió a cargo del doctor Jesús Llorente Pendás, hoy catedrático de la Universidad de Oviedo, jefe del Servicio de Otorrinolaringología del HUCA y referente en cirugía de base de cráneo y oncología de cabeza y cuello, pero también hijo de uno de aquellos médicos rurales que marcaron para siempre la vida de una comarca.
[–>[–>[–>Llorente Pendás quiso alejarse del discurso institucional para ofrecer una intervención personal, atravesada por la memoria familiar, la vocación médica y la evolución de la asistencia sanitaria. Su relato comenzó en el suroccidente, en pueblos como Tebongo, Tuña, Tineo o Rengos, y en la figura de su padre, José Luis Llorente Menéndez, médico rural «de toda la vida», de esos que acudían a cualquier aviso, sin horarios, por carreteras difíciles, con frío, lluvia o nieve.
[–> [–>[–>El médico durante su intervención en una de las jornadas dedicadas al cuarenta aniversario del hospital de Cangas. / Ana M. Serrano
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Recordó que su padre ejerció primero en Ibias y después en Cangas del Narcea, Tebongo y Tineo. Lo hizo, según evocó, «andando, a caballo, en moto, en Land Rover», y entrando en las casas «por la puerta principal, por la de atrás, por el corral o por la cuadra«. Aquella medicina, explicó, era una medicina de proximidad absoluta: el médico conocía los pueblos, las familias, los caminos y también las urgencias silenciosas de una sociedad rural en la que acudir a un hospital era excepcional.
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El ponente reconoció que esa experiencia marcó su vocación desde niño. Aseguró que desde los cuatro o cinco años ya sabía que quería ser médico, aunque en la infancia también fantaseó con ser futbolista, camionero, tratante o director de cine. Su formación transcurrió en la escuela pública: primero en Tuña, después en Soto de la Barca, Cangas del Narcea y Tineo, antes de iniciar Medicina en Oviedo con 16 años y terminar la carrera con 22.
[–>[–>[–>Desde esa biografía, Llorente Pendás trazó también una reflexión sobre el cambio de paradigma sanitario. Comparó la antigua medicina rural, ejercida casi siempre en solitario y con escasos medios, con la medicina actual, basada en equipos, especialización, comisiones clínicas y tecnología avanzada. Defendió la importancia del trabajo colectivo, pero también advirtió del desgaste de quienes siguen estando «en la trinchera», en contacto directo con pacientes y familias, dando malas noticias y asumiendo muchas veces las limitaciones de un sistema que no siempre controlan.
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La clave, la sostenibilidad
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El médico asturiano reivindicó el orgullo por la sanidad pública, aunque subrayó que la palabra clave para el futuro es sostenibilidad. En su opinión, el uso racional de los recursos, el triaje riguroso y la educación sanitaria son esenciales para evitar la saturación del sistema. También alertó contra la credibilidad que a menudo se concede a «gurús» o «influencers» sin preparación científica, frente a una medicina que exige años de estudio, especialización y actualización constante.
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[–>La conferencia tuvo también un tono divulgativo cuando abordó su especialidad, la otorrinolaringología, que definió como la disciplina encargada de la patología médica y quirúrgica de la cabeza y el cuello, salvo cerebro, ojos y dientes. Recordó que los problemas relacionados con esta área pueden suponer hasta un tercio de las consultas de atención primaria, y explicó con detalle la complejidad del oído, la audición, el equilibrio, los acúfenos o la importancia de los implantes cocleares en la infancia.
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Pero el hilo conductor de la intervención fue siempre el mismo: la medicina como servicio, como aprendizaje y como vínculo humano. El doctor Llorente Pendás presentó el Hospital de Cangas del Narcea no solo como una infraestructura sanitaria, sino como una pieza fundamental para la comarca. En un territorio golpeado durante décadas por la pérdida de población, el cierre de minas y la marcha de jóvenes emprendedores, defendió que el hospital ha sido y debe seguir siendo un elemento de cohesión y revitalización.
[–>[–>[–>La jornada dejó así una imagen poderosa: la de un especialista de prestigio internacional regresando simbólicamente a sus raíces para rendir homenaje a la medicina rural que conoció en casa. Entre la consulta de aldea y la cirugía más avanzada, entre el médico que recorría pueblos a cualquier hora y el hospital que cumple cuatro décadas, la ponencia de Jesús Llorente Pendás sirvió para recordar que la tecnología cambia, los sistemas evolucionan y los hospitales crecen, pero la esencia de la medicina sigue estando en la misma idea: cuidar a las personas.
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