veranos suaves entre el mar y la sierra y una basílica del siglo VI
Para un entrenador que ha viajado por medio mundo con la selección y los clubes, la noción de casa adquiere distintos matices.
En el caso de Sergio Scarioloesta casa elegida tiene coordenadas muy precisas en el Entonces CostaI y un apellido dentro del municipio de marbella: San Pedro Alcántara.
Lejos del ruido de los grandes focos, este núcleo se ha convertido en su paisaje emocional, el escenario donde se relaja entre estaciones y donde su nombre ya forma parte de la geografía local.
A primera vista, San Pedro podría confundirse con un sencillo barrio costero, apegado al brillo de Marbella y a la iconografía de Puerto Banús.
Sin embargo, conserva la escala y el ritmo de una ciudad andaluza: plazas llenas de café, calles que se llenan al anochecer y una vida cotidiana que no gira exclusivamente en torno al lujo. Para alguien como Scariolo, acostumbrado a la intensidad constante del calendario, esta cadencia parece hecha a medida.
El medio ambiente ayuda. La sierra actúa como una muralla natural mientras que la mediterráneo pone la banda sonora, y entre ambos se produce un microclima que suaviza el calor del verano y prolonga las jornadas de terraza y paseo.
El bulevar que discurre por la antigua carretera ha rediseñado el aspecto de la ciudad, transformando el asfalto en un espacio de encuentro: familias, ciclistas, niños jugando y, de vez en cuando, algún rostro reconocible del mundo del deporte mezclado con absoluta naturalidad.
Sergio Scariolo da órdenes durante un partido.
Pero el refugio Scariolo no es sólo una postal de chiringuito y paseo marítimo. A muy poca distancia del mar aguarda un patrimonio que explica que este rincón tenga algo diferente: la basílica paleocristiana de vega del mar.
Los restos del templo, construido alrededor del siglo sextoy la necrópolis que la rodea nos recuerda que aquí hubo vida, culto y memoria siglos antes de que la Costa del Sol apareciera en los folletos turísticos.
En el mismo paseo se puede pasar de un entrenamiento en una moderna pista a un sitio que habla de las primeras comunidades cristianas de la región.
Para un técnico que ha hecho de la organización y la memoria colectiva (títulos, generaciones, sistemas) parte de su identidad, sigue siendo simbólico que su lugar de descanso esté sostenido por capas de historia.
La cercana torre de vigilancia, las huellas agrícolas del siglo XIX y el presente deportivo de un pabellón que lleva su nombre dibujan una línea temporal que conecta pasado y presente en un espacio relativamente pequeño.
En esta encrucijada de tiempos, entendemos mejor por qué Scariolo se siente cómodo aquí. San Pedro Alcántara te ofrece veranos de aire templado, el mar a pocos metros, la montaña a la vista y una basílica del siglo VI para recordarte que el éxito más sólido siempre se construye sobre buenos cimientos.
Un refugio discreto para un entrenador que, cuando apaga el cronómetro, elige una ciudad donde la vida transcurre a otro ritmo.
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